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La crisis financiera que dejó la Copa del Mundo 2010 en Sudáfrica

<P> Según el país austral, el Mundial dejó US$ 503 millones, muy poco comparado con los US$ 4.162 que se invirtió en infraestructura deportiva.</P>

Pese a la efervescencia y las grandes promesas de ingresos, los números no cuadran. Sudáfrica 2010 dejó grandes pérdidas para el gobierno local, según estadísticas proporcionadas por la subsecretaría de Turismo de Sudáfrica. Según sus cálculos, el dinero proporcionado por los visitantes apenas fue un octavo de lo que se invirtió en infraestructura.

La alegría de organizar la primera Copa del Mundo en el llamado "Continente Negro" se diluye a la hora de los balances. Porque los 4.162 millones de dólares que se gastaron en la infraestructura de estadios no reditúa en lo más mínimo en los 503 millones que dejaron los turistas en el país.

Encima, en esa suma invertida no se cuentan más de 3.000 millones de dólares en carreteras, aeropuertos, obras viales y otras exigencias de la FIFA para asegurar la sede. Sin embargo, el organismo internacional está lejos de ese déficit, ya que tras el Mundial número 19 de la historia se llevó a su bóveda cerca de US$ 3.500 millones libres de impuestos.

Esa diferencia monumental abre la polémica de cuán rentable es la organización de un evento de esta envergadura. Al margen de los gastos, la mantención de más de 10 estadios es algo que no asomará en este análisis contable, pero que bien puede significar cerca de 6 millones de dólares anuales por recinto.

Más aun, en Sudáfrica saben que de no encontrar un socio comercial para estos verdaderos "elefantes blancos" la solución bien podría ser la demolición. Así lo hicieron surcoreanos y japoneses con algunos recintos al término de la Copa de 2002 y un par de estadios africanos están en la mira de no encontrar esos socios estratégicos: Peter Mokaba, de Polokwane, y el Mbombela, en Nelspruit.

El desglose de los turistas

Pero al margen de las cifras duras, los 309.554 visitantes que llegaron al país gastaron una media de 1.730 dólares, sólo un poco más que los US$ 1.393 del año anterior y que los US$ 1.232 de 2008.

El continente que más espectadores aportó fue el africano, con un 38% del total, lo sigue Europa con un 24%, Centro y Sudamérica con un 13% y Norteamérica con dos puntos porcentuales menos. Claro que, extrañamente, el país que más pasaportes timbró fue Estados Unidos con 30.175, seguido del vecino Mozambique con 24.483 e Inglaterra con 22.802.

Aunque los norteamericanos no fueron los que más gastaron, sino que los europeos, que aportaron US$ 133 millones de los 503 que se ingresaron. Segundos fueron los de Centro y Sudamérica con 89 millones y luego los africanos con 51,6.

Aunque las cifras más peculiares son los ítems en que se gastaron cada uno de estos dólares. Según el organismo sudafricano, el 30% fue en compras, un 20% en hoteles, un 19% en comida y bebida, el 16% en diversión y un 11% en transporte. Llama la atención que sólo un quinto fue en alojamiento, lo que se explica en gran parte porque el 21% de los visitantes se hospedó en casas de amigos y familiares.

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