Tres historias de dos generaciones que disfrutan los mismos dibujos animados

Dragon Ball Z, Candy, Los Simpson. Padres y madres relatan cómo hoy ven las mismas caricaturas que sus hijos.


Para muchos de los padres y madres actuales el recordar su niñez inevitablemente los lleva a rememorar sus dibujos animados preferidos. Esos que esperaban con ansias a que llegara el día y la hora en la que se transmitían para disfrutar de un nuevo capítulo.

Series que décadas atrás se podían ver en televisión abierta. Una realidad lejana de la actual con muchos más canales de televisión y los sistemas pagados, que cuentan incluso con oferta exclusivamente infantil.

El limitado número dibujos es difícil de entender para niños y niñas de hoy. Por eso compartir ese gusto es motivo de orgullo para muchos adultos. Qué Pasa reunió a tres familias en las que padres e hijos, madres e hijas, viven esa feliz coincidencia en la que sus respectivas infancias convergen.

Gerardo y Simón: dos súper sayayín

Gerardo Barraza (35) recuerda perfectamente cuando comenzó su afición por Dragon Ball. Volvió a su casa el primer día de clases de la enseñanza media y prendió el televisor para ver los “monitos”. Desde entonces se convirtió en fanático. Siguió toda la serie del “niño poderoso que pegaba patadas y le ganaba a todos”.

De adulto y como papá de Simón (6) siguió viendo la serie, los nuevos capítulos y también los repetidos pero ahora a través de youtube. Fue así como su hijo también los comenzó a ver. “De verdad me gusta la serie y siempre que puedo la veo. Así empezó Simón. Los veía conmigo, le gustaba que Gokú fuera bueno, que sumara fuerzas y que peleara con los malos.

Gerardo Barraza y sus hijo amantes de Dragon Ball Z. Foto: Reinaldo Ubilla

“Ahora Simón ve Dragon Ball cuando está conmigo, cuando está solo…. Le cuenta la historia a los compañeros del colegio, una par de ellos también lo empezaron a seguir. Pide poleras, las figuras… sobre todo ahora que remasterizaron la serie y empezaron a salir capítulos nuevos. Nos juntamos los dos emocionados a ver la zaga nueva. Nos divertimos, nos gusta pasarlo bien. Cuando termina el capítulo nos ponemos a jugar un rato, a tener poderes”.

Tania, esposa de Gerardo y mamá de Simón, se ríe cuando los ve jugar, haciendo patadas y poderes. “Ahora ella también nos pregunta por la historia, se sabe los personajes y hasta tiene sus favorito. Todavía no se convierte en un momento completamente familiar, pero el que le gustara a simón hizo que a ella también le gustaran un poquito”, reconoce Gerardo.

Candy Candy

Entre 1975 y 1979 se comenzó a transmitir por televisión la serie Candy. Creada desde el manga japonés del mismo nombre, contaba la historia de la vida de Candy, una niña huérfana. El relato consideraba desde que llegaba con meses de vida al “El Hogar del Pony”, hasta cuando salía era una joven. Una verdadera telenovela para los más chicos.

En América Latina las transmisiones de la serie comenzaron en 1980 y en Chile se exhibió en la Corporación de Televisión de la Universidad Católica de Valparaíso (UCV TV) de Chile, dentro del programa Pipiripao.

Lissette Mingorance, con sus hijas Antonia y Josefa, viendo Candy. Foto: José Luis Muñoz

En los ochenta, sin la cantidad de canales de televisión actuales ni la televisión pagada, niños y niñas solían ver los mismos dibujos animados. En el caso de Candy, fue una serie preferida entre muchas niñas. Las que luego de años la siguen viendo y comparten. Es el caso de Lissette Mingorance, de 44 años, quien con sus hijas aún disfruta de la serie.

“Cuando era niña no habían muchos dibujos animados que ver. En la televisión Candy era casi el único dibujo para “niñitas”, entonces era casi obligado de mi generación verlo. Además que la historia era una teleserie, Candy sufría, se enamoraba, tenía parte muy divertidas etc. Fue lejos fue el dibujo que marcó mi niñez”.

Décadas después ver esa misma serie animada con sus hijas Antonia (12) y Josefa (9), reconoce que es emocionante. Comparten un gusto de sus respectivas infancias. “Ver nuevamente los capítulos con mis niñitas y que les haya gustado, me traslado de cierta manera a mi niñez, fue una bonita experiencia”, dice Lissette.

Fanáticos de la familia de Springfield

Marcelo Herrera (47) es fanático de Los Simpson, una pasión, que casi sin darse cuenta, traspasó a sus hijas, Amanda y Matilde. “Siempre me quedaba viendo la serie y ellas se sentaban a mi lado y se quedaban viéndola conmigo”.

 

Marcelo Herrera junto a sus hijas amantes de la serie Los Simpson. Foto: Reinaldo Ubilla

Aunque no entendían mucho la argumentación, se reían mucho con Bart”, explica.

Los Simpson se emiten en distintos horarios, muchos de ellos son nocturnos, por lo que el punto de reunión frente al televisor solía ser los sábados en la tarde, en un horario más conveniente para las niñas.

Para las niñas los personajes favoritos son Bart y Lisa, pero Marcelo, además de coincidir con sus hijas, tiene otro personaje que le gusta: Ned Flanders.



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