“Te amo”: Here Today o todo lo que Paul McCartney nunca pudo decirle a John Lennon

John Lennon y Paul McCartney sosteniendo un diario.

John Lennon y Paul McCartney sosteniendo un diario.

Es una de las pistas más emotivas de Tug of War, el cuarto disco solista de McCartney de 1982, que significó su reencuentro definitivo con George Martin, histórico productor de The Beatles, y cuyas grabaciones iniciaron un mes antes del asesinato de Lennon. Como si fuera una misiva que nunca llegó a su destinatario o una conversación imaginaria, el británico vuelca sus sentimientos hacia su amigo y otrora complemento creativo de la forma en que mejor lo sabe hacer: a través de una composición. Aquí, los detalles que rodeana a la canción que cerró un ciclo en la dupla Lennon-McCartney, una de las amistades más trascendentales e la cultura de nuestra era.



Pocas duplas creativas gozan de un reconocimiento tan transversal como Paul McCartney y John Lennon. Sus nombres, juntos, representan el binomio creativo más importante de la música contemporánea, e incluso de todos los tiempos. En efecto, se trata de los responsables de coescribir 180 canciones del grueso catálogo de The Beatles, la banda que llegó a cambiar la historia del rock para siempre.

Todo comenzó el sábado 6 de julio de 1957, cuando la Iglesia de St. Peter celebraba su fiesta parroquial anual. La parrilla del evento contemplaba un concierto de los Quarrymen, una banda juvenil de skiffle liderada por un Lennon de 17 años en voz y guitarra. McCartney, de 15, llegó a ver la presentación junto a Ivan Vaughan, un amigo en común de ambos que los presentó sin saber lo que les depararía para el futuro.

Ese fue el inicio de una amistad que, entre aciertos, egos heridos, varios desencuentros y un final abrupto concedido por el repentino asesinato de Lennon en 1980, supo mantenerse por más de dos décadas.

Aunque McCartney ha expresado en varias oportunidades su afecto, ninguna declaración o anécdota parece condensar mejor sus sentimientos que Here Today, una de las canciones del disco Tug of War donde el músico deja entrever, a través de una interpelación directa a su ex compañero, la dinámica y significado de una relación especial, cuyos frutos perduran hasta hoy.

Un final abrupto y lo que no se alcanzó a decir

El teléfono de la casa de Paul y Linda McCartney sonó a primera hora del 9 de diciembre de 1980. Al otro lado del teléfono, Steve Shrimpton, entonces mánager del ex Beatle, pronunció tres palabras que dejaron a McCartney completamente paralizado: “John está muerto”.

Su deceso se había registrado la noche del día anterior. “Lo asesinaron de varios balazos”, agregó. El músico se encontraba solo en su rancho. Unos minutos antes, su esposa había abandonado la casa para ir a dejar a sus hijos al colegio. McCartney permaneció junto al teléfono, atónito y sin saber qué hacer, hasta que sintió que el auto de Linda se acercaba.

Paul McCartney y John Lennon (GettyImages)
Paul McCartney y John Lennon (GettyImages)

Convencido de que debía darle inmediatamente la noticia, despabiló y se levantó para recibirla en la entrada. Charlaron unos minutos, aunque ella nunca pudo recordar con exactitud qué fue lo que se dijeron. Lo que sí le quedó grabado en la memoria fue la expresión de su cara. “Nunca lo había visto así antes, desesperado y bañado en lágrimas”, recordó en alguna oportunidad.

Habían pasado tres semanas desde su última conversación. Hablaron principalmente sobre Double Fantasy, el disco lanzado por John Lennon y Yoko Ono un mes antes del ataque y que significó su retorno artístico después de un descanso musical de cinco años, en los que se dedicó mayoritariamente al cuidado de su hijo Sean y a retomar el contacto con su primogénito, Julian, fruto de su matrimonio con Cynthia Powell. Unas horas antes de la llamada, McCartney había escuchado e incluso elogiado el nuevo trabajo de su amigo. “Nada mal para una ama de casa, ¿no?”, ironizó Lennon antes de colgar.

Ese 9 de diciembre, y pese a la impresión, el músico decidió no suspender su jornada laboral y acudió igualmente al estudio. De todas formas, era eso o quedarse sin mucho más que hacer en su casa.

Por esos días, McCartney se encontraba finiquitando sus últimos compromisos con Wings, la banda que lideró tras su separación del cuarteto de Liverpool, y esbozando las primeras directrices para un nuevo disco solista. Las grabaciones tenían lugar en los AIR Studios, propiedad del histórico productor de The Beatles, George Martin. Esta nueva etapa creativa también significó el reencuentro con ese viejo amigo, con quien no trabajaba desde la separación de la banda en 1970.

El productor George Martin junto a Paul McCartney y John Lennon
El productor George Martin junto a Paul McCartney y John Lennon

Los periodistas esperaban afuera del estudio. “No puedo aceptarlo, no sé qué decir”, fueron las escuetas palabras de McCartney antes de perderse dentro del edificio. Toda la tristeza estalló cuando vio a Martin: se abrazaron y lloraron por varios minutos, sin soltarse. Después, pasaron horas encerrados en una habitación y conversando al calor del té y el whisky. “Fue nuestra manera de velarlo. Y nos ayudó bastante”, expresó el productor.

Como era de esperarse, la jornada fue bastante tensa y extraña. En algún momento del día, McCartney conversó por teléfono con Yoko. Entre lágrimas, la viuda de Lennon le dijo que no entendía el porqué de su asesinato. Sin embargo, hubo una frase que le llegó al músico como un bálsamo para el alma. La artista le confesó que, en la intimidad, su esposo hablaba siempre con mucho cariño de él.

La prensa seguía instalada en el frontis del edificio cuando Paul salió. Intentó responder algunas preguntas, pero fueron sus últimas palabras las que generaron el mayor revuelo: “Es un lastre, ¿no?” (“It’s a drag, isn’t it?”, en inglés). La situación fue amplificada y los diarios interpretaron sus dichos como si el músico hubiese dado a entender que la muerte de Lennon representaba una molestia. Una situación ad hoc con la constante rivalidad que los medios intentaban imponer entre los músicos, ambos reconocidos como líderes indiscutibles de la banda más importante de todos los tiempos. Algo parecido sucedió el 2015, cuando McCartney dijo a la revista Esquire que el artista se transformó en una suerte de mártir, lo que le confirió más valor dentro de la ecuación de The Beatles que al resto de sus compañeros.

John Lennon y Paul McCartney
John Lennon y Paul McCartney

McCartney aclaró sus primeros dichos y dejó en evidencia sus verdaderos sentimientos a través de un comunicado de prensa. “Me escondí de mí mismo trabajando todo el día. Pero la noticia estuvo presente siempre en mi cabeza. Me sentí conmovido, enojado y muy triste. Yo amaba a John”, versaba el documento. Sin embargo, sus sentimientos quedaron completamente desnudos dos años después, en 1982, con el lanzamiento de Tug of War.

En ese disco, el mismo que entonces se encontraba trabajando con Martin, McCartney incluyó una de las canciones más sinceras sobre sus sentimientos hacia Lennon, una amistad entre genios que tuvo altos y bajos, pero donde siempre existió el afecto.

El tema, configurado como una misiva que no llegó a su destino o una conversación imaginaria que no alcanzó a ser materializada, comienza dando algunas pistas sobre la dinámica entre los músicos: “Y si te dijera que realmente te conocía bien / ¿Cuál sería tu respuesta? (…) Bueno, conociéndote/ Probablemente te reirías y dirías / que éramos mundos aparte”.

También contiene algunos versos que pueden entenderse como una confesión por parte de McCartney: “En cuanto a mí / Aún recuerdo cómo solía ser / Estoy reteniendo las lágrimas, no más… (…) ¿Y qué sobre el tiempo en que nos conocimos? / Bueno, supongo que dirías que jugábamos un juego difícil de conseguir / Nunca entendí nada / Pero siempre podíamos cantar”.

Hay una estrofa en la canción que narra una noche especial en que ambos lloraron, pues ya no quedaba “ninguna razón para mantener esto adentro”, probablemente refiriéndose a la reconciliación que tuvo lugar en 1974, luego de que los problemas suscitados en la última etapa de The Beatles (tanto económicos y administrativos como personales) los distanciaran, e incluso enemistaran por cerca de cuatro años.

Paul McCartney y John Lennon leyendo el diario.
Paul McCartney y John Lennon leyendo el diario.

Pero hay una frase en particular que el mismo McCartney confesó que no alcanzó a decirle en vida. En noviembre del año pasado, en el marco del lanzamiento de su libro The Lyrics, el músico afirmó en una entrevista con la periodista Samira Ahmed que nunca pudo decirle “te amo”.

“Ahora es fácil decir que lo amé, pero cuando éramos niños en Liverpool de 16 y 17 años, no se lo podía decir, simplemente era algo que no se decía. Así que nunca se lo dije. Realmente nunca tuve la oportunidad de decirle: ‘¿Sabes una cosa? Te amo, hermano’. Nunca pude llegar a ese momento. A pesar de eso, es genial darme cuenta de cuánto quise a este hombre”, explicó.

Sin embargo, McCartney sí se lo expresa en su intercambio ficticio. La última estrofa de Here Today, sincera y transparentemente, cierra con esa muestra de afecto: “Y si te dijera que realmente te amé / y estaba contento de que vinieras / Entonces estuviste aquí hoy / porque estabas en mi canción”.

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