Coser está de moda otra vez: la mujer con más de 6.000 seguidores en Instagram que promueve la auto confección de ropa

El emprendimiento que se enmarca en el fenómeno DIY (Do It Yourself), busca entregar las herramientas para aprender a confeccionar bolsos, mochilas, kimonos, palazzos y más. Para consumir menos, en una moda sostenible.


La periodista María Lorena Iriarte sabe usar una máquina de coser desde que tiene memoria. Desde pequeña, observaba atenta a su madre mientras confeccionaba todo tipo de prendas en el taller. Vestidos, chaquetas, pantalones y chalecos de todos los colores y texturas decoraban aquel espacio, que la inspiró desde los cinco años a practicar el arte de la costura, primero cosiendo ropa para sus muñecas y luego para sí misma.

Hoy, esa delicada pasión que fomentó su madre desde sus primeros años de vida, la ha llevado a construir una comunidad de más de seis mil seguidores en Instagram en el @costurero_de_marylo. Un espacio que traspasa las redes sociales y que se concreta en talleres de costura a los que asisten tanto mujeres como hombres para aprender un oficio ancestral.

Fenómeno DIY

Motivada por la inquietud de canalizar pasión por la costura, María Lorena creó junto a su madre Lily el Costurero de Maryló en 2015, un espacio en redes sociales dedicado a promover la auto confección de prendas de ropa y accesorios. En aquel entonces, el interés por realizar talleres y aprender oficios estaba recién comenzando a escalar de la mano del fenómeno DIY (Do It Yourself – Hazlo Tú Mismo), por lo que una vez que identificaron una necesidad en el mercado y analizaron todos los escenarios, el resto evolucionó rápidamente.

La oferta para aprender costura era limitada. Existían sólo algunos institutos profesionales o escuelas reconocidas de moda. Luego del estudio de mercado, tenía bien claro lo que quería ofrecer: talleres breves, específicos, personalizados y donde las personas tuvieran plena libertad del tiempo que pudieran dedicar a aprender este oficio. Así lanzamos el primer taller de Costura Básica, para principiantes”, dice María Lorena, o Maryló, como la llaman sus cercanos.

FOTO: El Costurero de Maryló

Días después de poner en marcha su emprendimiento a través de un fanpage de Facebook, 200 mensajes llenaban su bandeja de entrada pidiendo más información sobre los talleres y las horas para agendar una clase de costura. “Me di cuenta que había tocado un nicho poco cubierto hasta el minuto”, reconoce, recordando los inicios de aquel espacio que hoy reúne a más de diez mil fans.

Si bien en un comienzo la iniciativa comenzó con clases a domicilio respondiendo a la idea de entregar un servicio personalizado, actualmente ha recibido a más de 500 personas en su taller en Providencia desde su fundación hace tres años atrás. La lógica continúa siendo la misma, no más de cuatro alumnas por clase, sin embargo hoy mujeres -y algunos hombres- de todo Chile y Latinoamérica la contactan con el interés de aprender a confeccionar sus propia ropa.

 

María Lorena Iriarte. FOTO: El Costurero de Maryló

“A veces pienso que nací con una adoración por las máquinas de coser y las telas. Amo los telares, los bordados, todo lo que implique lo hecho a mano y el trabajo del artesano (…) Todos tenemos una historia con las máquinas de coser, un recuerdo de una madre, una abuelita adorada o alguien especial que cosía y nos marcó en la vida. Hay mucha emoción ahí, es bien bonito lo que ocurre porque al aprender a coser, revivimos todos esos sentimientos”, relata.

Actualmente tiene 17 talleres, entre los que destacan por su popularidad el taller de costura básica, en el que se aprende a coser desde cero, el taller de bolsos y mochilas, el de kimonos y palazzos y el de chaquetas y blazers, que comenzará a funcionar este año. “Todos se realizan en una a tres clases, no demoras más en confeccionar una prenda. Además te puedes llevar los moldes, para que lo repitas o modifiques cuantas veces quieras”.

Si bien solemos relacionar el oficio de la costura con nuestras madres y abuelas, actualmente son muchas las mujeres, maduras y pequeñas, que están desempolvando sus máquinas de coser para viajar en el tiempo y relevar la idea de la auto confección de productos o moda sostenible. Promoviendo, quizás
sin saberlo, un fenómeno que desde su creación en 2014 ha alcanzado dimensiones internacionales.

“Creo que es un fenómeno mundial, la sociedad está más consciente del medioambiente. La industria textil es una de las más contaminantes, entonces nosotras proponemos consumir menos, confeccionar más. Si un cierre de pantalón se echó a perder, no lo botes, arréglalo tú mismo. Si ya no te gusta un vestido, modifícalo, transfórmalo en otra cosa. Así aportamos un poquito a mejorar este mundo”, comenta Iriarte.



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