Por Andrés GómezReseña de libros: de Milena Busquets a Eugenio Tironi
El nuevo libro de la escritora española, que narra su visita al set de filmación de su novela También esto pasará; Anotaciones al margen, una selección de reflexiones y lecturas en torno a la convivencia, la vejez y la muerte del reconocido sociólogo, y un libro álbum de bellas y expresivas ilustraciones, en las lecturas de la semana.


La dulce existencia, de Milena Busquets (Anagrama)
Milena Busquets y su hijo adolescente viajan a Cadaqués, la ciudad de su infancia, el País de Nunca Jamás. Es un día de primavera y Milena y su hijo van a cumplir un sueño: hacer un cameo en la adaptación al cine de También esto pasará, la novela autobiográfica que la dio a conocer internacionalmente. En ella narra la relación afectiva y conflictiva con su madre, la escritora y editora Esther Tusquets, tras su enfermedad y muerte. La escritora española está animada, pero en el set de filmación vuelve a revivir la historia: “Y diez años más tarde, en un tranquilo y soleado atardecer de primavera en que nada malo podía suceder, mi madre caminaba lentamente hacia mí. Caminaba con paso inseguro, seria y serena, como si también ella estuviese un poco perdida. Iba despeinada como iba siempre en Cadaqués, incapaz de poner una lavadora, de coser un botón o de peinarse sin la ayuda de un peluquero. No se oía ni una mosca. Pensé que si daba un paso más hacia mí me desmayaría (…) Aparté la vista, di unos pasos para alejarme, miré a los árboles y al cielo, respiré profundamente, me dije: ‘Esto es una película. Una película’”. La anécdota del rodaje le sirve a la escritora para reflexionar en torno a la memoria, el paso del tiempo y la escritura.

Anotaciones al margen, de Eugenio Tironi (Hueders)
El título remite a ese acto tan personal de leer con lápiz en mano: este libro Eugenio Tironi reúne reúne una década de subrayados y anotaciones al margen. Pero a diferencia de sus ensayos o sus tesis sociológicas, acá el autor se muestra más intuitivo y más atento a la voz personal. “Con cada hora que estés solo, con cada frase que escribas, recuperarás un trozo de tu vida”, anotó Elías Canetti en sus diarios, y esa frase ordena de algún modo estas reflexiones, donde Tironi piensa con otros: con Cicerón y Marguerite Yourcenar, con Philip Roth y Roland Barthes, con Pessoa y Magris. Las reflexiones se ordenan en tres universos que se comunican: convivir, dominar y envejecer. En un tono sobrio e intimista, armado de lucidez y acaso de cierta melancolía, Tironi armoniza observaciones universales con la confesión personal. “Mi vida ha sido todo menos ordenada, pero nunca me ha abandonado el horror al caos”, anota. “ El miedo al vacío ha sido mi energía vital. Frente al desorden, organizo; frente al colapso, trabajo; frente al vacío escribo”. Y en otra página: “Me cansa, sobre odo, ese impulso obstinado de construir sentido, de fabricar orden, de inventar interpretaciones por miedo al vacío”.
¿Cuándo se comienza a envejecer?, se pregunta. Tal vez cuando muere la madre. Tras la pérdida de la suya, anotó: “Creo que la mejor manera de llamarlo es desapego: una cierta distancia respecto de la vida que llevo; un cierto desdoblamiento, un cierto automatismo. Sigo actuando como siempre, y ese que actúa por cierto sigo siendo yo, pero no enteramente”. La vejez, entonces, “es un duelo cuyo desenlace se conoce de antemano”. La muerte y la obsolescencia son inevitables: rendirse, no. “Mientras persista el deseo, el envejecimiento no es rendición, sino tránsito”, observa. “Al final no se trata de morir, sino de morir tantas veces como se pueda”, reflexiona. Porque lo importante tal vez no sea cuánto se logró y cuánto obtuvo sino “cuánto se amó la vida”.

Oso, de Natalia Shaloshvili (Escrito con Tiza)
“Me encanta ser un oso”, piensa Oso. Sentado en una banca del parque, con su cuerpo grande y ojos de niño, Oso disfruta de su soledad. En sus manos tiene un libro, una galleta y un globo que flota sobre su cabeza. “Me encanta mi galleta. Me encanta mi libro. Me encanta mi globo. Y me encanta sentarme en mi banco solo”, piensa. Entonces el Zorro lo interrumpe y le pregunta si puede sentarse a su lado. “Oh, cielos”, piensa Oso, pero no lo dice, y en lugar de eso responde: “Oh, sí”. Más tarde viene Lobo y Conejo, y todos le piden algo. “De ninguna manera”, piensa Oso, pero acaba diciendo: “Disfruta”. La ilustradora Natalia Shaloshvili es la autora de este encantador libro que habla de compartir y de la necesidad de decir lo que se piensa. La historia es sencilla y destaca sobre todo por sus expresivas ilustraciones, que transmiten humor y ternura y que brillan en esta edición cuidada, de gran formato y alta calidad.
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