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Un dominio que tambalea por primera vez: Gianni Infantino, el líder de la FIFA que puso en jaque su imperio

Durante 10 años formó una red de apoyo que le permitió ampliar el Mundial, crear nuevos torneos y codearse con presidentes. Hoy, ese capital político enfrenta su mayor prueba luego de una iniciativa que fracasó tras poner en duda la propiedad del principal torneo del fútbol.

Un dominio que tambalea por primera vez: Gianni Infantino, el líder de la FIFA que puso en jaque su imperio. Foto: @fifamedia

Durante la última semana, Gianni Infantino intentó llevar adelante la reforma más profunda y polémica desde la creación de la Copa del Mundo: una estructura que le abría la puerta a inversionistas privados para adquirir una parte de los derechos comerciales de las principales competencias de la FIFA, entre ellas, el Mundial. Tras una oposición generalizada y casi unánime, el presidente del ente rector tuvo que desistir del proyecto. El rechazo fue tan grande que ahora su posición al mando del organismo tambalea.

La propuesta buscaba crear una sociedad llamada FIFA Forward Enterprise (FFE), valorada en US$ 20 mil millones y de la que se vendería una participación minoritaria en US$ 4.200 millones. Dicha empresa sería la encargada de gestionar la explotación comercial de los torneos oficiales.

Pese a que había un cuantioso bono para cada federación que aprobara el proyecto, este generó un enorme rechazo. La UEFA, confederación que hace 10 años erigió al mismo Infantino a la testera del fútbol, anunció que sus 55 asociados no participarían en competencias FIFA, mientras existiera la idea de privatizar la Copa del Mundo. Una vez que se cayó, emitieron un duro comunicado contra el suizo-italiano: “El acuerdo turbio, opaco y a puerta cerrada que ideó e intentó imponer distaba mucho de ser transparente”.

La Concacaf fue en la misma línea: “Este acto unilateral y flagrante de mala gestión y liderazgo se inscribe en un patrón de errores. Es imperativo un análisis exhaustivo de esta presidencia”.

Según The Times, Infantino iba a percibir un salario de 30 millones de dólares más bonificaciones por liderar la compañía, que debía aprobarse a más tardar el 19 de septiembre. Es decir, en tiempo récord. El apuro generó dudas.

Infantino y la Copa del Mundo. Wu Wei

De Brig-Glis a la FIFA

Infantino nació el 23 de marzo de 1970 en Brig-Glis, una pequeña localidad de Suiza. Es hijo de inmigrantes italianos. Estudió Derecho en la Universidad de Friburgo, en Alemania. Habla italiano, francés, alemán, inglés, español y árabe. Trabajó como abogado especializado en derecho deportivo, asesoró a distintas organizaciones en Suiza, Italia y España y fue secretario general del Centro Internacional de Estudios Deportivos en la Universidad de Neuchatel.

Su carrera cambió en el 2000, cuando ingresó al departamento jurídico de la UEFA. Con el paso de los años ascendió a director de Asuntos Jurídicos y, en 2009, fue nombrado secretario general. Era la mano derecha de Michel Platini. Desde ese cargo levantó proyectos como la Eurocopa de 24 selecciones, la creación de la Nations League y el Fair Play Financiero. Pese a ello, era un dirigente poco conocido. Su rostro se limitaba a aparecer en los sorteos de la Champions.

La oportunidad de su vida llegó en medio del FIFAGate y la salida de varios dirigentes, includo el expresidente Joseph Blatter, quien hoy se posiciona como otro de los fervientes opositores a Infantino. El sucesor natural era Platini, pero terminó involucrado en el escándalo. La UEFA necesitaba un nuevo candidato y levantó al suizo-italiano. En febrero de 2016 fue elegido presidente de la FIFA, tras imponerse en segunda vuelta con 115 votos frente a los 88 del jeque Salman bin Ebrahim Al Khalifa.

Ese proceso derivó en un conflicto judicial con su antiguo mentor. Tras ser absuelto por la justicia suiza en la causa por fraude que lo dejó fuera de la carrera presidencial, Platini presentó acciones penales. El exfutbolista francés sostiene que Infantino participó en una maniobra para denunciarlo ante la fiscalía, apartarlo de la elección y quedarse con el máximo cargo del organismo.

Infantino y Michel Platini.

Repartir recursos

Cuando llegó al cargo, la FIFA acumulaba un déficit de US$ 550 millones y había perdido parte de sus patrocinadores. La respuesta de Infantino fue aumentar los recursos para las 211 asociaciones, ampliar la Copa del Mundo de 32 a 40 participantes (finalmente fueron 48) y dar paso a FIFA Forward, programa pilar de su gestión.

Durante sus dos primeros ciclos distribuyó US$ 2.800 millones para financiar más de 1.600 proyectos en las naciones afiliadas. Posteriormente, aumentó un 30% en el período 2023-2026. En África, Asia, Oceanía y parte de América las federaciones comenzaron a recibir recursos que antes no existían.

Se reflejó en las urnas. En 2019 fue reelegido sin oposición. Cuatro años después volvió a ser proclamado sin necesidad de competir. De paso, el comité de gobernanza resolvió que su primer período, de solo tres años, no debía contabilizarse dentro del límite máximo de mandatos. Eso le da la posibilidad de presentarse para 2027-2031.

Qatar y el salto político

La FIFA también incrementó sus ingresos. Los Mundiales de Rusia 2018 y Qatar 2022 marcaban cifras récord para el organismo. Números que se doblaron en 2026 en Canadá, Estados Unidos y México, por el aumento de equipos y el sistema de precios dinámicos para la venta de entradas.

El punto de inflexión, sin embargo, fue en Medio Oriente. Aunque Qatar había sido designada antes de su llegada, le correspondió administrar el Mundial más cuestionado de la historia reciente. Hubo denuncias por las condiciones laborales de trabajadores y críticas en materia de derechos humanos.

“Hoy me siento catarí. Hoy me siento árabe. Hoy me siento africano. Hoy me siento gay. Hoy me siento discapacitado. Hoy me siento como un trabajador migrante”, declaró en la antesala del torneo. Su cercanía con la monarquía se profundizó al otorgarle la sede del Mundial Sub 17 de forma anual hasta 2029.

Con Infantino, FIFA impulsó el Mundial de Clubes ampliado, hará el Mundial 2030 en tres continentes y despejó el camino para Arabia Saudita como única candidata al Mundial 2034. Así es su política. Atrás quedaron los congresos con elecciones para definir las sedes.

Infantino y Donald Trump. Xu Chang

La cercanía con Trump

Durante los últimos años ha entablado amistad con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Infantino participa constantemente en actividades junto al mandatario, realiza viajes oficiales con él e incluso llegó con horas de retraso a un Congreso de la FIFA tras una gira diplomática por Medio Oriente, episodio que motivó una protesta de la UEFA. El timonel norteamericano lo ha llegado a denominar “Mr. Football”. Aunque lo más seguido es escucharlo referirse al directivo como “mi amigo Gianni”.

En el Mundial 2026, la polémica más grande se dio cuando un llamado de Trump fue decisivo para levantar la sanción del delantero estadounidense Folarin Balogun.

Esa cercanía volvió a instalarse en el debate del FIFA Forward Enterprise. El grupo interesado en invertir era Thrive Eternal, encabezado por Joshua Kushner, hermano del yerno de Trump.

Entre los asesores del proyecto también estaba Greg Maffei, exejecutivo de Liberty Media durante la adquisición de los derechos comerciales de la Fórmula 1, otro empresario ligado a Trump.

Pierde terreno

El fracaso de la FFE pone a jaque el capital político de Infantino. Durante casi una década ha levantado una mayoría basada en el aumento de recursos.

Hoy su puesto está en duda tras fracasar en su propuesta. Tanto en Europa, Asia y América se debate sobre su liderazgo. El poder de Infantino se ve disminuido por primera vez.

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