Por Nicole IporreEl debate sobre la salud mental de Donald Trump tras sus comportamientos y comentarios en público
Tras sus controvertidas declaraciones sobre aniquilar a Irán y los ataques al papa León XIV, distintos políticos y hasta antiguos adherentes cuestionan la salud mental del presidente Donald Trump. La Casa Blanca lo defiende y habla de una estrategia.

El estilo de Donald Trump, presidente de Estados Unidos, siempre ha sido sin tapujos. En redes sociales y puntos de prensa, tiende a emitir comentarios que pueden percibirse como extremos y provocativos. Para muchos políticos, analistas y hasta antiguos adherentes al republicano, el límite se ha cruzado y hoy cuestionan su salud mental.
Hace poco tiempo, Trump (79) dijo que iba a aniquilar a toda la civilización de Irán en una sola noche, y también atacó al papa León XIV por no estar de acuerdo con su llamado a la paz. Dijo que era “DÉBIL contra el crimen y terrible para la política exterior”.
Incluso, tras el impasse con la autoridad eclesiástica, publicó una imagen de su rostro como Jesucristo, aunque después la borró y se justificó con que pensó que era un “médico” y que “solo a las noticias falsas se le podría ocurrir algo así”.
No sería la primera vez que distintos personajes del escenario político cuestionan si el presidente Trump se encuentra bien. Desde que comenzó su carrera política, Trump ha desafiado todo tipo de protocolos diplomáticos.

Pero según un análisis de fuentes que conversaron con el New York Times, el reciente comportamiento del mandatario “ha dejado a muchos con la impresión de un autócrata desquiciado y enloquecido por el poder”.
Esto es lo que se ha comentado sobre Trump, desde distintas aristas del mundo político en Estados Unidos.
Las opiniones sobre la salud mental de Donald Trump
Según la recopilación de opiniones que hizo el New York Times, los demócratas en Estados Unidos son los que más tiempo llevan cuestionando si Donald Trump tiene aptitudes psicológicas para el cargo de presidente. Le han llamado “chiflado”, “extremadamente enfermo”, entre otros descalificativos.
Incluso, muchos de ellos han pedido invocar la 25ª Enmienda para destituirlo por incapacidad. Algo que se ve lejano, pues gran parte de los republicanos que están en el Congreso se mantienen leales al mandatario y sus posturas.
Sin embargo, no es solo la oposición a la que le preocupa el comportamiento de Trump: también hay médicos, diplomáticos, funcionarios extranjeros e incluso personajes de la derecha política que, en algún momento, fueron aliados del presidente.
Por ejemplo, cuando Trump amenazó con destruir a toda la civilización en Irán, la excongresista y republicana Marjorie Taylor Greene declaró a CNN que “no es una retórica contundente, es una locura”.
Por su parte, y ante el mismo caso de sus fuertes amenazas a Irán, Candace Owens, conocida por conducir podcasts de extrema derecha, lo llamó “lunático genocida”.
El abogado de la Casa Blanca que trabajó con Trump durante su primer mandato, Ty Cobb, le dijo a un periodista que el presidente “es un hombre claramente demente” y que sus publicaciones en redes sociales (que usualmente se hacen a altas horas de la noche) “ponen de manifiesto su nivel de locura”.
Stephanie Grisham, exsecretaria de prensa de la Casa Blanca durante la presidencia de Trump, también comentó que el mandatario “claramente no está bien”.
Ante los comentarios, Trump respondió a través de sus redes sociales que todos aquellos que lo cuestionaron “tienen algo en común: un coeficiente intelectual bajo. Son gente estúpida, lo saben. Su familias lo saben, ¡y todo el mundo lo sabe! Son unos chiflados, alborotadores y dirán cualquier cosa con tal de conseguir publicidad barata y gratuita”.

Pero la opinión pública también se pronunció: según una encuesta de Reuters/Ipsos de febrero de 2026, el 61% de los estadounidenses creen que Trump se volvió más errático con la edad. En cambio, el 45% cree que está “mentálmente lúcido y es capaz de afrontar desafíos”.
La defensa de la Casa Blanca sobre la salud mental de Trump
Desde la Casa Blanca han asegurado que la salud mental de Trump está intacta y que simplemente el mandatario “es astuto” y mantiene a sus oponentes alerta. Incluso, han publicado exámenes médicos y cognitivos en los que se desestima que el republicano tenga algún problema de salud.
Y quienes defienden el actuar de Trump, suelen argumentar que se trata de una “estrategia”. Por ejemplo, Liz Peek, columnista de The Hill y colaboradora de Fox News dijo que “Trump sabe perfectamente lo que está haciendo”.
“Seguirá utilizando una presión militar y diplomática máxima (y a veces escandalosa) en su campaña para librar a Medio Oriente de la campaña de terror que Irán lleva a cabo desde hace casi 50 años”.
No obstante, según una declaración de Trump al New York Post, cuando habló de exterminar a Irán, aseguró que no estaba fingiendo: “Estaba dispuesto a hacerlo”, declaró.
Para los funcionarios de la Casa Blanca, el comportamiento de Trump es transparente y refrescante, además de firme. Y es que, en general, el presidente estadounidense no ofrece disculpas por hacer o decir cosas que dañan a quienes ataca.
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