No es falta de rigor, es no querer entender

SEÑOR DIRECTOR:
Los gremios al insistir en desconocer el problema de productividad de los hospitales públicos, documentado desde hace 32 años, no defienden al sistema público, lo deterioran. Afecta al 87% de los chilenos, en especial a los más vulnerables.
Nos importa tanto lo que se invierte en salud como lo que se obtiene con esa inversión. Más allá del gasto de cada país, los recursos siempre serán escasos, por lo que la eficiencia y la productividad siempre serán necesarias.
Tampoco es correcto sostener que la crisis de las Isapres, con 914 mil beneficiarios menos en seis años, dejó una cartera más joven y sana. Según el informe del ISP UNAB de abril de 2025, la cartera envejeció más de 8 puntos porcentuales y se volvió más siniestrosa.
La producción asistencial pública creció 25,3% entre 2019 y 2025, de 154,6 a 193,7 millones de prestaciones. Pero el personal profesional aumentó 96%, los días de hospitalización cayeron 2,7% y las consultas de especialidad bajaron 3,3%. Los exámenes de diagnóstico y laboratorio, poco intensivos en personal, ya son el 80% de toda la actividad asistencial, versus 40% en las Isapres.
En 2025 los exámenes de diagnóstico y laboratorio sumaron 156,2 millones, cifra anómala si se compara con el resto de la actividad asistencial pública. En el sistema privado, pese a los incentivos al sobreconsumo que lo caracterizan, ese tipo de prestaciones ocupa un lugar mucho menor dentro del total.
Ahí está la confusión entre producción y productividad. Se destaca el aumento de producción sin relacionarlo con la mayor disponibilidad de personal en el mismo periodo. Al hacer esa relación, la productividad entre 2013 y 2025 cae 5,5% si se incluyen los exámenes, y 41% si se consideran solo las consultas, hospitalizaciones y cirugías, las prestaciones que explican el aumento en las listas de espera.
Por otra parte, es el sistema de pago a los hospitales públicos de Grupos Relacionados de Diagnósticos (GRD), en uso desde el 2013, el que permite hacer comparables a los pacientes atendidos por complejidad y costos.
El futuro del sistema público será más promisorio si los gremios, en vez de negar la realidad, reconocen los problemas de productividad y acogen las recomendaciones técnicas disponibles. Así se estará mejor preparado para negociar mayores aportes financieros, alejados de la retórica y trabajando por un acuerdo nacional en interoperabilidad de fichas clínicas, inteligencia artificial, jornadas flexibles, pagos por productividad y menor ausentismo.
Héctor Sánchez y Manuel Inostroza
Instituto de Salud Pública UNAB
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