Bienvenido, Esteban: el primer concierto de Morrissey en Chile

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Antes de vestirse de sacerdote, ser presentado por Rafa Araneda e ilusionar (sólo eso) con una gira nacional, Stephen Patrick Morrissey debutó en nuestro país en 2000, en un momento confuso de su carrera. Sin contrato discográfico ni campañas promocionales detrás, el inglés se dio una vuelta por Latinoamérica, reconociendo el culto y comenzando a avivarlo.



Primero, las luces que se apagan y "On her majesty's secret service" de John Barry que suena de fondo. Luego, el alarido multitudinario. Después, aparece el cuarteto de músicos de acompañamiento y la figura central, quien inicia la liturgia con un más que apropiado: "All my chilean children". Alaridos, era qué no, redoblados, previos a "Hairdresser on fire". Cuatro años después, en un recinto abierto, con mayor audiencia y de regreso a los rankings con You're the quarry, Morrissey usaría un disfraz de sacerdote como símbolo clarificador. El 28 de Marzo de 2000 en el Estadio Víctor Jara, ni siquiera fue necesario.

En este rito, algo más privado de lo que vendría en años posteriores, los feligreses portaban las señales del culto (gladiolos, jopos, camisetas de The Smiths o del solista) y el mancuniano toda la disponibilidad para recibirlos. Como aquella postal vista desde lejos en videos, la primera visita de Morrissey a Chile en el marco de su gira "¡Oye Esteban!" fue el encuentro pleno de devoción que esperaban los asistentes. Felicidad (o justamente lo contrario, que nunca se sabe con el fan) en el público y también en el cantante, que atravesaba tiempos inciertos y los sobrellevaba descubriendo audiencias nuevas y haciendo las paces con su historia.

Pregúntenle por el final de la década de los 90s a Morrissey y no responderá nada bueno. Aunque, claro, no es que el hombre se caracterice por una positividad como de estado en redes sociales en diciembre. Pero de entre todas las situaciones que provocan congoja en Moz (que, en general, son varias), una importante fue el momento en que Maladjusted (Mercury, 1997) continuó la espiral descendente de popularidad de Southpaw Grammar (RCA, 1995) y culminó en el cantante deshaciendo el contrato con su casa discográfica.

Simon Goddard en la exhaustiva guía Mozipedia (Arrow, 2009) cita al cantante en un momento en el que diversos hechos (una fallida gira con David Bowie, la batalla legal con Mike Joyce de The Smiths, problemas con su sello) lo tenían en horas complejas. "Bajé los brazos. La prensa me estaba matando, las radios no tocaban mis discos. Empecé a dudar. No podía dar lo mejor de mí nunca más".

Recién después de dos años, 1999, Morrissey rearmaría su banda (con los fieles Alain Whyte y Boz Boorer en las guitarras) y en Octubre comenzaría la gira "¡Oye Esteban!", con sus primeras visitas a suelo latinoamericano el año posterior. Ya avisado del impacto que generaba en los hispanoparlantes, por la devoción del público mexicano en lugares como California, el tour sería la reivindicación, ya no sólo del legado de una década como solista, sino de su pasado con The Smiths.

Qué desmadre

My abuelita had a jukebox in her restaurant, only played Morrissey. We Latinos, we call him Moz. If anybody complained, she'd be like '¡Adios!' I don't know why we like him so much, I guess we just really relate to his melancholic ballads Luis en "Ant Man and the Wasp".

Volvamos al 28 de Marzo de 2000 en el aún llamado Estadio Chile. El concierto se inicia con un lado B de 1988, recibido como un hit de toda la vida. Luego, el comienzo de esa suerte de monólogo dialogado, en el que Morrissey oscila entre la corriente de conciencia, las ocurrencias graciosas (y otras no tanto) y la incorrección política, para ver qué tal el sentido del humor ajeno.

"Bienvenidos al retrete más grande de Santiago… beber y fumar son esenciales esta noche", fue lo primero. Después, "estoy feliz que conozcan estas canciones, porque creo que algunos de ustedes piensan que son de Simply Red" o "No fumo, pero ¿alguien aquí tiene un cigarro? Bien, porque no fumo". Aunque, quizás la mejor fue la que diría un par de días después en Argentina: "Volamos desde su lugar favorito, Chile…Ustedes aman a Chile, ¿no?"

En lo musical, con una banda que aún conservaba algo del espíritu rockabilly de inicios de los 90s, el setlist tendía a satisfacer la fidelidad por sobre el impacto radial. Cayeron algunos singles ("Alma matters", "The more you ignore me, the closer I get", "November spawned a monster"), pero la preferencia iba por canciones de los discos ("I am hated for loving", "Billy Budd", "Speedway", "Break up the family", "The teachers are afraid of the pupils") y páginas importantes, pero medianamente populares de The Smiths.

https://www.youtube.com/watch?v=ZbkKZ_KnmK8

Como eran tiempos de internet precario y los fans sólo podía suponer los setlists, el primer impacto con "Is it really so strange?", fue subiendo con la aparición del alegato animalista de "Meat is murder", la sublime "Half a person" y el final apoteósico de "Shoplifters of the world unite" y, ya en el encore, "Last night i dreamt that somebody loved me". Ni rastros de "How soon is now?", "There is a light that never goes out", "Ask", "Suedehead" o "Everyday is like Sunday", como para aclarar que esto iba para seguidores acérrimos.

Para el recuerdo: las lágrimas de los fans, los gladiolos lanzados al escenario, los problemas de sonido en un par de canciones (desastroso en "November spawned a monster"), el telón de fondo con el mensaje supuestamente estándar para todo el continente "Qué desmadre", y Morrissey con todas las señas de identidad reconocibles (el movimiento del micrófono, la performance constante o aquel traje de marinero con el que apareció en el bis). También, por qué no, la supuesta ida a celebrar a su Lo Vásquez particular (la discoteca Blondie) o aquella historia de que viajaba por Santiago con un chófer que tenía la expresa instrucción de no hablarle ni mirarlo.

Cada espectador tendrá su propia actuación favorita de Morrissey en suelo chileno, quizás obviando a Cristian Sánchez. Ya sea en formato solo (Movistar Arena 2012 y 2015), dentro de festivales (SUE, 2004 y Primavera Fauna, 2012) o algo parecido a eso (Viña del Mar, 2012); la relación del público con el mancuniano admite que cada uno ponga la animita donde quiera. Bastante similar a los fans de BTS o de Helloween, dirán algunos. Y probablemente, no se equivoquen. Pero pregúntenle a quienes estaban en 2000 cuando el cantante, vestido como quien se embarca por unos meses, gritaba aquello "God bless you, I love you" en el final de "Last night I dreamt that somebody loved me"; y dirán que les parecía real. O no. Como cualquier buena canción de Morrissey.

https://www.youtube.com/watch?v=QMdjLr1n0q8

https://culto.latercera.com/2017/11/14/cuando-morrissey-canto-en-la-television-publica-chile/

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