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Las nuevas y efectivas terapias para combatir las enfermedades inflamatorias intestinales

Los tratamientos contra la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn han avanzado de la mano de un necesario enfoque médico multidisciplinario y medicamentos de última generación que apuntan a detener la inflamación de manera efectiva. Pero pocas personas pueden acceder a ellos por su alto costo al no estar incluidos en la Ley Ricarte Soto. En enero, la Revista Médica de Chile publicó las nuevas guías clínicas que recomiendan considerar nuevos fármacos.

Las nuevas terapias para combatir las enfermedades inflamatorias intestinales.

A sus 38 años, la arquitecta Constanza Valenzuela puede dar testimonio de que ha ganado tres batallas a la demoledora enfermedad que comenzó a desarrollar en 2017, la colitis ulcerosa, una afección crónica autoinmune que la acompañará el resto de su vida. “Más allá de que se trata del intestino, es una enfermedad que afecta toda tu vida, te inhabilita como persona”, explica al recordar las fuertes crisis que ha vivido.

Esta enfermedad-que no tiene cura- provoca inflamación y úlceras en el revestimiento interno del colon (intestino grueso) y el recto. Sus síntomas desestabilizan a cualquiera: diarrea con sangre y pus (hasta 20 veces al día, incluyendo la noche), dolor abdominal, fatiga, pérdida de peso y anemia. La colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn -que es similar, pero con mayor alcance de órganos, ya que puede atacar todo el sistema digestivo, desde la misma boca- son las llamadas Enfermedades Inflamatorias Intestinales (EII).

Constanza Valenzuela, arquitecta, madre y fundadora de Comunidad Gut, le ha ganado tres veces a la colitis ulcerosa.

Ambas se explican como un ataque permanente -y sin sentido- del propio sistema inmune a tejidos sanos que inflaman hasta causar llagas. No se conocen las causas que activan este mecanismo celular autodestructor. Se cree que puede ser desencadenado por una herencia genética que, luego de destruir un germen mediante inflamación puntual, el sistema inmunitario no se detiene de por vida. Y se manifiesta principalmente entre los 20 y los 40 años, aunque también hay casos en niños y ancianos.

Alcanzando la remisión de las enfermedades inflamatorias intestinales

Para aplacar los síntomas y lograr la remisión en los tres brotes de colitis ulcerosa, Constanza se sometió a tres tratamientos diferentes, uno más avanzado que el anterior. A los 30 años, cuando comenzó la enfermedad, usó el modelo convencional de aminosalicilatos, que son ácidos que se liberan en el intestino reduciendo la inflamación en el revestimiento del tracto gastrointestinal, lo que permite la cicatrización del tejido dañado.

Las Enfermedades Inflamatorias Intestinales (EII) se explican como un ataque permanente y sin sentido del propio sistema inmune a tejidos sanos que inflaman hasta causar llagas.

Sin el acompañamiento de un equipo multidisciplinario, compuesto por nutricionista, sicóloga, siquiatra y gastroenterólogo, este calvario no lo habría superado. “Quedé con estrés postraumático. No quería salir de la casa, todo me daba susto, no hablaba. Para mí fue fundamental el apoyo multidisciplinario”, rememora.

Todo marchó bien por cinco años hasta que decidió ser madre, para lo que debió someterse a fertilización in vitro y dejar de tomar corticoides, que estaban incluidos en su tratamiento contra la colitis ulcerosa. Esto provocó su segunda crisis en pleno embarazo, debiendo pasar a medicamentos biológicos más avanzados, aquellos que buscan detener el mecanismo molecular de la inflamación mediante proteínas diseñadas y cultivadas en laboratorios biotecnológicos internacionales.

“Tuve que empezar con el Infleximab, pero me costó mucho que me hiciera efecto”, afirma. Desarrollado hace 30 años por Janssen, de Johnson & Johnson, por su capacidad de causar la muerte de células tumorales, este anticuerpo monoclonal es una proteína de laboratorio que también actúa de forma similar a los anticuerpos naturales del sistema inmunitario. Este inhibidor del factor de necrosis tumoral alfa (TNF-alfa) fue pionero en el combate a las EII, ya que luego de un par de meses desde su aplicación intravenosa, los síntomas tienden a desaparecer. Pero el problema es que no todos los pacientes responden por igual a esta terapia. El Infleximab bloquea la acción de esta proteína -que es una citoquina- clave en la inflamación crónica asociada a enfermedades autoinmunes en general.

Los avances gracias a la biotecnología

Por eso, el desafío biotecnológico de los últimos años ha estado centrado en afinar la puntería para atacar directamente el mecanismo celular responsable de la inflamación que causan las EII, como el compuesto Ustekinumab, desarrollado desde 2017 por el laboratorio Janssen-Cilag International, de Johnson & Johnson, conocido como Stelara. Este, en específico, bloquea un grupo de proteínas que funcionan como mensajeras entre las células del sistema inmunitario, las interleucinas 12 y 23, que son las que multiplica rápidamente el sistema inmunitario en respuesta a infecciones o lesiones.

Así, Stelara fue el tercer tipo de medicamento que probó Constanza en su tercera y última crisis, la que estalló cuando ya su bebé tenía cinco meses. Porque a pesar de estar medicada con Infleximab, igualmente tuvo que ser hospitalizada. "Este remedio (Stelara) a mí me cambió la vida. Sus efectos no fueron inmediatos, no es magia, no es como que te lo pones y a los dos días estás espectacular. Requiere un proceso, porque el intestino tiene que empezar a sanarse. Pero a los dos meses, le decía al doctor que nunca había tenido tanta energía como la que tengo ahora que estoy en remisión”, asevera la arquitecta que creó la fundación Comunidad Gut para sensibilizar a la sociedad sobre los efectos devastadores de estas enfermedades y la necesidad de un acceso universal a tratamientos modernos y personalizados.

Las interleucinas son un grupo de proteínas que funcionan como mensajeras entre las células del sistema inmunitario en respuesta a infecciones o lesiones.

La voz de los expertos y los desafíos de las EIE

Estimamos que al menos hay entre 12.000 a 15.000 pacientes con enfermedades inflamatorias intestinales en Chile”, dice la Dra. Paulina Núñez, presidenta de la Agrupación Chilena de Trabajo en Enfermedad de Crohn y Colitis Ulcerosa (ACTECCU), que forma parte de la Sociedad Chilena de Gastroenterología.

Dra. Paulina Núñez, presidenta de la Agrupación Chilena de Trabajo en Enfermedad de Crohn y Colitis Ulcerosa.

En Chile, el diagnóstico tardío de las EII es una dificultad relevante: alrededor de la mitad de los pacientes espera entre uno y tres años para recibir confirmación médica, lo que reduce la efectividad de los tratamientos y aumenta el riesgo de complicaciones. Al respecto, la Dra. Núñez, que ejerce en la Clínica Universidad de los Andes, sostiene que “está establecido que un diagnóstico precoz antes de un año desde el inicio de los síntomas y con un tratamiento adecuado se disminuyen las hospitalizaciones, las cirugías y los fenotipos más agresivos de estas enfermedades”.

En Temuco, en tanto, se están logrando avances de vanguardia en el tratamiento de las EII. El Dr. Rolando Sepúlveda, quien dirige el Centro de Responsabilidad Médico Adulto del Hospital Dr. Hernán Henríquez Aravena, que en abril fue acreditado como Centro de Excelencia en el manejo de pacientes con EII, explica que “hay que entender que cada paciente vive la enfermedad de manera distinta, cada persona tiene su propia biología, por lo que hemos logrado buenos resultados implementando protocolos de tratamiento temprano, seguimiento con biomarcadores y un enfoque multidisciplinario que incluye nutrición, enfermería especializada, cirugía y salud mental. Esto nos permite entregar un tratamiento integral y basado en evidencia”.

Dr. Rolando Sepúlveda, director del Centro de Responsabilidad Médico Adulto del Hospital Dr. Hernán Henríquez Aravena, en Temuco.

Como experto en los diversos tratamientos de la enfermedad y los medicamentos existentes, el especialista entrega su evaluación de los avances disponibles en la actualidad: “Los anti-TNF disponibles en la Ley Ricarte Soto han sido muy valiosos y han cambiado la historia de muchos pacientes. Sin embargo, hoy contamos con nuevas terapias, como los inhibidores de JAK (enzimas que, al activarse, desencadenan una cascada de reacciones de inflamación), las anti integrinas (proteínas presentes en los glóbulos blancos que participan en la inflamación) y las anti interleucina 23, que ofrecen alternativas efectivas para quienes no responden a los anti-TNF. En nuestra experiencia, estas terapias han sido muy útiles en casos complejos y han permitido evitar hospitalizaciones y cirugías”.

En opinión del Dr. Ariel Perelsztein, director de Asuntos Médicos de Johnson & Johnson Innovative Medicine Latinoamérica Sur, afirma que históricamente las terapias desarrolladas por su institución “se enfocan en identificar las citocinas clave responsables del desarrollo de las enfermedades inflamatorias intestinales para ofrecer una alta eficacia clínica en el control de la enfermedad; un perfil de seguridad robusto, respaldado por evidencia científica; y la conveniencia para el paciente, buscando mejorar la adherencia al tratamiento y mejorar su calidad de vida”.

Dr. Ariel Perelsztein, director de Asuntos Médicos de Johnson & Johnson Innovative Medicine Latinoamérica Sur.

El especialista agrega que “nuestra visión a largo plazo es erradicar la necesidad de cirugía en pacientes con EII. Desarrollamos la primera terapia biológica aprobada para la enfermedad de Crohn, marcando un hito en el tratamiento con Infliximab hace 30 años. Luego sumamos Golimumab (Simponi) para la colitis ulcerosa y revolucionamos nuevamente el tratamiento con Ustekinumab (Stelara). Esto mediante el bloqueo del eje interleucina 23, actuando así sobre la raíz de las patologías. Además, elaboramos un péptido oral anti interleucina 23, el que busca revolucionar la forma en que se administran las terapias, además de diseñar el primer esquema combinado (dos targets terapéuticos en un medicamento), diseñado para cubrir las necesidades insatisfechas de pacientes difíciles de tratar”.

La necesidad ampliar los medicamentos en la Ley Ricarte Soto

Pero el gran problema para mejorar la calidad de vida de los miles de pacientes con enfermedades intestinales inflamatorias en Chile es el alto precio de los medicamentos de última generación. En su momento, la Ley Ricarte Soto se vio como un gran avance en este sentido, pero sus decretos no se hacen cargo de los avances médicos de los últimos años, ya que solo incluyen terapias que operan como inhibidores del factor de necrosis tumoral alfa: Infliximab, Adalimumab y Golimumab.

La Dra. Paulina Núñez sostiene que “lamentablemente, como son medicamentos de muy alto costo, estamos restringidos a lo que nos entrega la Ley Ricarte Soto”, y agrega que en enero se publicaron en la Revista Médica de Chile las guías clínicas actualizadas para el manejo de enfermedades intestinales inflamatorias, las que se realizaron bajo la metodología GRADE, que evalúa la evidencia y recomendaciones en la atención médica. “Obviamente, en las guías se habla de una perspectiva de todos los medicamentos que puedan ingresar y eso se va a entregar a la autoridad”, sostiene la especialista.

Una posición similar es la que defiende desde el sur del país el Dr. Rolando Sepúlveda: “Es necesario ampliar las opciones. La evidencia internacional respalda incorporar tratamientos más modernos y selectivos, como Upadacitinib (inhibidor de JAK), Ustekinumab (anti interleucinas 12 y 23) y Vedolizumab, que han demostrado alta eficacia y seguridad. Incluir estas alternativas permitiría ofrecer una atención más equitativa y moderna a los pacientes con colitis ulcerosa y enfermedad de Crohn en Chile”.

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