Por Alexis Paiva MackPor qué parte de los pacientes renales muere de enfermedades cardíacas, según una investigación
Los investigadores descubrieron que los riñones enfermos liberaban pequeñas partículas tóxicas para el corazón. Presumen que sus hallazgos podrían tener importantes implicaciones para el diagnóstico y el tratamiento de estas afecciones.

Un equipo de científicos desarrolló una investigación que podría ayudar a explicar por qué los pacientes con enfermedad renal crónica tienen un alto riesgo de insuficiencia cardiaca.
La enfermedad renal crónica es la pérdida lenta de la función de los riñones con el tiempo, según explica un artículo de MedlinePlus, plataforma gestionada por la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos.
El principal trabajo de estos órganos es eliminar los desechos y el exceso de agua del cuerpo.
La enfermedad empeora progresivamente durante meses o años y es posible que las personas que la padecen no noten signos en etapas iniciales.
“La pérdida de la función puede ser tan lenta que usted no presentará síntomas hasta que los riñones casi hayan dejado de trabajar”, alerta MedlinePlus.
La diabetes y la presión arterial alta son las dos causas más comunes de esta enfermedad y son responsables de la mayoría de los casos.
Según cifras rescatadas por el Washington Post, más de la mitad de las personas con enfermedad renal avanzada desarrollan problemas cardiovasculares avanzados.
De la misma manera, muchos de los pacientes con insuficiencia renal mueren por complicaciones cardíacas.
La nueva investigación, publicada en noviembre de 2025 en la revista científica Circulation, presenta hallazgos que según sus autores podrían tener importantes implicaciones para el diagnóstico y el tratamiento de estas dos afecciones comunes.

Por qué parte de los pacientes renales muere de enfermedades cardíacas
El estudio identificó que los riñones enfermos liberaban pequeñas partículas tóxicas para el corazón.
La profesora asociada de la Facultad de Medicina de la Universidad de Virginia y coautora de la reciente investigación, Uta Erdbrügger, comentó al Post: “Nos propusimos comprender esta comunicación interorgánica entre el riñón y el corazón”.
“Descubrimos que existen moléculas que se comunican entre ambos”.
La profesora de la Facultad de Medicina de la Universidad George Washington, Janani Rangaswami, quien no participó en el estudio, dijo al citado periódico que “la insuficiencia cardíaca y la enfermedad renal son afecciones muy estrechamente relacionadas”.
“Casi una de cada dos personas con insuficiencia cardíaca presentará algún grado de disfunción renal, y la enfermedad renal es un factor de riesgo muy importante para el desarrollo de insuficiencia cardíaca”.
Por su parte, el presidente de la Sociedad Americana de Nefrología, Samir Parikh, afirmó que la insuficiencia renal provoca la retención de líquidos, lo que puede sobrecargar el músculo cardíaco.
A esto se le suma que la enfermedad renal también puede causar desequilibrios electrolíticos, lo que puede provocar ritmos cardíacos peligrosos.
“El riñón tiene una profunda influencia en la salud del corazón en todas sus dimensiones”, enfatizó.
De acuerdo a algunos especialistas, la correlación entre los problemas renales y cardíacos también puede atribuirse a factores de riesgo compartidos, tales como la hipertensión, la diabetes y el tabaquismo.
Sin embargo, los autores de la reciente investigación sugieren que dicha hipótesis no puede explicar completamente por qué los pacientes renales comunes son más propensos a padecer insuficiencia cardíaca.
Bajo dicha premisa, los autores se centraron en estudiar las vesículas extracelulares, que se encargan de transportar proteínas y otros materiales entre las células y los órganos.

Para su investigación, reunieron muestras de sangre de unas 50 personas. Incluyeron tanto a pacientes con distintos grados de enfermedad renal como a sujetos sanos.
Al analizarlas, vieron que la sangre de las personas enfermas contenía vesículas que transportan un tipo de ARN no codificante. Y que estas vesículas eran producidas por los riñones dañados.
Por otro lado, no las encontraron en las muestras de sangre de los pacientes sanos.
Con esta información, hicieron pruebas de laboratorio con ratones, mediante las cuales descubrieron que la reducción de las vesículas extracelulares en la sangre mediante un fármaco llevó a una mejor función cardíaca y a una disminución de los signos de insuficiencia cardíaca.
Aquello se dio incluso en ratones con riñones enfermos.
La autora principal del estudio y profesora del Instituto de Investigación Cardiovascular de la Escuela de Medicina Icahn del Monte Sinaí, Susmita Sahoo, afirmó al Post que “al medir estos microARN cardiotóxicos, se puede predecir, identificar o diagnosticar a los pacientes que están en vías de desarrollar insuficiencia cardíaca”.
Junto con ello, sugirió, los hallazgos podrían ayudar a desarrollar nuevos tratamientos.
Según Erdbrügger, “realmente nos estamos moviendo hacia la medicina de precisión”.
“Cuanto mejor comprendamos la fisiopatología o los mecanismos, mejor podremos intervenir y desarrollar un nuevo fármaco”.
No obstante, subrayaron, todavía se requieren más investigaciones.
Actualmente, el equipo está trabajando en un estudio más amplio y a largo plazo, con el objetivo de determinar si las personas con enfermedad renal crónica desarrollan afecciones cardíacas.
Cabe recordar que, si tienes dudas sobre tu salud, siempre es recomendable acudir a un especialista para evaluar tu caso y las mejores formas de abordarlo.
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