Antonella Sigala: “Se mira mi proyecto como algo muy de nicho y yo tenía la duda de qué tan de nicho es realmente”
La cantante y autora chilena repasó en los Viernes de Culto, su historia con el jazz y su cruce con el pop y el reguetón en su EP de versiones. Además traza el camino que la llevó desde el Club de Jazz hasta abrir conciertos para figuras como Shakira y Luis Miguel.

Fue casi una casualidad la que llevó al jazz a la vida de Antonella Sigala. Cultora del estilo, con una mirada personal que de alguna forma conecta el género con el pop, recién lo conoció en su adolescencia.
“En mi familia, nada de jazz”, cuenta la cantante chilena en charla con los Viernes de Culto en Desde la redacción de La Tercera. “Cuando empecé a cantar, tomé todas las oportunidades que habían a mi alrededor, desde grabar electrónica hasta hacer coros en una banda de reggae, estaba en verdad aprendiendo de todo. Empecé a estudiar canto y una profesora me abrió el mundo del jazz”.
Antonella tenía un sonido en mente. Y para llegar a él, había que cruzar el océano de síncopas e improvisación del jazz. “Yo quería cantar como Whitney Houston y como las grandes divas. Y la profesora me dijo: Bueno, si quieres cantar así, tienes que conocer a Ella Fitzgerald y conocer esta técnica vocal”.

Como no conocía a Ella Fitzgerald, pidió ayuda a su familia. “Ahí mi mamá, en un acto como de no saber cómo ayudarme, se acuerda que tiene un amigo que forma parte de una banda de jazz tradicional y logra gestionar que yo pueda ir a un ensayo. Y también como vendiendo un poco la pomada, diciendo como ‘ella podría ser la nueva vocalista’ y yo: Mamá, ni tú ni yo sabemos a quién nos estamos metiendo”.
Acabó tan involucrada con el ambiente del jazz, que el sonido ha marcado su carrera. Es el eje de su buen disco debut, Cine Noir (2024), e incluso forma parte del directorio de Club de Jazz de Santiago, lugar que comenzó a frecuentar como cantante. “En la pandemia, el jazz murió, porque además es un género súper en vivo, depende mucho del ensamble, de la improvisación, y dije: Ay, tengo que hacer algo para que podamos reactivar. Y me ofrecí para encargarme de la reapertura. Entonces, saqué como un lado más administrativo, gestión cultural. Empecé a involucrarme en la dirección del club y eventualmente me invitaron a formar parte del directorio. Ahí llevo un par de años”.
-Precisamente por esa necesidad del vivo ¿cómo ha sido la experiencia de llevar tu disco Cine Noir al escenario?
Ha sido desafiante, por un lado, porque es una propuesta que para los festivales de jazz es muy pop, para el lugar de pop es muy jazz. Como es algo distinto, siento que encontrarle los espacios adecuados y también comunicarlo adecuadamente a mí me parece un desafío entretenido. Y al mismo tiempo tiene eso de que es novedoso y siento que la gente que lo sigue y que va a los conciertos lo valora un montón. Lo que me dicen, es que abre como un mundo nuevo de una experiencia como jazz, pop. Y por otro lado, a nivel instrumental, ha sido muy entretenido. Es un disco que está pensado para el show en vivo, está grabado en vivo, todos los instrumentos, trabajamos 29 músicos.
Los shows de Antonella Sigala, ofrecen su particular mirada jazzística en canciones propias, pero se ha permitido cruzar estilos. Un día, por jugar una broma se decidió a incluir una versión jazzera de Llamado de emergencia, el hit reggaetonero de Daddy Yankee. Fue todo un suceso, en especial en las redes sociales.
“Siempre me llega mucho el comentario como: me encanta tu propuesta porque siento que es distinta, es como todo lo contrario en el mundo urbano -dice Sigala-. Y quería un poco jugar con la gente, en verdad, molestarlos un poquito, jugar con que van al concerto porque no quieren escuchar música urbana. Entonces, teníamos este momento en el show donde le decía: Bueno, voy a interpretar una canción de Daddy Yankee, y todos como ajajaja. Y yo: en serio, voy a interpretar una canción de Daddy Yankee. Y resultaba que les gustaba mucho. Entonces, también creo que abre una conversación de qué es lo que no nos gusta; es el estilo, es la letra, es la melodía”.
Aquel acercamiento jazzero a la música de Big Daddy fue el momento que originó Versiones Noir, un EP de versiones en que Antonella Sigala revisa canciones, muy alejadas del universo del jazz, desde la perspectiva de una femme fatale. En esa misma línea desarrolló una versión para Cómo puedes vivir contigo mismo?, original de Alex Anwandter.

“Soy una gran fanática de Alex, me gusta mucho su proyecto. También quería hacer el ejercicio de hacer una canción chilena y también electrónica. Porque ya, reguetón, ahora qué pasa con la electrónica y espero que la tercera va a ir por otro lado, desde la cumbia”, cuenta. “Son canciones que siento que les puedo dar un vuelco a nivel de interpretación de la letra”.
-El año pasado te vimos en un momento muy especial como un número de apertura para Shakira en el Parque Estadio Nacional ¿Qué significó para ti este momento?
Significó un montón. O sea, desde la previa, el durante y el después, y lo sigue significando. Bueno, por un lado, desde que llegó la noticia, porque además, si bien en esta industria uno se mueve, hace muchas cosas por gestiones y va detrás de las cosas, esta en particular fue una invitación que me llegó. Entonces, fue una sorpresa muy grande y también una confirmación. Muchas veces se mira mi proyecto como algo muy de nicho y yo siempre tenía esa duda como qué tan de nicho es realmente. Entonces, sentí que llegó como una propuesta para abrir el proyecto y ver que realmente es algo que le puede gustar a todo el mundo, que no es así una propuesta jazzística, sino que es música popular, si bien no es urbana. Entonces, por un lado, eso me tenía como muy contenta del desafío ¿cómo presento esto a 50.000 personas? nunca lo había hecho antes. Y la experiencia como tal, maravillosa. La verdad es que lo sentí como un concierto más, en el mejor de los sentidos. Es mi trabajo, me siento muy preparada, muy lista. Creo que salió todo muy bien a nivel técnico, musical. Así que fue un logro, fue un hito para nosotros.
-¿Cuánto tiempo antes te enteras de la invitación?
Poco, fue como un mes la noticia, la invitación y después dos semanas para concretar. Entonces, se congela todo y a ensayar.
-Ahora, también abriste para Luis Miguel, para Michael Bublé...
Sí, a raíz de Luis Miguel llegó la invitación para Shakira, la misma producción que para Luis Miguel, fuimos varios teloneros. Ahí la productora pudo ver mi trabajo en vivo y a raíz de eso llegó la invitación. Vieron que era un proyecto que les gustó, que sentía que iba a encajar bien con el público.

-También has tenido oportunidad de contar con colaboraciones de artistas nacionales como los hermanos Durán de Los Bunkers, Manuel García, Pancho Molina, de los tres. En ese sentido, ¿cómo te ves tú? ¿Qué tan integrada te ves a la escena? ¿Qué lugar crees tú que tienes ahí o que te gustaría tener?
Sí, me siento muy parte. Creo que ahí el jazz jugó una buena pasada, porque como estuve desde muy chica, frecuentando los lugares y siendo como amiga de las generaciones más grandes, siempre me he sentido muy apadrinada. Poder colaborar con Pancho Molina tiene que ver mucho con que venía del jazz, con que conocíamos a los mismos colegas, como que siempre he sentido que puedo entablar conversación y que estamos como en la misma escena. Eso, por un lado. Por otro, lo que decía antes de que siento que para un proyecto como el mío, igual cuesta encontrar los lugares. Por ejemplo, todo el circuito de festivales es un lugar donde a mí me encantaría y donde voy a este año a empezar a pisar y que quiero seguir explorando. Creo que las generaciones más grandes que tenemos en la música son muy generosas, desde tener almuerzos con la Denise Rosenthal, hasta recibir una audio de la Fran Valenzuela tipo ‘oye, te recomendé para un evento’. Hay mucha buena onda y ganas de hacer escena y estar en vinculación con las generaciones más emergentes".
En lo inmediato, Antonella Sigala alista una serie de shows. No solo con su proyecto, también como cantante de The Jazz Room, una experiencia musical producida junto a la ticketera Fever, que recrea el jazz de los años 20, la que lleva 32 funciones. “Hacemos distintos repertorios y el más importante es un homenaje a Nueva Orleans, al jazz tradicional, a toda la música de los años 20, el Charleston, el Gatsby, todo eso”.
La cantante estará presentándose el 4 de febrero en el el Club de Yates de Caldera, en Bahía Inglesa, en el marco de un evento que combinará música en vivo y gastronomía italiana. También se presentará con The Jazz Room el próximo 7 de febrero en el Club Subterráneo (Paseo Orrego Luco #46, Providencia), y el 15 de febrero en Chicago Bar de Viña del Mar (Av. Concón Reñaca 4000). También estará cantando en la Disquería Chilena en el MUT (22 de febrero) y participará en el ATP Chile Open (24/02).
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