Por Alexis Paiva MackAdicción al juego: qué es la ludopatía, cuáles son las señales de alerta y cómo ayudar a un cercano con este trastorno
Las personas que sufren de esta afección son incapaces de resistir los impulsos a apostar, lo que puede llevar a graves problemas financieros, la pérdida del trabajo y al distanciamiento con seres queridos, entre otras consecuencias.

El trastorno del juego, también conocido como ludopatía, es el impulso incontrolable de apostar compulsivamente, sin considerar las consecuencias que esto pueda generar en la vida.
Las personas que sufren de esta afección de la salud mental son incapaces de resistir los impulsos a jugar, lo que puede llevar a graves problemas financieros, pérdida del trabajo, daños a las relaciones con familiares y seres queridos o incluso a cometer delitos.
De acuerdo a MedlinePlus, un sitio informativo de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, el cerebro reacciona a este impulso de la misma manera que reacciona en una persona adicta al alcohol o a las drogas ilegales.
Según sus datos, a nivel general, la ludopatía tiende a empezar a principios de la adolescencia en los hombres, y entre los 20 y 40 años en las mujeres.

En el caso de Chile, un estudio impulsado por la Corporación de Juego Responsable, el cual fue publicado en 2025 y se titula Pantallas que atrapan: radiografía del juego online en jóvenes chilenos, alertó que el 11% de las personas de entre 12 y 17 años ha apostado en el último año, y que a medida que aumenta la edad, también crece la prevalencia de apuestas en línea.
Asimismo, detalló que la edad promedio de los nuevos apostadores de entre octavo básico y cuarto medio es de 15,5 años. En quienes cursan educación superior, es de 21,4.
Tales cifras sugieren que la edad de inicio en las apuestas online en el país se está desplazando hacia la adolescencia, según la investigación.
“El juego compulsivo es una afección grave que puede destruir vidas”, alertan los especialistas de la Clínica Mayo en un artículo informativo.
Sin embargo, agregan: “Aunque tratarlo puede ser desafiante, muchas personas que luchan contra este han encontrado ayuda mediante el tratamiento profesional”.

Cuáles son los síntomas y las señales de alerta de la ludopatía
La Asociación Estadounidense de Psiquiatría (APA, por sus siglas en inglés) define el trastorno del juego como el comportamiento que reúne cuatro o más de los siguientes síntomas:
- Sentirse inquieto o irritable al tratar de jugar menos o dejar de jugar.
- Jugar para escapar de los problemas o de sentimientos de tristeza o ansiedad.
- Apostar mayores cantidades de dinero para intentar recuperar las pérdidas previas.
- Perder el trabajo, una relación u oportunidades en sus estudios o en su carrera debido al juego.
- Mentir sobre la cantidad de tiempo o dinero gastada en el juego.
- Hacer muchos intentos infructuosos por jugar menos o dejar de jugar.
- Necesidad de pedir dinero prestado debido a las pérdidas ocasionadas por el juego.
- Necesidad de apostar cantidades cada vez más grandes de dinero para sentir excitación.
- Pasar mucho tiempo pensando en el juego, como recordar experiencias pasadas o formas de conseguir más dinero con que jugar.
Al ser consultada sobre cómo se puede diferenciar entre un trastorno del juego y el juego recreacional, la directora del Servicio de Psicología Integral de la Universidad del Desarrollo (UDD), Michelle Diemer, comenta a La Tercera, que lo primero que se debe tener claro es que la ludopatía es una adicción y está categorizada formalmente como un trastorno adictivo.
Por lo tanto, está asociada a un conjunto de síntomas y señales de alerta, como las descritas por la APA.
“La distinción empieza a ser bastante clara cuando, por ejemplo, una persona entra en un espacio de juego posiblemente para divertirse, pero luego, este deja de tener fines únicamente recreativos. En cierto sentido, se puede percibir que la persona, de alguna forma, vive para jugar, y que todo lo que hace queda enmarcado dentro de este deseo compulsivo”.
Diemer explica que una persona puede disfrutar el juego como un pasatiempo o una instancia de encuentro con amigos. Sin embargo, un cuadro de ludopatía implica que las personas no solo apuestan para divertirse, sino que convierten esta actividad en el elemento central de sus vidas, sin poder controlarlo.
“Una clave fundamental es la pérdida de control. La persona no puede detenerse, a pesar de que sus familiares o cercanos le digan que está jugando en exceso y que solo piensa en apostar. Siente que lo necesita y piensa en todo momento en ello”.
Y enfatiza: “Entonces, más allá de jugar, divertirse, socializar y pasarlo bien, empieza simplemente a vivir para jugar”.

Ante las potenciales presiones de su entorno para que atiendan esta adicción, las personas con cuadros de ludopatía suelen mentir sobre la cantidad de tiempo o dinero que destinan a estas actividades.
De la misma manera, tienden a dejar de lado aspectos importantes de sus vidas, tales como cumplir con sus responsabilidades laborales o socializar. Por ejemplo, pueden empezar a faltar a su lugar de trabajo, a llegar tarde a reuniones o a distanciarse de otras personas. Esto, por motivos relacionados a la adicción al juego.
En ciertos casos, incluso podrían llegar a cometer delitos, como por ejemplo, robar.
“El juego empieza a tener costos sustanciales en lo emocional y en las relaciones con sus seres queridos”, dice Diemer. “Eso es una señal de problema, de que ya tenemos un trastorno adictivo”.

La especialista subraya que, tras detectar las primeras señales de alerta, es fundamental buscar ayuda profesional.
Generalmente, la adicción al juego comienza de manera progresiva.
Una persona puede empezar a apostar con fines recreativos, ya sea porque lo invitaron a un espacio —como un casino, un sitio de apuestas en línea o un encuentro entre amigos con videojuegos o juegos de mesa— o porque cree que puede ganar dinero a partir de una instancia en particular.
Posteriormente, podría desarrollar una potencial adicción con el paso del tiempo.
No obstante, precisa Diemer, en algunos casos la adicción puede darse de forma más rápida, especialmente en quienes tienen rasgos de personalidad impulsivos o problemas de salud mental previos.

Cómo ayudar a un familiar o cercano que tiene ludopatía
Al igual que con otras adicciones, las personas con trastorno del juego tienden a negar que tienen un problema y no toman conciencia de la gravedad del cuadro. Por lo tanto, usualmente se rehúsan a recibir ayuda de forma espontánea.
“Desde ahí, el primer desafío es ir mostrándole que esto ya no es un juego, sino que es una enfermedad que afecta a la salud mental y que requiere de apoyo profesional”, comenta la especialista.
Diemer dice que, generalmente, los psicólogos que trabajan con un enfoque cognitivo conductual suelen ser los que tienen mayores resultados en el tratamiento de adicciones.
En algunos casos, podrían evaluar la posibilidad de complementar con apoyo farmacológico.
Los cercanos de la persona con ludopatía también podrían requerir de ayuda psicológica.
“Muchas veces, la familia o los amigos están desgastados, cansados, desilusionados y frustrados, porque sienten que han intentado mostrarle que tiene un problema, que debe parar. Sin embargo, tienen la sensación de que sus esfuerzos no dan resultados. Ahí también es muy importante buscar apoyo psicológico no solo para la persona que está con un trastorno adictivo, en este caso el juego compulsivo, sino que también poder orientar a sus familiares o cercanos”, explica.
Lo más relevante, afirma Diemer, es “no dejar de mostrarle a la persona con la adicción que, en las conductas que está mostrando, el juego ya no es juego”.
“Ya no está apostando en el casino o en algún juego en especial, sino que está jugando con su vida. Y esto, esté consciente o no, está teniendo muchas consecuencias. Si no pide ayuda, puede tener costos muy importantes a largo plazo, como quedar cesante, perder amistades, familiares, una pareja, generar complicaciones financieras, etc”.
Bajo esta línea, destaca: “Hay que tratar de empatizar, acompañar, visibilizar la dificultad y orientar acerca del apoyo profesional más adecuado para justamente tener la ayuda que se requiere en estos casos”.
Cabe recordar que si tienes dudas sobre tu salud mental, siempre es recomendable consultar con un especialista para evaluar tu caso particular y las mejores formas de abordarlo.
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Casi nadie tiene claro qué es un modelo generativo. El resto lo leyó en La Tercera
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