El rápido salto espacial de China con miras a la Luna y Marte

A diferencia de otras potencias, China llegó tarde a la carrera por el espacio. Sin embargo, ese detalle no le impidió lograr grandes hitos durante el Siglo XXI, alcanzado a sus pares e incluso conseguir por primera vez llevar una nave no tripulada al lado oscuro de la Luna.


En materia de investigación y exploración espacial, China logró anteponerse a 40 años de retraso tecnológico, convirtiéndose en el siglo XXI en uno de los países a la cabeza de carrera espacial. Un trabajo que se remonta a mediados de los ‘50 cuando Estados Unidos y la Unión Soviética ya comenzaban a disputarse el primer lugar durante la Guerra Fría. Fue en ese entonces cuando el fundador del Partido Comunista, Mao Zedong, declaró: “Nosotros también haremos satélites”.

En octubre de 1956, China abrió su primer centro de investigación de misiles y cohetes; en abril de 1970, tras simular una serie de pruebas como las otras avanzadas potencias, concretó exitosamente el lanzamiento de su primer satélite al espacio. Hoy, la historia es muy distinta.

Yang Liwei fue el primer taikonauta (astronauta en chino) que China envió con éxito al espacio exterior en 2003.

Tras una serie de avances en las últimas décadas del siglo XX, el programa de la Administración Espacial Nacional (CNSA) tomó fuerza silenciosamente luego del apadrinamiento militar, alcanzando un punto trascendental con el lanzamiento de la primera misión tripulada en 2003. Yang Liwei, un piloto de combate chino, se convirtió en el primer taikonauta -término elegido para referirse a viajeros espaciales- que logró visitar el espacio exterior. China es el tercer país que concreta dicha hazaña, después de la U.R.S.S y los Estados Unidos.

Lui Yang se convirtió en junio de 2012 en la primera mujer china que viajó al espacio, como miembro de la tripulación de la misión Shenzhou 9.

La CNSA, institución que podríamos dimensionar como la NASA china, tiene su origen a principios de los ‘90 como la agencia responsable del programa espacial nacional. Con la Corporación de Ciencia y Tecnología Aeroespacial de China como su principal contratista estatal, la institución maneja una serie de entidades que diseñan, desarrollan y fabrican naves espaciales, vehículos de lanzamientos, sistemas de misiles estratégicos y tácticos, y equipo de tierra.

Una visión de cómo será la futura estación espacial china Thiane.

Es liderada por el físico Zhang Kejian, considerado por la revista TIME como uno de los 100 personajes más influyentes del 2019 del mundo. Es el responsable de una media docena de misiones que han volado llevando taikonautas a la órbita terrestre. Uno de los hitos en su gestión fue el inédito acercamiento que tuvo con el director de la Nasa, Jim Bridenstine, un diálogo que ha sido interpretado como un primer paso en materia de colaboración futura.

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Para el Premio Nacional de Ciencias Exactas José Maza, haber alunizado en el lado oscuro fue una "hazaña" de China. “Es muy difícil de explorar ahí porque no hay manera de comunicarse en forma directa con una nave”, dijo el profesor de astrofísica a Conexión China.

El gigante asiático ha enviado seis tripulaciones al espacio y ha lanzado dos laboratorios espaciales a la órbita de la Tierra. En enero de 2019, la CNSA logró un hito nunca antes alcanzado por el hombre: instalar la sonda Chang'e 4 -una nave no tripulada- en el lado oscuro de la Luna.

La base espacial simulada en el desierto de Gobi, rodeada de colinas áridas en la provincia noroccidental de Gansu.

José Maza, profesor en Astronomía y Premio Nacional de Ciencias Exactas en 1999, afirma que haber llegado al lado oscuro de la Luna constituye “una hazaña”, dada las condiciones del desconocido territorio. “Es muy difícil de explorar ahí porque no hay manera de comunicarse en forma directa con una nave”, dijo a Conexión China.

En palabras sencillas, el conocido divulgador científico explicó cómo se llevó a cabo la misión: “Los chinos mandaron a girar un satélite en el entorno de la Luna y entonces, ese satélite cuando pasaba por el lado oscuro, se comunicaba con el robot y después, cuando daba la vuelta, mandaba la comunicación. Es una empresa mucho más complicada técnicamente, porque tienen que darse dos cosas: una en el suelo y otra orbitando, para poder lograr dar instrucciones y recibir datos. Fue la primera vez que el humano explora ese lado”.

Para César Fuentes, astrónomo de la Universidad de Chile y PHD en Astrofísica de la Universidad de Harvard, el símbolo de explorar territorio desconocido en el espacio “marca el reflejo de las aspiraciones de querer ser potencia que tiene China”.

La carrera espacial 2.0

El espacio ha sido señalado por el gobierno chino como una prioridad de investigación en el 13º Plan Quinquenal, marcando especial atención en las exploraciones del espacio profundo y las naves espaciales en órbita.

Además, la CNSA manifestó sus intenciones de mandar antes del fin de la década una misión tripulada al satélite natural, un paso importante y necesario para explorar la “estrella de fuego” o “Huoxing” -火星 en chino mandarín-. En la actualidad existe un plan para investigar la posibilidad de vivir del ser humano en Marte, una estación que simula las condiciones construida en el desierto de Gobi llamada Mars Base 1.

El entusiasmo de los ingenieros chinos que trabajan en el proyecto de la nueva estación espacial de ese país.

Pero, ¿por qué es tan importante llegar al planeta rojo? Para el profesor José Maza “es el único lugar del sistema solar donde el hombre podría vivir fuera de la tierra. El hombre puede hacer una colonia en Marte e irse a vivir allá. No me cabe la menor duda de que en mil años más, en 5 mil años más, van a haber millones de descendientes de ex terrícolas viviendo en Marte”.

Con las primeras investigaciones realizadas en el planeta rojo a mediados de los ‘70, en la actualidad se conoce que en la “estrella de fuego” existe agua en los polos, debajo de la superficie, nitrógeno, dióxido de carbono y otras características que hacen pensar que existe vida independiente. Ahora, la diferencia entre mandar gente y sondas es abrumadora en complejidad según Maza, ya que se demora entre 3 a 9 meses llegar a Marte dependiendo la tecnología que se ocupe y sin considerar el regreso, a diferencia de la Luna que se puede llegar entre dos a tres días, siendo un punto a favor mandar próximamente una misión tripulada con objeto de pensar en el planeta rojo.

El plan natural de cualquier campaña sería asentar una base lunar, utilizando la tecnología en el planeta para poder instalarse y desde ahí partir hacia Marte. China tiene planes de mandar sondas hacia Huoxing; una serie de proyectos necesarios para la exploración espacial que deben ser incluidos. El profesor Fuentes, a su turno, indica que “el satélite está mucho más cerca y es un trampolín natural para la exploración de la galaxia”.

El 27 de diciembre de 2019, China lanzó exitosamente el tercer Gran Marcha-5 desde el Centro de Lanzamiento Espacial de Wenchang.

En relación a Marte, en 2020 ocurre un fenómeno importante para seguir el estudio del planeta rojo. Cada dos años, Marte está en oposición al sol. Cada siete oposiciones hay una muy favorable para los estudiosos de la materia. Según Maza, la oportunidad de este año permite estar a menos de 60 millones de kilómetros del planeta, por lo que las agencias están preparadas para enviar robots o naves no tripuladas de exploración. “La siguiente oposición va a ser el 2033 y 2035, momentos en los que espero manden astronautas, cosmonautas o taikonautas. No sabemos quiénes van a llegar primero. Pero el 2020 se van a mandar otras naves de robots teledirigidos”, describe el conocido científico chileno.

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