Bela Bajaria: la ejecutiva de Netflix que decide lo que vemos

De ascendencia india y criada entre Inglaterra, Zambia y EE.UU., la vicepresidenta de Global TV de la compañía ha puesto la representación de diversas realidades al centro de su exitosa gestión, con hitos como La casa de papel y el auge del thriller nórdico. “Por supuesto que habrá producciones chilenas”, asegura a Culto.



Acostumbrada a viajar por diversos continentes y a pensar siempre globalmente, primero en su infancia nómade y luego, de adulta, seleccionando los contenidos de cada país que llegan hasta los 203 millones de usuarios de Netflix, el último destino de Bela Bajaria antes de la pandemia fue, curiosamente, Chile.

”Estuve en Santiago el 1 de enero y luego todo se paralizó en el mundo”, cuenta la vicepresidenta de Global TV del gigante del streaming, quien tras sus vacaciones chilenas volvió a Estados Unidos para desde allí seguir dirigiendo, escogiendo -y en cierta medida dictaminando- buena parte de las series y películas que la humanidad ha visto, compartido y conversado durante el último año. Detrás de la risa fácil y trato cordial que expresa al otro lado de la videollamada está una de las mujeres más poderosas en el mundo del entretenimiento.

Nacida en Londres en una familia de padres indios que emigraron a África, para luego mudarse a Zambia y Los Angeles, Bajaria, ganadora en 1991 del concurso Miss India en EE.UU., fue durante años presidenta de Universal Television antes de llegar a Netflix en 2016, donde se hizo cargo de la creación de la enorme variedad de contenido original de Netflix en Europa, Medio Oriente, Turquía, África, Asia y Latinoamérica. Bajo su gestión, la plataforma consolidó su alcance planetario y se transformó en una verdadera biblioteca de contenidos universales, con hitos como el fenómeno global de la serie española La casa de papel y el auge de los thrillers nórdicos, entre otros.

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”Estoy emocionada por esta oportunidad, porque nunca he visto a alguien como yo en la televisión, nunca me vi representada o vi a alguien que luciera como yo. Ahora estoy en este trabajo asombroso y tenemos este increíble servicio donde vemos todo tipo de representaciones y de historias. Tradicionalmente solía tratarse de una exportación de Hollywood hacia el mundo, pero ahora lo que hacemos es exportar las historias de diferentes países e idiomas a todo el mundo”, comenta la ejecutiva, que en septiembre pasado fue nombrada en su nuevo cargo.

¿Cuál es su balance de este último año, en términos de los hábitos y preferencias de una audiencia cuyas vidas cambiaron?

Lo que vimos en este último año es que hubo un incremento en general de la gente que ve entretenimiento y televisión. Pero creo que lo más interesante fue que observamos un aumento en los países de habla inglesa que están viendo programas que no están en inglés. Tenemos un servicio mundial en el que tienes acceso a muchos programas creados en Estados Unidos y de alrededor del mundo, pero con el Covid la gente escuchó sobre programas que estaban escritos desde un país diferente y tuvieron tiempo para descubrirlos.

¿Cuál diría que fue la serie que inició esta apertura del público estadounidense al mundo, sobre todo al contenido en español?

Hubo unos cuantos. Creo que La casa de papel es, definitivamente, un show que viajó por muchos países diferentes. También Selena, justo este año, muy importante. Oscuro deseo, de México, lo hizo realmente bien en muchos países. Y Elite también se exportó y cuenta una gran historia. Si retrocedes en el tiempo, Narcos probablemente marcó el inicio de cuando la gente empezó a sentirse más cómoda con los subtítulos en Estados Unidos.

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¿Las historias dirigidas por mujeres o contadas desde una perspectiva femenina también son parte de las prioridades de Netflix?

Sí, es muy importante para nosotros tener representación femenina al frente y detrás de la cámara, mujeres contando historias. Ahora tenemos a la primera mujer negra en dirigir una película de superhéroes, Gina Prince-Bythewood con La vieja guardia, y está Natalia Klein en Brasil, que va a ser la primera showrunner femenina en la producción de Netflix para una serie.Tenemos un largo camino por recorrer, la industria en general lo tiene, pero queremos asegurarnos de que veamos este tipo de nuevas, auténticas y complejas mujeres en pantalla, abrir la puerta para que todas las mujeres puedan hacer eso en todos los países.

Da la impresión que, en Latinoamérica, no exportamos comedias, todo es drama o thriller. ¿Es correcta esa idea?

Creo que la comedia, en muchas formas, es a veces una especie de producto local y con ciertos tonos únicos. A veces viajan a otros países pero lo que es gracioso a veces se siente más local. Hay comedias que han viajado desde Estados Unidos, pero no tan fácil como lo han hecho los dramas, históricamente hablando. Las primeras suelen ser dirigidas específicamente para un país, una cultura o una comunidad.

¿Existe alguna posibilidad de que podamos ver una producción chilena en Netflix?

Sí, por supuesto que habrá producciones. Tenemos una película que fue grabada ahí y creo que lo vamos a intentar. Estamos tratando de averiguar qué co-producir, las licencias, cuándo hacer más originales allí. Esa sería una gran excusa para mí para volver a Chile. Hemos tenido la suerte de tener muchos chilenos en nuestras producciones. Tuvimos a Marcela Said, una mujer chilena muy talentosa que dirigió dos episodios de Lupin, que fue un gran éxito mundial y eso es emocionante también.--

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