Por Constanza Moncada M.Doris Atkinson, sobrina de la albacea de Mistral: “Ha existido una idea poco realista sobre cuánto dinero ingresa por concepto de derechos”
A casi dos décadas de la donación del legado de Gabriela Mistral a Chile, Atkinson, sobrina de su albacea, analiza desde EE.UU. las deudas pendientes con el testamento de la Nobel. Entre la controversia por las regalías en Montegrande y el inminente paso de su obra al dominio público en 2028, Atkinson reflexiona sobre la vigencia política de una autora cuya voz, dice, es hoy más necesaria que nunca frente al autoritarismo global.

Al fallecer Gabriela Mistral, el 10 de enero de 1957, su testamento fue claro. Nombró a Doris Dana como su albacea, es decir, la designó para asegurar que se cumplieran sus voluntades después de su muerte, administrar, inventariar y repartir sus bienes. Asimismo, según la cláusula sexta, su última compañera fue asignada para “que actúe como única gerente y tome todas las decisiones relativas a la publicación de mis obras literarias tanto pasadas como futuras en cualquier parte del mundo“.
Cuando falleció Doris Dana, el 28 de noviembre de 2006, fue su sobrina Doris Atkinson quien recibió su herencia y, por ende, los bienes de la Premio Nobel de Literatura, entre ellos objetos personales, escritos y cartas sin publicar. Fue al año siguiente, en 2007, que estos pasaron a manos del Estado de Chile bajo una donación, que hoy está en custodia de la Biblioteca Nacional.

Desde Estados Unidos, Doris Atkinson responde las consultas de Culto tras la vorágine de las celebraciones de los 80 años del Nobel de la poeta.
“Yo tenía la responsabilidad de decidir qué organizaciones recibirían el material, no la de heredar nada para mí misma. En mi mente, los verdaderos herederos son, por supuesto, el pueblo de Chile. No sabía con certeza que sería la albacea. Mi tía, Doris Dana, cambiaba su testamento con frecuencia. Si ella hubiera muerto un año antes, yo no habría sido la albacea. Sí, fue un gran esfuerzo, pero no lo llamaría una carga, sino más bien una profunda responsabilidad”, explica.
Para la titánica labor, reconoce la ayuda de su pareja Susan Smith, quien la instó a venir a Chile; y la colaboración de diferentes personajes chilenos, como el embajador en EE. UU. Mariano Fernández A., de la ministra de Cultura de ese entonces, Paulina Urrutia y su equipo, así como de Pedro Pablo Zegers de la Biblioteca Nacional y los profesionales de la Dirección Nacional de Bibliotecas Públicas (DIBAM), que ahora forma parte del Servicio Nacional del Patrimonio.

“Tuvimos una ayuda enorme de la profesora y experta en Mistral, Elizabeth Horan, pasó cuatro días conmigo para darme una educación rápida sobre todo lo relacionado con Mistral. Yo no sabía que mi tía había donado previamente una colección sustancial de documentos de Mistral a la Biblioteca Nacional. Este fue un dato importante. Solo tenía sentido intentar tener la mayor cantidad de documentos juntos en un solo lugar. Lo mismo con la colección de libros de Mistral. La propia Mistral había donado una gran colección de sus libros y objetos personales al Museo en Vicuña”, recuerda.
A mediados de diciembre, Culto publicó un reportaje con denuncias en torno al eventual incumplimiento del testamento de Gabriela Mistral. Según la cláusula tercera, “todos los dineros que se me deban o que provengan de la venta de mis obras literarias en la América del Sur, se los lego a los niños pobres del pueblo de Montegrande, Valle de Elqui, Chile”, estipula el documento. No obstante, según vecinos y Viviana Mardones, representante legal de la orquesta de niños y niñas de Montegrande, esto no se ha cumplido.
-Desde su perspectiva, ¿se está cumpliendo la voluntad testamentaria de Mistral? ¿Tiene alguna información sobre cómo se está llevando a cabo ese testamento?
Han pasado más de 10 años desde que estuve en Chile, por lo que no tengo información actualizada. Sin embargo, cuando estuvimos por última vez en Chile, tuvimos conversaciones muy buenas, profundas y significativas con la Orden Franciscana sobre este tema.
Creo que para evaluar lo que uno escucha, o lo que no escucha, es necesario comprender los principios franciscanos de dar sin atribuirse el mérito ni buscar notoriedad y, sobre todo, preservar la dignidad de los necesitados al no divulgar a quiénes están prestando asistencia. Esta práctica es algo por lo que siento un gran respeto. Sin embargo, estas prácticas conllevan el riesgo de ser vistas como si no se hiciera nada, porque lo que dan, lo dan en total privacidad. Nadie ve lo que hacen.
También creo que durante mucho tiempo ha existido una idea poco realista sobre cuánto dinero ingresa por concepto de derechos. La mayoría de los académicos que escriben sobre Mistral no ganan casi nada por su trabajo.

También estoy verdaderamente agradecida con la Orden Franciscana por aceptar la responsabilidad de administrar los derechos de autor, además de ser responsables de las regalías. Normalmente, esto es algo muy “poco franciscano”: cobrar dinero. Esperaron a obtener el permiso del Vaticano antes de aceptar este rol. La noción de donación hizo que el proceso siguiera más de cerca los principios franciscanos y también abordó algunas de las ambigüedades sobre el estatus legal de algunos de los derechos de autor. Literalmente, ninguna otra organización aceptaría el trabajo de procesar los derechos de autor cuando el beneficio financiero era tan escaso.
Los derechos de autor
Los cuestionamientos al cumplimiento de la voluntad testamentaria de la poeta abrió un nuevo debate en torno a sus derechos de autor.
Durante la dictadura, en 1979, la Junta Militar creó el decreto de ley 6.560, que autorizaba la reproducción de la obra de Gabriela Mistral, pero establecía que cualquier edición debía hacerse en contrato con la Orden Franciscana de Chile, a quienes se les entregaban los derechos. Este mecanismo sirvió para “expropiar” sus derechos de manos de quien era la verdadera albacea: Doris Dana. Sin embargo, este decreto fue derogado en 2003.

-¿Cuál es el estado actual de los derechos de autor de Gabriela Mistral en Latinoamérica y el resto del mundo?
“Han pasado muchos años desde que tuve participación en este tema, y no soy experta en leyes de propiedad intelectual. Es complicado para Mistral. Según entiendo, los derechos de autor de su obra inédita expirarán pronto, y los derechos de algunas de sus obras publicadas ya han expirado. Han pasado más de 100 años desde la publicación de Desolación en los Estados Unidos", responde Doris Atkinson.
De acuerdo a Maximiliano Santa Cruz, socio de Santa Cruz IP y exdirector del Instituto Nacional de Propiedad Intelectual (INAPI), los derechos de la poeta no están liberados. Esto, adelanta, ocurrirá el 1 de enero de 2028, es decir, 70 años después del fallecimiento de Gabriela Mistral. “Cualquier persona podrá publicar Desolación, Ternura, Tala, Lagar, etc., hacer nuevas ediciones, traducciones o audiolibros, adaptarlas al teatro, cine, música o formatos digitales, e incorporarlas en materiales educativos o comerciales,sin necesidad de autorización ni pago”, explicó a Culto.
Ante las ambigüedades, la Comisión de Cultura, Artes y Comunicaciones de la Cámara de Diputados y Diputadas oficiará a editoriales, a la Orden Franciscana y a diferentes instituciones públicas, para obtener antecedentes. PROYECTO DE LEY

El legado de Mistral
Con la celebración de los 80 años del Premio Nobel, el interés por Gabriela Mistral se vivió con aires renovados, más lejos de la imagen de la profesora escritora de rondas, y más cerca de la diplomática librepensadora.
-Este año se cumplió el 80º aniversario del Premio Nobel de Gabriela Mistral en Chile. ¿Cómo percibió las conmemoraciones en los Estados Unidos?
La recepción en los Estados Unidos ha sido limitada. Lamentablemente, EE. UU. presta poca atención a la literatura, especialmente a los escritores de otros países. Mi hermana y su esposo asistieron a un evento muy lindo en Santa Bárbara, California, donde Mistral había vivido. Yo vivo demasiado lejos.
Recibí una invitación muy gentil de la ministra de Cultura para asistir a los eventos en Chile. Lamentablemente, debido a problemas de salud ya no realizamos viajes de larga distancia. Hemos estado muy felices de ver la amplia gama de actividades en Chile y hemos podido ver algunas en YouTube.

-¿Cómo evalúa el interés actual por la vida y obra de Gabriela Mistral?
Personalmente, me resulta muy gratificante ver cuánto resurgimiento de interés hay a nivel mundial respecto a la vida y obra de Mistral en muchos temas, especialmente su trabajo en derechos humanos. Me confirma que tomamos buenas decisiones al enviar el material a Chile.
-Considerando el clima político y social actual en Estados Unidos, ¿cómo cree que vería Mistral los acontecimientos de hoy?
Cada día las cosas parecen volverse peores que el día anterior, y no solo en EE. UU. El auge global del autoritarismo es aterrador. Pienso en cómo habría reaccionado Mistral durante los años de Pinochet. Imagino que tendría preocupaciones similares por el estado de la democracia a las que existen en EE. UU. en este momento. Mistral trabajó mucho durante la Guerra Civil Española para intentar ayudar a la gente a escapar de ese régimen brutal. Rescató a su amado Yin Yin de las garras de esa guerra. El mundo entero puede usar su sabiduría en este momento, y estoy muy agradecida con todos aquellos que están trayendo su mensaje de vuelta para que el mundo lo escuche.
-Como heredera de la albacea de Mistral, ¿qué reflexiones puede hacer sobre cómo se preserva su legado literario y material?
Estoy enormemente agradecida con el gobierno chileno por dedicar tantos recursos a la labor de preservar, archivar y curar el Legado, y hacerlo accesible al público. Tomó casi cinco años de trabajo meticuloso restaurar cada página —más de 40.000 páginas— y luego digitalizar todo el material y desarrollar el acceso en línea para visualizar y buscar documentos. Conozco académicos en EE. UU. que pudieron completar gran parte de su trabajo gracias a este acceso virtual al material. Mistral fue, y es, importante en tantos países que el acceso virtual ha sido una parte fundamental del resurgimiento del interés en su obra. La DIBAM y la Biblioteca Nacional han realizado un trabajo verdaderamente extraordinario.
Los recursos dedicados a ampliar y modernizar el museo en Vicuña también están ayudando a facilitar el resurgimiento del interés en Mistral, particularmente en su querido Valle del Elqui. Susan y yo tuvimos la oportunidad de visitar el museo en 2014, para el 125º cumpleaños de Mistral. Quedamos encantadas con la calidad y la sensibilidad de las exhibiciones. Fue una gran alegría ver tantas cosas que recordábamos haber empacado de la casa de mi tía. Los espacios desarrollados para eventos comunitarios, tanto interiores como exteriores, son maravillosos. Todo esto nos ha hecho sentir que todo el esfuerzo que pusimos en llevar el legado a Chile ha valido completamente la pena. Estamos muy felices de ver cómo se cuida y se utiliza el material.
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