Cartas al Director

El segundo piso se marca solo

Jonnathan Oyarzun/Aton Chile JONNATHAN OYARZUN/ATON CHILE

SEÑOR DIRECTOR:

Parece increíble, pero a casi dos meses de gobierno los conflictos internos brotan por todos lados. Longueira, que busca tomarse la UDI, reclama por la desmedida alza en el precio de los combustibles anunciada por Quiroz. Matthei sostiene que parte del Plan de Reconstrucción es inútil. Poduje desconoce sin tapujos la jerarquía del ministro de Hacienda. El piñerismo arremete contra el gobierno porque, dicen, se pondría en riesgo la PGU. Como si fuera poco, el presidente del Partido Republicano cuestiona el rol del segundo piso, señalando que es parte de un problema mayor.

Sobre esto último, hay cierto asidero. Cómo olvidar el concepto de “estado en quiebra”, o la filtración de circulares de la Secom para enfrentar el alza de los combustibles y la candidatura de Bachelet a la ONU. Todo en menos de 50 días. Es justo decir, eso sí, que usualmente los segundos pisos generan roces con los partidos, sobre todo cuando sus integrantes no son militantes activos. Al faltarles proximidad partidaria, creen que su única función es ser orejeros del Presidente, y pelean, incluso entre ellos, por quién está más cerca del mandatario. Eso alimenta celos, desconfianzas y paranoia colectiva.

Estos orejeros aspiran a ganar autoridad y poder. Su objetivo suele ser acceder al reconocimiento y generar temor. Disfrutan pasearse por los ministerios y que los confundan hasta con el propio Presidente. Sin embargo, esa descripción corresponde más a los malos orejeros que a los buenos. Los buenos no se ven. Hablan lo justo. Para ellos, ser noticia es sinónimo de fracaso. Su negocio no es ser conocidos, sino influyentes. No buscan ser candidatos ni ocupar la primera línea. Su felicidad radica en dominar el rumbo del gobierno sin que nadie se dé cuenta, a veces ni siquiera el Presidente.

Este segundo piso debe entender todo esto y hacer bien la pega. Primero, ayudar a la vocera. Sedini debiese aparecer diariamente en la prensa hasta agarrar confianza. Segundo, dejar de disputar poder con los partidos, que se sienten depositarios del triunfo electoral de Kast y vienen heridos desde que quedaron debajo de la mesa tras la nominación del gabinete. Tercero, evitar ser la noticia, asumir que no son agentes públicos y dejar de creerse políticos de fuste. Si aplican estas tres cosas, serán un gran apoyo, y no un problema, para los partidos, la coalición y el Presidente.

Mauricio Morales

Académico U. de Talca

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