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Los extremos preparativos de seguridad de cara a la esperada cumbre de Xi Jinping con Donald Trump en Beijing

Según The Wall Street Journal, durante la última visita de Estado de Trump a Beijing en 2017, su equipo de seguridad y el de Xi se enzarzaron en una pelea a puñetazos en un pasillo del Gran Salón del Pueblo. En tanto, durante el viaje del líder chino a California en 2023 se observó a agentes tomando los utensilios y el plato del gobernante y rociándolos con un líquido no identificado con el fin de que ningún rastro de su ADN cayera en manos extranjeras.

Xi Jinping junto a Donald Trump.

Antes de la cumbre entre Donald Trump y Xi Jinping, que se celebrará del 14 al 15 de mayo en Beijing, cientos de funcionarios gubernamentales de ambos países se apresuran a asegurarse de que los dos líderes digan lo correcto, vayan al lugar adecuado y no sufran ningún percance.

Será la primera visita de Estado de un presidente estadounidense a China en casi una década, y se produce en un momento de creciente desconfianza entre ambos países en materia de comercio, tecnología y Taiwán. Ninguna de las partes puede permitirse enviar una señal equivocada, ya sea por un gesto inoportuno o por una escalera mal ubicada.

La idea es que nada salga mal. El problema es que pueden ocurrir muchas cosas. Y los funcionarios estadounidenses están más nerviosos que nunca tras el tiroteo del sábado por la noche en la cena de corresponsales de la Casa Blanca, apunta el diario The Wall Street Journal.

Agentes del Servicio Secreto y especialistas en comunicaciones de la Casa Blanca llegan con antelación para inspeccionar los lugares, habilitar salas seguras a prueba de escuchas y negociar cuántos estadounidenses armados pueden operar en territorio chino. Los chinos exigen una nota diplomática formal, presentada con mucha antelación, para cada arma de fuego y radio portátil que Estados Unidos desee introducir.

Un equipo médico viaja con el presidente, con el apoyo de un quirófano completo en el Air Force One. Los menús se elaboran plato por plato, con ingredientes cuidadosamente seleccionados para evitar intoxicaciones, no solo por posibles asesinos, sino también por intoxicaciones alimentarias comunes.

“Estos viajes se planifican en intervalos de 15 minutos. Lo llamamos ‘tic-tac’”, dijo Dennis Wilder, un alto funcionario de Seguridad Nacional que ayudó a organizar los viajes del presidente George W. Bush a China a principios de la década de 2000.

El presidente estadounidense Barack Obama desembarca del Air Force One en el Aeropuerto Internacional de Hangzhou Xiaoshan, en Hangzhou, China, el 3 de septiembre de 2016. JONATHAN ERNST

El presidente Barack Obama comprobó la importancia de estos protocolos en 2016, durante la cumbre del G20 en Hangzhou, China. Se vio obligado a bajar del Air Force One por la escalerilla integrada del avión, en lugar de hacerlo por la tradicional escalera móvil alfombrada de rojo.

El Journal recuerda que el conductor del camión con escalera no hablaba inglés, y el equipo de seguridad estadounidense no confiaba en que pudiera maniobrar con seguridad junto al avión. China ofreció colocar un traductor junto al conductor. Estados Unidos se negó. Con el tiempo agotándose, Obama bajó las escaleras del avión.

El desaire fue innegable: el presidente de Brasil, Michel Temer, había recibido un trato de honor en las escaleras del mismo aeropuerto el día anterior, apuntó el periódico.

Según exfuncionarios estadounidenses, durante la última visita de Estado de Trump a Beijing en 2017, su equipo de seguridad y el de Xi Jinping se enzarzaron en una pelea a puñetazos en un pasillo del Gran Salón del Pueblo, mientras el presidente y el líder chino se reunían en una sala contigua. Un diplomático estadounidense y su homólogo chino intervinieron para separarlos.

Raviolis de ricotta con hierbas

En tanto, durante la visita de Xi a California en 2023, simpatizantes pro-China, organizados por grupos de la comunidad china con vínculos con Beijing, se alinearon a lo largo del recorrido de la caravana, ondeando banderas chinas del tamaño de sábanas. La estrategia de los simpatizantes consistía en bloquear visualmente: cada vez que un manifestante levantaba un cartel crítico con el gobierno chino, los simpatizantes desplegaban pancartas gigantes para obstruir las cámaras.

En esa visita, consigna el Journal, Xi Jinping acababa de terminar un almuerzo de raviolis de ricotta con hierbas en una finca apartada a las afueras de San Francisco cuando sus agentes de seguridad entraron en acción.

Simpatizantes vitorean al paso de la caravana del presidente chino Xi Jinping a su llegada a su hotel cerca de la sede de la cumbre de APEC, el 14 de noviembre de 2023, en San Francisco, California. ANDREW CABALLERO-REYNOLDS

Su misión: asegurarse de que ningún rastro del ADN del líder chino cayera en manos extranjeras. Se observó a los agentes, de aproximadamente 1,90 metros de altura y vestidos con trajes oscuros idénticos, tomando los utensilios y el plato de Xi y rociándolos con un líquido no identificado.

“Estas visitas son traumáticas para quienes tenemos que organizarlas”, dijo al periódico Rick Waters, exfuncionario del Departamento de Estado que ayudó a organizar la visita del presidente Trump a Beijing en 2017.

También declaraciones al Journal, Daniel Russel, exalto funcionario del Departamento de Estado que participó en la planificación de varias cumbres entre Estados Unidos y China, afirmó que “la diplomacia tiene una dimensión teatral con consecuencias en el mundo real”. “La imagen de una reunión de líderes suele ser más importante que los comunicados”, aseguró.

De cara a la cumbre de mayo, la Casa Blanca, al ser consultada sobre los preparativos, ofreció su propia versión formal. “El presidente Trump mantiene una excelente relación con el presidente Xi, y la próxima cumbre en Beijing será significativa tanto simbólica como sustancialmente”, declaró Anna Kelly, portavoz.

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