La nueva Top Gun o cómo revivir con excelencia un hit de los 80

Tom Cruise en el filme. Foto: Paramount Pictures

Tom Cruise vuelve a ponerse el traje de aviador naval en la secuela que se estrena este jueves en cines chilenos, una alabada continuación que derrocha vitalidad y espectáculo, al tiempo que rinde honores a la cinta de 1986 de Tony Scott.



No lo ascienden, no se quiere retirar y, para colmo, se niega a morir. A tres décadas de irrumpir como un prodigioso talento entre los aviadores navales de EE.UU., Pete Mitchell parece haber quedado suspendido en el tiempo. Sobrevive casi por inercia en un mundo que ya no le pertenece, como lo retrata su superior, el contralmirante Caib (Ed Harris).

Bien entrado en sus 50, Maverick aún se divierte batiendo marcas en los aires y desafiando a sus superiores, desoyendo cualquier llamado que sugiera que de una buena vez finalice su periodo de servicio. También se sigue divirtiendo en grande el actor que lo encarna en la pantalla grande 36 años después: Tom Cruise, hoy también productor y uno de los principales impulsores de la realización de la secuela que debuta este jueves en salas chilenas, Top Gun: Maverick.

Monica Barbaro y Cruise en el set de la película. Foto: Scott Garfield

Como su personaje, el intérprete de 59 años tiene sus propias reglas que lo instalan en una dimensión aparte: no hace películas para plataformas de streaming, no participa en adaptaciones de cómics ni en series de televisión y se las ingenia para seguir creando algunas de las cintas más espectaculares de Hollywood. Esa estampa que lo distingue de cualquier contemporáneo (ni Brad Pitt ni Leonardo DiCaprio llenan las salas como lo hace el actor de Nacido el cuatro de julio) parece agigantarse en su regreso al universo del filme de acción que originalmente dirigió Tony Scott.

En la historia el capitán Maverick es notificado sobre que su división cerrara de manera inminente, concluyendo sus años de servicio. Su destino experimenta un giro cuando un milagroso llamado de Iceman (Val Kilmer) lo convoca para entrenar a un grupo de graduados de Top Gun que deberán completar una misión de alto riesgo en una instalación de uranio de un país enemigo de EE.UU. Acepta el encargo aunque hay un potencial gran dolor de cabeza: uno de los aspirantes es Rooster (Miles Teller), el hijo de su fallecido mejor amigo, Goose (Anthony Edwards), quien tiene motivos para guardarle rencores.

Si esa colisión gatilla dolores y malos recuerdos, el pasado se asoma con otro sabor a partir de su reencuentro con un amor de juventud, Penny (Jennifer Connelly), hoy madre soltera y dueña del bar al que acuden los integrantes de Top Gun. Además, vuelve a sonar la inmortal Danger zone, de Kenny Loggin, mientras el héroe serpentea por los aires y se sale con la suya por enésima vez.

top gun

Todo podría sonar a un mero tributo en torno a un respetable hit cinematográfico de los 80, una excusa barata por agitar la nostalgia, como se acusó a la última entrega de Los Cazafantasmas bajo la dirección de Jason Reitman.

Pero Top Gun: Maverick tiene encanto, pericia técnica y una galería de personajes viejos y nuevos que se acoplan en un universo del que resulta imposible despegar la mirada, coronando las dos horas de película más espectaculares del último tiempo. Incluso si no termina ejerciendo la influencia cultural del filme moriginal –¿qué astro latino intentará seguir los pasos de La incondicional, de Luis Miguel–, la nueva entrega es un triunfo rotundo de Hollywood y de su estrella.

Foto: Scott Garfield

Obsesionado durante años con encontrar la historia correcta, Tom Cruise terminó asociándose con Joseph Kosinski (Oblivion) para montar una superproducción que aprovecha las mayores virtudes de los efectos especiales con el espíritu de la primera cinta, sin descuidar que gran parte de su público también podrían ser aquellos que jamás han visto ni un segundo del filme de 1986. En ese sentido, da paso a una nueva camada de héroes (Teller, Glen Powell, Monica Barbaro, Danny Ramirez), aunque el eje siempre está en su actor principal.

¿Cruise piensa retirarse como héroe de acción? Por si no bastaba con la plena vitalidad de la saga Misión imposible (vienen dos secuelas en camino), Top Gun: Maverick es una respuesta contundente: ni lo sueñes.

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