6 métodos para dejar de pensar demasiado y sentir más calma, según los psicólogos
Sobrepensar puede agotar la mente, aumentar la ansiedad y hasta afectar el sueño. Los psicólogos advierten que pensar demasiado es más común de lo que creemos, pero también explican que existen estrategias simples que pueden ayudar a frenar ese ruido mental y recuperar la calma.

Muchas personas luchan con su cabeza día a día por una razón: sobrepiensan. Y pensar mucho, cansa.
El cansancio que produce sobrepensar no es físico, sino que mental. Este se provoca cuando una persona pasa horas y días pensando sin parar, ya sea imaginando escenarios, analizando cosas que podrían ocurrir o buscando nuevas aristas de un mismo tema.
La explicación científica detrás de por qué nos cansamos al pensar demasiado, es que nuestro cuerpo responde a estos pensamientos como si fueran amenazas reales y no escenarios en nuestra cabeza, lo que desencadena la respuesta al estrés.
La respuesta que el cerebro tiene al sentir estrés no debe considerarse algo malo, ya que nos proporciona impulsos para tener la energía suficiente y poder lidiar con la situación que nos aqueja en el momento. Sin embargo, cuando este mecanismo está activo constantemente, todo el día, por muchas horas, genera un desgaste.
Además, cuando no logramos descansar la mente, aparecen otros factores secundarios que suman cansancio: dificultades para dormir, ansiedad, baja capacidad para mantener la concentración lo que provoca que ciertas tareas nos tomen más tiempo, entre otros.

Sin embargo, hay muchas personas que, sin darse cuenta, han normalizado pensar en exceso y pueden ni siquiera estar enteradas de que tienden a hacerlo. Por lo mismo, es necesario preguntarse: ¿cómo puedo saber si soy una persona que sobrepiensa?
Primero, es importante tener claridad de que todos deberíamos realizar el ejercicio de reflexionar, porque nos permite analizar nuestras acciones, mejorar nuestras conductas, obtener nuevas perspectivas y madurar.
Pero hay una diferencia entre simplemente pensar y hacerlo en exceso. Cuando una persona piensa demasiado, incurre en un diálogo interno que, según lo definió el psicólogo e investigador Ethan Kross en conversación con The Washington Post, se vuelve repetitivo e improductivo.
Estos monólogos que ocurren dentro de nuestro cerebro pueden centrarse en varios temas, siendo los más comunes: cuestionamientos sobre el futuro, recuerdos del pasado, análisis excesivo de ciertas situaciones o interacciones, o pensamientos intrusivos.

Si te identificas como una persona que piensa demasiado, prueba estas cinco estrategias recomendadas por un experta para poder controlar este hábito y evitar que se interponga con tu calidad de vida y salud mental.
1-Enfrenta tus pensamientos, no los evites ni suprimas
No hay que cometer el error de intentar forzar a que el cerebro se detenga o a obligarlo a que no piense en nada. Para una persona que piensa demasiado, intentar eso sería pasar de 0 a 100 abruptamente.
Es comprensible querer resistirse a los pensamientos ansiosos, pero esto puede ser contraproducente. “Le estás enviando el mensaje a tu cerebro de que tus pensamientos son realmente peligrosos”, dijo McAdam, lo que le hace prestar más atención.
Por lo tanto, el primer paso es aceptar estos pensamientos e identificar los temas recurrentes que nos causan preocupación.
2-Realiza un viaje “mental”
Cuando se tiende a pensar demasiado, experimentamos una especie de “visión de túnel” mental. Un buen antídoto para esto es ampliar nuestra perspectiva a través de un viaje mental, es decir , recordar situaciones específicas que te causaron ansiedad y cómo se resolvieron.
Es posible que muy pocas hayan tenido un desenlace trágico. El ejercicio te hace recordar que lo que estás afrontando es temporal.
También, puedes hacer un viaje hacía el futuro y cuestionarte: ¿está situación seguirá siendo tan importante en una semana?
3-Háblate a ti mismo en tercera persona
Hablarse a uno mismo desde una perspectiva externa, despersonalizando y usando “tú” en vez de “yo”, es otra forma de ayudar al cerebro a optar por una posición más objetiva ante situaciones estresantes.
Además, muchas veces tendemos a mostrar más compasión cuando alguien nos cuenta sus problemas, por lo que el autodistanciamiento puede hacer que nos tengamos más paciencia a nosotros mismos.
4-Programa algunas de tus preocupaciones para más tarde
A veces la mente parecería estar corriendo a 100 km por hora. Para aliviar la carga mental, la experta recomendó una práctica conocida como posponer la preocupación.
En la práctica, esto significa establecer un tiempo sagrado del día para preocuparnos, reflexionar o procesar sucesos. Lo ideal es plasmar todo esto por escrito o en un audio en voz alta.

Durante el día, cada vez que surja una preocupación o ansiedad, debemos recordarle a nuestro cerebro con gentileza que el momento para lidiar con eso aún no llega.
5-Cambiar y ordenar tu entorno
Cuando las personas se sienten inseguras o impotentes, hacen todo lo posible por crear una sensación de control. Este fenómeno es conocido como control compensatorio, explicó Kross.
Para algunas personas, sobrepensar puede ser una forma de sentir control, porque nos obliga a ponernos en infinitos escenarios y prepararnos para lo peor.
Una forma de obtener la misma sensación de control sin torturar nuestra cabeza, es tomar control de nuestro entorno.
Organizar el espacio del escritorio, ordenar la casa o salir a dar un paseo son acciones sencillas que tienen la capacidad de acallar el ruido mental.

6-Tomar acción ante las preocupaciones
Nuestro cuerpo y mente tienen respuestas predeterminadas ante el peligro que son bastantes sencillas.
Si vemos un incendio, huimos del fuego, si creemos que podemos llegar a causar un choque, frenamos el auto en golpe, si escuchamos un ruido extraño, entramos en estado de alerta.
Pero, cuando pensamos demasiado y se desencadenan las respuestas del estrés, el cuerpo procesa las amenazas reales y percibidas de forma similar, y no siempre es evidente dónde concentrar esa energía.
Cuando esto ocurra, la experta recomendó tomar cualquier tipo de acción (llamar a un amigo o escribir son algunas opciones) para lograr analizar y encontrar la raíz de los pensamientos ansiosos.

Esto también ayuda a evaluar posibles acciones que podrían ayudar a liberarnos de esos pensamientos.
Con estos seis métodos, puedes ayudar a tu cerebro a no pensar tanto. De todas maneras, la experta llama a no perder la esperanza si no notamos cambios inmediatamente después.
La experta señaló que, al tomar en consideración que el cerebro es un músculo que se entrena, una persona que piensa demasiado probablemente pasó años desarrollando la capacidad de pensar en exceso. Por lo mismo, es natural que pueda tomar tiempo crear (y fortalecer) las habilidades necesarias para aminorar esto.
COMENTARIOS
Para comentar este artículo debes ser suscriptor.
Lo Último
Lo más leído
2.
Plan Digital + LT Beneficios por 3 meses
Infórmate mejor y accede a beneficios exclusivos$6.990/mes SUSCRÍBETE














