Adiós a Richard Donner, el padre de la diversión (y el corazón) que definió nuestra infancia

Richard Donner en el tributo que le rindió la Academia, en junio de 2017. Foto: Valerie Macon / AFP

Este lunes falleció el cineasta de Los Goonies, Arma Mortal, La Profecía y las primeras Superman con Christopher Reeve. Tenía 91 años y un legado poderoso que la industria y sus seguidores le alcanzaron a reconocer en vida.



Nacido en 1930 y miembro de la industria desde fines de los años 50, Richard Donner era un hombre curtido al calor de la vieja escuela. Sin embargo, sus últimas opiniones sobre el cine de superhéroes actual se definían menos por su veteranía que por su convicción inoxidable de que la pantalla grande era el lugar destinado para la ilusión de que allá afuera puede haber un mundo mejor.

Donner no conectaba con el retrato de superhéroes oscuros, afligidos y enfadados. En simple, “no lo encuentro entretenido”, le dijo al medio británico The Telegraph el año pasado. Como última estocada a las películas recientes salidas de los cómics, a eso añadía que ignoraba quién era o cuál era la filmografía de Zack Snyder, uno de los directores más proclives a explorar las sombras de los hombres de capa y poderes sobrehumanos.

Superman-Christopher-Reeve

Por sobre cualquier manifestación contemporánea de ese tipo de relatos, Richard Donner –fallecido este lunes a los 91 años, por razones que no han sido informadas– era sinónimo de mano maestra a la hora de brindar diversión y corazón a las historias que se disfrutan en una sala rodeado de personas y más tarde –en su época de mayor esplendor– en VHS en la casa.

Fue el primero en presentarle al mundo a Superman de la mano de Christopher Reeve en 1978, pero también quien orquestó una de las mayores aventuras con niños como protagonistas (Los Goonies, 1985), una estupenda historia de fantasía y romance (El hechizo de Aquila, 1985) y una saga de acción y comedia (Arma mortal, 1987-1998) que probablemente se ha transformado en su obra más influyente y uno de los principales motivos por los que será recordado. La misma que a sus 90 años planeaba retomar con una quinta entrega que imaginaba como el cierre final para los personajes de Mel Gibson y Danny Glover. La idea quedará como último testimonio de que todavía amaba el arte que lo hizo tan querido e imprescindible.

Luego de abrirse paso dirigiendo series de televisión y no encontrar demasiada suerte con algunas películas menores en los años 60 (dos con Charles Bronson), el director dio un salto con un filme de terror, La profecía (1976). Se alió con Gregory Peck y despachó una de las cotas del cine de género. Ese fue su despegue en la siempre tramposa industria norteamericana. Su despedida fue hace 15 años, cuando estrenó 16 Calles con Bruce Willis, una más que digna producción de acción contada en tiempo real.

arma mortal

Su año 2006 también estuvo marcado por el lanzamiento de su versión de Superman II, la cinta de la que lo despidieron (y sustituyeron por Richard Lester) luego de haber filmado más de la mitad de las secuencias en el rodaje conjunto que se hizo con la primera parte. Bajo su conducción, volvieron las escenas de Marlon Brando como el padre biológico de Clark Kent, se neutralizó el componente de comedia de la película que llegó a los cines en 1980 y regresó la mirada alegre y noble de Donner. “Nunca pensé que mi corte vería la luz algún día”, decía el cineasta. Aunque, con o sin la existencia de esa versión, todos sabíamos hace rato cuán importante era su huella.

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