Por Gonzalo ValdiviaEuphoria 3 en voz de una de sus actrices: “Me sorprendió todo de Zendaya”
Una de las caras nuevas de la exitosa serie de HBO es la española Priscilla Delgado, responsable de encarnar a una bailarina que teje una intensa relación con la protagonista. En conversación con Culto, detalla la trastienda del esperado tercer ciclo, revela su colaboración con Sam Levinson y aborda los temas de la historia. “Me parece un retrato espectacular de hasta qué punto nos podemos corromper para llegar a eso que tanto queremos”, plantea.

Gracias al salto temporal de cinco años que propuso su tercera temporada, Euphoria ha arrojado a sus protagonistas en diferentes direcciones. Mientras algunos personajes intentan forjar su camino en Hollywood y otros planean una boda destinada al fracaso, Rue Bennett (Zendaya) se mueve en la frontera entre Estados Unidos y México, donde transita permanentemente como mula que carga fentanilo.
Allí es donde se enclava el Silver Slipper, uno de los clubes de strippers que pertenece a Alamo (Adewale Akinnuoye-Agbaje), el capo de la droga presentado en el nuevo ciclo de la popular serie de HBO (este domingo 10 estrena su quinto episodio en el canal y en la plataforma HBO Max). A Rue se le asigna una tarea específica bajo su supervisión: atender las necesidades de las bailarinas y mantener en calma a los visitantes que acuden en masa.

Ese mundo de neón y poca ropa fue construido en los estudios que posee Warner Bros. en Burbank, en específico en el mismo plató donde se levantó el café de Rick de Casablanca (1942). Sam Levinson, el creador de la ficción, y el resto del equipo veían a diario un gran letrero con todas los clásicos que se han filmado en el lugar: El tesoro de Sierra Madre (1948), Rebelde sin causa (1955), La leyenda del indomable (1967), entre tantos otros.
“Desde el primer momento, pese a que rodamos en los estudios, todo estaba preparado para que no hubiese que tirar de la imaginación”, explica desde Barcelona la actriz española Priscilla Delgado, una de las adiciones de la tercera entrega. “Todo estaba listo para entrar y empezar a jugar. Fue muy guay sentir el olor del lugar y sentir la presencia de todos los extras que también le daban vida. Fue espectacular entrar y ponerle imagen y cara al universo”.
Nacida en Puerto Rico en 2002, pero criada en España, Delgado se dio a conocer como la pequeña Lucía en la serie de Antena 3 Los protegidos. Luego sumó roles en Julieta (2015), de Pedro Almodóvar, y Abracadabra (2017), de Pablo Berger.

Tras dar vida a la joven cubana del equipo de béisbol de la serie Un equipo muy especial, la actriz encuentra en Euphoria uno de sus primeros papeles desde que decidió probar suerte en Hollywood y el primero hablado en inglés. Y no pasa para nada desaparecida: encarna a Angel, la bailarina que teje una intensa relación con Rue en el segundo capítulo de la temporada, y que es parte de un club en el que también trabajan Magick (Rosalía) y Kitty (Anna Van Patten).
“¿Qué no te puede llamar la atención de Zendaya como actriz?”, se pregunta al ser consultada sobre su trabajo con la principal estrella de la producción. “En persona simplemente fue un privilegio poder ser testigo de su profesionalismo y ver cómo trabaja. Simplemente de conocerla. Y ver lo espectacular que es no solamente a nivel de belleza, sino también a nivel humano y a nivel profesional. Todo me sorprendió de ella”.
Delgado envió una prueba de cámara y, pese a sus dudas, su postulación avanzó hasta las etapas definitorias. Quien tuvo la palabra final para su selección fue Levinson, el creador, director, guionista y productor de la serie. Foco de polémicas –la última es la salida del músico Labrinth del proyecto–, es adorado por gran parte de los integrantes del elenco de Euphoria. Ella no se resta de ese último grupo.
“A nivel profesional y a nivel humano, yo creo que ha sido una de las experiencias más gratificantes que me he llevado nunca en mi vida. No quiero decir que me siento triste por pensar en qué va a venir después de Sam, pero ha sido tan impresionante el haber trabajado mano a mano con él”, indica.

Y agrega: “No es casualidad que las actuaciones de sus actores hayan florecido de esa manera. Es parte de una involucración especial con sus actores mano a mano. Y eso yo no sabía si iba a tener la oportunidad de experimentarlo, pero lo experimenté. Desde el primer momento me acogió con todo el amor, el respeto y la apertura de empezar a jugar y transmitirme su visión. Y yo estuve en todo momento con todos los sentidos abiertos para poder captar todo, y poder serle fiel también a su visión, que creo que es tan mastodóntica”.
En el tercer ciclo –que continuará hasta el 31 de mayo– ocupa un lugar central la crisis del fentanilo. Una verdadera epidemia que en Estados Unidos mata a más de 100 mil personas cada año y que se ha ampliado velozmente hasta otros territorios. Debido a que en la historia la caída de Angel se produce a raíz de la dependencia a esa droga, la actriz le hizo múltiples preguntas a Levinson e investigó en casa leyendo y escuchando podcasts sobre el tema. Cuenta que en particular le interesó profundizar en “el nivel de destrozo que puede causar no solamente a la persona, sino a todo su entorno”.
En paralelo, esta vez el realizador busca proponer una mirada sobre la relación del dinero, las oportunidades y los sueños rotos de una generación. Delgado admite que como una actriz que en la actualidad busca abrirse paso en la industria es un tema que le resulta particularmente cercano.
“Como cinéfila, como espectadora, me parece un retrato espectacular de qué es a lo que está dispuesta la gente a apostar para conseguir ese poder, ese posicionamiento, y hasta qué punto nos podemos corromper para llegar a eso que tanto queremos. Ese es uno de los grandes mitos americanos”, observa.

Mientras aún digiere las implicancias de su participación en la exitosa serie de HBO, reflexiona: “Es un momento bonito para crear conversación y preguntarnos qué hemos hecho mal para que este ángel, como yo la llamo, pueda llegar a acabar tan a la deriva. Creo que es una conversación interesante para los Estados Unidos y esa apertura que tiene al parecer tan sin límites y fronteras a estas drogas tan fuertes”.
“Ha sido una experiencia extremadamente gratificante a nivel profesional y humano. Ha sido exquisito a todos los niveles”, concluye.
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