María Teresa Infante (93): "Gracias a WhatsApp me convertí en la corresponsal de la familia"

MARIA TERESA INFANTE

FOTO: JUAN FARIAS

Tercera edad high tech: "Jamás imaginé que iba a existir algo así, que me permitiera comunicarme con tanta gente tan rápido. ¡Pero me encanta! Con la tecnología me siento actual, autovalente y hasta puedo transferir plata desde mi casa. Me siento comunicada con toda la gente y para mí eso es vital".


Cuando yo nací no había celulares. Escribíamos cartas y nos íbamos a buscar entre los vecinos al pasaje. Con el tiempo llegaron todos estos aparatos tecnológicos y me tuve que acostumbrar. Hace muchos años, en una navidad me regalaron un computador, mis hijos decían "están locos que mi mamá va a aprender", pero el marido de mi hija venía a mi casa y me enseñaba cómo usarlo. Después me dieron un celular "inteligente". Yo no sabía qué era y mucho menos cómo lo iba a usar. No me costó mucho y desde que aprendí a manejarlo no lo solté nunca más. Tengo WhatsApp desde que existe y me encanta.

Me gusta la tecnología y la relación que tengo con ella. Uso mi celular todos los días; si me llega un mensaje lo contesto inmediatamente y reviso la aplicación para ver si me han escrito. El WhatsApp me parece maravilloso, es como una carta pero instantánea y lo que más me gusta son los grupos. Tengo seis grupos entre mis amigas, mis hijos, mis nietos, mis sobrinos y más familiares. Yo tengo 6 hijos vivos, 22 nietos y 18 bisnietos, por lo que comunicarnos entre todos no es fácil. Sin embargo, con WhatsApp estoy al tanto de todo lo que pasa.

Ahora me convertí en la corresponsal de la familia, como a mí siempre me cuentan primero las cosas yo mando mensajes para avisarles a los demás. Cuando alguien está esperando guagua, cuando se graduó alguno, cuando nació un bisnieto, todo lo informo por ahí. A veces solo les cuento cómo estoy, les adjunto una foto mía cuando me voy a la playa o me junto con mis amigas. Así los siento más cercanos y es una relación muy bonita. Tengo a todos al día sobre en qué ando y les pregunto cómo están ellos, pero sobre todo los reúno unos con otros porque son tantos que a veces no saben en qué están entre primos. Por ejemplo, cuando un nieto está de cumpleaños escribo un mensaje en el grupo y al tiro entre todos le empiezan a mandar saludos. Yo les cuento dónde están y después entre todos se comentan, para mi esa es la unión máxima con mis nietos.

Jamás imaginé que iba a existir algo así, que me permitiera comunicarme con tanta gente tan rápido. ¡Pero me encanta! Con la tecnología me siento actual, autovalente y hasta puedo transferir plata desde mi casa. Me siento comunicada con toda la gente y para mí eso es vital.

Mi hijo mayor tiene 70 y no usa WhatsApp, no le gusta y no se adapta a esa tecnología. Otra de mis hijas nunca responde, o lee los mensajes y me llama. Soy mucho más moderna que ellos y eso que tengo 93. Les diría a los adultos mayores que no se atreven a modernizarse que se están perdiendo mucho, que en la vida hay que afrontarlo todo y estos avances también son realidades a las que no hay que tenerles temor. Todo está en afrontar lo que nos pone la vida. La vejez no es fácil, es la edad más difícil, pero hay cosas que te ayudan y ahí aparece la tecnología, que entrega tantas facilidades.

Cuando muera alguien tendrá que tomar mi rol de informante. Cuando esté a punto de irme al otro lado le voy a escribir un WhatsApp a mi familia que diga "por favor preocúpense de que no se acabe la comunicación, por ningún motivo".

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