Cartas al Director

¿A qué costo señor ministro?

SEÑOR DIRECTOR:

“Tenemos facilidades enormes para este tipo de inversiones, pero chocamos aquí con la Ley de Propiedad Intelectual. La Ley de Propiedad Intelectual tiene numerosas excepciones, tiene la a, la b, la c, etc., llega hasta la letra s. Acá estamos proponiendo que llegue a la letra t, y que la letra t diga que también queda excluido el uso en centros de datos, minería de datos”. Con esta frase, el ministro de Hacienda nos dice que quiere más inversiones en IA y uso de datos. Lo que no menciona es a qué costo ni quiénes pagarán la cuenta.

Lo que él califica como una ley que “choca” con la propiedad intelectual es, en realidad, una normativa que garantiza que quienes crean, investigan y publican tengan derecho a firmar su trabajo e incluso a recibir una remuneración por él. Eliminar esa protección no es modernizar la economía: es traspasar valor desde los creadores hacia las grandes plataformas tecnológicas.

En el caso de los medios de comunicación, el daño es inmediato. De aprobarse esta modificación, las empresas de tecnología quedarían autorizadas para acceder a sus contenidos sin pedir permiso ni pagar un peso -al igual que las agencias de clipping-, usarlos para entrenar modelos de inteligencia artificial y generar respuestas de búsqueda. Eso, en lo esencial, ya ocurre, junto con la práctica de falsear o condimentar noticias a partir de información recogida en redes y portales. Estas conductas socavan tanto el negocio de la prensa como su reputación -no olvidemos que los sistemas de IA no responden legalmente por lo que publican.

Las consecuencias jurídicas serían igual de graves. Con esta norma, medios como La Tercera perderían su principal argumento en la demanda que mantienen contra Google. Y si estuviéramos en Estados Unidos, The New York Times vería debilitada su querella a Microsoft, OpenAI y Perplexity, acusación fundada en el uso sistemático y no autorizado de sus contenidos para generar búsquedas y artículos que estas empresas presentan como propios.

Bárbara Fuentes

Vicedecana Escuela de Comunicaciones y Periodismo UAI

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