Diario Impreso

El extraño ovni de Collahuasi

<P>Según la Dirección General de Aeronáutica Civil, desde 1998 sólo el 3% de casos reportados en el país fueron rotulados como un objeto volador no identificado. Este es uno. </P>

El hecho ocurrió en abril de 2013. Un disco achatado, de color brillante, de un diámetro aproximado de cinco a 10 metros, realizaba movimientos ascendentes, descendentes y horizontales en tramos cortos, a unos 600 metros sobre la superficie del suelo en la minera Collahuasi, a 4.300 m de altura, en la Región de Tarapacá.

Los protagonistas del extraño episodio, un grupo de profesionales del área de la electricidad, electrónica y control de fluidos, decidieron guardar silencio y entregar las imágenes tiempo después al jefe del grupo, quien a su vez decidió reportar el 22 de febrero de este año los antecedentes al Comité de Estudios de Fenómenos Aéreos Anómalos (Cefaa), dependiente de la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC), que desde 1998 investiga este tipo de incidentes.

"Según el testimonio de los testigos, se visualizaba claramente como un disco, para luego adoptar la forma de un globo brillante, aunque la figura más evidente fue la de disco plateado, fijo, estático", dice Ricardo Bermúdez, director de este organismo estatal.

Las condiciones climáticas de ese día eran inmejorables y las evidencias fueron analizadas por un meteorólogo, quien descartó la posibilidad de formación de una nube en forma de platillo. Otro experto en imágenes concluyó que las fotografías corresponden a un objeto no identificado.

"Es un objeto o fenómeno extremadamente interesante, y se calificaría como un ovni propiamente tal", señala el último informe del organismo, que además analizó otros dos casos en su último informe, que resultaron ser insectos y hojas.

El director del Cefaa aclara que su misión llega hasta este punto y no se pronuncian sobre si este tipo de objetos anómalos tienen un origen extraterrestre, como se podría imaginar la gente. "Son fenómenos aéreos anómalos que no tienen explicación de acuerdo a la ciencia disponible para su análisis", resume Bermúdez.

El Comité tiene como misión estudiar estos fenómenos que se presentan dentro del espacio aéreo controlado y también fuera de él, para ver si pueden interferir en la seguridad de las operaciones aéreas.

A sus oficinas habitualmente llegan casos como estos, pero Bermúdez explica que la principal fuente de información para ellos son las comunicaciones de los Centros de Control de Tráfico Aéreo y las tripulaciones de los aviones en vuelo.

El Cefaa inició su accionar a comienzos del año 1998 y de los casos analizados hasta ahora, sólo el 3% corresponde a un fenómeno aéreo anómalo que no tiene explicación científica, y que, por tanto, cae en la categoría de ovni. El mayor porcentaje corresponde a fenómenos astronómicos -como planetas o meteoritos-, además de globos aerostáticos, aviones, satélites y fenómenos meteorológicos.

Durante los últimos cuatro años han analizado 236 casos y las investigaciones más extensas pueden tomar hasta dos años.

El año pasado, el organismo recibió más de 1.000 consultas vía e-mail o directamente en sus oficinas de Cerrillos.

Hoy cuentan con un equipo de 30 personas, entre ellos 10 representantes de las fuerzas armadas y policías, ocho científicos, ocho especialistas de la DGAG, entre pilotos, ingenieros, meteorólogos, investigadores de accidentes, y su sitio web es www.cefaa.gob.cl.

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