Pablo Ortúzar

Investigador del IES

30 DICIEMBRE
Columna Pablo Ortúzar: No hay futuro
El paraíso estaría a la mano, pero obstruido por los enemigos. Hacerlos a un lado es todo lo necesario para ser felices. El odio, entonces, es representado como una forma de amor. Odiar a los enemigos se postula como el verdadero amor por la humanidad. Se descubre que la guerra es la paz del futuro.
LT Domingo

Columna Pablo Ortúzar: No hay futuro

03 DICIEMBRE
Columna de Pablo Ortúzar: El “A favor” como tregua
Opinión

Columna de Pablo Ortúzar: El “A favor” como tregua

11 MARZO
Columna de Pablo Ortúzar: Ángulo de ataque
Opinión

Columna de Pablo Ortúzar: Ángulo de ataque

30 ABRIL
Columna de Pablo Ortúzar: Yo me preparo para el invierno
Opinión

Columna de Pablo Ortúzar: Yo me preparo para el invierno

20 DICIEMBRE
Columna de Pablo Ortúzar: Los dos cuerpos del Presidente
La Tercera PM

Columna de Pablo Ortúzar: Los dos cuerpos del Presidente

31 AGOSTO
Subsidiariedad en serio: el debate pendiente
¿Es lo público lo mismo que lo estatal? ¿Son las empresas parte de la sociedad civil? ¿Dotan sus fines de personalidad corporativa a las instituciones? ¿Son las organizaciones solidarias de la sociedad civil el reflejo de un déficit de Estado o de una fortaleza de la sociedad?
La Tercera PM

Subsidiariedad en serio: el debate pendiente

06 AGOSTO
Columna de Pablo Ortúzar: El derecho a comprender
Opinión

Columna de Pablo Ortúzar: El derecho a comprender

30 MARZO
El discurso del mayordomo
El maligno expropia, piensa el mayordomo. Roba. Desea lo que no le corresponde. Pero el idealista, el intelectual, es peor a sus ojos, pues engaña sin querer. Es el que le dice al amo: es necesario buscar medios de legitimación distintos de cara a la ciudadanía, puesto que los antiguos caducaron. El que le asegura que frente al inminente ataque de los políticos, la única defensa de la empresa será la lealtad que pueda cultivar con sus trabajadores y clientes.
La Tercera PM

El discurso del mayordomo

20 ENERO
Pornocapitalismo y mediación política
Para recuperar una esfera política que tenga sentido, que aúne voluntades y que sea capaz de ejercer el poder con autoridad, parece necesario, primero, recuperar la privacidad, la mera presencia y sus goces. Y, segundo, reconstruir la política no desde la angustia por la fama, sino desde la vocación de servicio público y las distintas visiones sustantivas sobre el bien común. ¿Por dónde comenzar? Quizás dejando los celulares en la puerta de la casa y sacando los televisores de las piezas.
Opinión

Pornocapitalismo y mediación política

29 MAYO
Sobre mi generación
Opinión

Sobre mi generación

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