Ciencia, Tecnología e Innovación: pilares para el desarrollo del país y la agricultura


A la renuncia del Dr. Mario Hamuy, presidente de Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica (CONICYT), gatillada por el desinterés de parte del Gobierno para implementar el recientemente creado Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, se suma el desencanto de la comunidad científica al constatar que el presupuesto destinado a Ciencia y Tecnología (CyT) para el 2019 se recortó en 32 mil millones de pesos.

Chile destina menos de un 0,37% del PIB a CyT ocupando el último lugar entre los países OCDE, que alcanzan un promedio de 2,5%. Brasil por su parte destina el 1,15% del PIB, mientras que Argentina el 0,5 % del PIB. Nuestra situación es, por decir lo menos, paupérrima.

Llevamos décadas escuchando promesas de los distintos sectores políticos que se aumentará la inversión al 1% del PIB, pero seguimos estancados en el mismo lugar. Este año, quisimos creer que con la creación de un Ministerio de Ciencia iniciaríamos una nueva era con más recursos, permitiendo que nuestra ciencia nacional de excelencia permeara de mejor manera las decisiones políticas, beneficiando a la sociedad. Pero los hechos dicen otra cosa.

Muchos se preguntarán, ¿Por qué la CyT es importante para el país? Existe evidencia que la inversión en CyT tiene una relación directa con el desarrollo económico y social de un país. En el caso del sector agrícola y forestal, el impacto de la inversión en CyT se traduciría en producir nuevas variedades adaptadas a las cambiantes condiciones ambientales; reemplazar compuestos nocivos a la salud y ambiente por productos más inocuos y sustentables; optimizar el uso de agua y energía; proteger la biodiversidad y desarrollar nuevos productos que realmente eleven a Chile a un nivel de potencia alimentaria más sustentable y sostenible.

Lamentablemente los fondos para investigación son insuficientes, en especial dada la incorporación de nuevos investigadores año a año. Nuestra estrategia como grupo de estudio de Agronomía-Fondecyt ha sido potenciar siempre el máximo número de proyectos con los pocos recursos disponibles, pero con frecuencia nos vemos frustrados al constatar que proyectos excelentes no pueden ser financiados.

Frente a esta realidad queremos señalar:

1) Junto con reforzar los programas de becas para que profesionales realicen estudios de postgrado en Chile o en extranjero (Becas Chile y Conicyt), necesitamos urgentemente un programa más ambicioso de inserción para que estos investigadores trabajen en nuestro país, evitando la “fuga de cerebros”.

2) Es necesario aumentar sustancialmente los recursos destinados a investigación para financiar proyectos de excelencia.

3) Falta una Política Nacional de CyT de largo plazo, en la que se definan y se materialicen programas estratégicos de desarrollo.

4) Solo con más inversión en CyT y un Ministerio en pleno ejercicio de sus funciones llegaremos a ser un país más igualitario, equitativo e inclusivo. La ciencia de impacto (económico, social, cultural, entre otros) es la mejor forma de tener nuevos y mejores empleos y conocimiento adaptado a la realidad territorial y nacional que beneficie a la comunidad toda.

La ciencia en el área agrícola es la mejor manera de resolver los problemas del sector y por sobretodo dejar de exportar materia prima, agregando valor a nuestros productos agroforestales.

Felipe Aburto, Gonzalo Díaz, Audrey Grez, Claudio Meneses, Francisco Matus, Francisco Meza, Andrés Schwember, Claudia Stange, Sofía Valenzuela, Alejandra Zúñiga.

 



Seguir leyendo