Las otras rutas literarias de Perú
<P>Aprovechando la atención mundial de su reciente premio Nobel, Perú lanzó dos guías turísticas para recorrer el país de la mano de dos de sus mejores literatos: José María Arguedas y César Vallejo.</P>

Perú ha sido invadido por una fiebre literaria. El premio Nobel de Mario Vargas Llosa es el feliz culpable y, como es de imaginar, el interés repentino por su vida y obra convirtieron cada lugar que pisó en un punto de peregrinación. Sus andanzas por Lima (tanto reales como novelescas) no podían sino haberse convertido en una ruta turística exitosa a la que, seguramente, le seguirán otras tantas dedicadas al autor de La ciudad y los perros.
Pero esta merecida reivindicación de la literatura peruana va más allá de la trayectoria del escritor arequipeño. El galardón ha servido como excusa para desempolvar el trabajo y vida de otros grandes literatos peruanos y, de paso, rescatar los lugares que forjaron su pluma. Es así como Promperú, en este espíritu, lanzó dos "guías literarias": una que recorre el sur andino, inspirada en el trabajo del novelista José María Arguedas y otra del norte, que sigue los pasos del más grande de los poetas peruanos: César Vallejo. Ambas, cada una a su manera, nos entregan un Perú auténtico, indigenista, plagado de pequeños tesoros generalmente olvidados por el turismo tradicional, el que invita a ser recorrido con una novela y un poemario como equipaje esencial.
Los ríos profundos del sur
José María Arguedas es considerado como uno de los tres mejores autores de la corriente indigenista peruana. Su mirada aguda y pionera sobre el dilema de una sociedad dividida en dos culturas, logró validar la manera de ser del indio, derribando los prejuicios racistas propios de principios del siglo XX.
Para impregnarse de las dicotomías de este mundo arguediano mitad blanco/mitad indio, mitad hacendado/mitad peón, no queda más que partir la ruta en la ciudad de Andahuaylas, departamento de Apúrimac, al sur del país, donde Arguedas nació hace exactamente 100 años. Hijo de un abogado que ejercía como juez en varios pueblos aledaños y de una mujer perteneciente a una de las familias de más alta alcurnia de la ciudad, el escritor pasó aquí sus dos primeros años de vida, hasta la muerte de su madre. Según los expertos, esta ciudad no tiene mayor influencia en la obra de Arguedas, pero aquí todo comienza y termina: nació en una casa ubicada en el barrio de Quichkapata y sus restos se encuentran depositados en el cementerio de la ciudad. En los alrededores, es posible visitar el sitio arqueológico de Sondor, antigua ciudad de los chankas, pueblo que gobernó el Perú central antes de ser conquistados por los incas y la bella laguna de Pacucha, ubicada a 15 km.
La vida de Arguedas continúa en Puquio, departamento de Ayacucho (220 km al suroeste de Andahuaylas), donde -todavía pequeño- queda a cargo de la segunda esposa de su padre. Aquí, vive una vida tormentosa de abandono y abusos propinados por su madrastra y su hermanastro mayor, quien incluso lo obligó a presenciar la violación de su tía. El niño era llevado a vivir con los criados y el domingo, cuando llegaba su padre, era bañado y llevado a su habitación. En este período de su vida, Arguedas comenzó su acercamiento con el mundo indígena. Según sus propias palabras: "Doña Cayetana, mi madre india, me protegió con su ternura y sus lágrimas cuando yo era un niño huérfano en una casa hostil y ajena".
Puquio es un referente en la narrativa de Arguedas, sobre todo en su libro Yawar Fiesta. Lugares relativos a su vida y literatura son la Escuela de Varones, la cárcel, la plaza central, el puesto de la guardia civil y el barrio de indios de Chaupi.
En 1921, a la edad de 10 años, escapó de su hogar junto a su hermano Arístides, y se fueron a la hacienda de un tío cerca de San Juan de Lucanas. Según él mismo relató, aquí vivió los años más felices de su vida, trabajando en las labores del campo junto a los indígenas. Los restos de la casa y hacienda pueden ser visitados, ya que se encuentran a 30 minutos de Puquio. La vida posterior del autor transcurre entre alucinantes viajes junto a su padre por diferentes pueblos andinos , pasando por Huamanga, Cusco y Abancay. Es en estos viajes y su estadía en el Colegio Miguel de Grau de los Padres Mercedarios (Abancay), en los que se inspira para escribir Los Ríos Profundos, considerada su obra maestra: Mi padre decidía irse de un pueblo a otro (...) cuando los detalles del pueblo comenzaban a formar parte de la memoria... Con él conocí más de 200 pueblos (extracto de Los Ríos Profundos). En estas ciudades encontramos muchos referentes arguedianos, como la Av. Condebamba y los barrios de Hanipata y La Salinera en Abancai, que también presenta atractivos naturales como el Parque Nacional Ampay, al que se puede acceder caminando desde la ciudad. Por su parte, el Cusco entero aparece descrito en Los Ríos Profundos... Después de residir hasta los 17 años en Abancay, Arguedas se traslada a Huancayo donde vivirá hasta los 20, siempre agobiado por los traumas de su niñez. Aquí comenzará su carrera como escritor. Porteriormente estudiará en Lima, dejando atrás el sur andino.
Poemas en el norte
César Vallejo es uno de los más grandes y vanguardistas poetas de la literatura latinoamericana. Sus versos más ligados al mundo rural están fuertemente atados a su niñez en Santiago de Chuco, juventud en Huamachuco y vida bohemia en Trujillo. Nació en la ciudad de Santiago (183 km de Trujillo), en 1892, en un solar que ahora es es casa-museo, a tres cuadras de la Plaza de Armas. Cuenta con pertenencias personales, retratos del vate y poemas, donde pueden apreciarse los versos inspirados en esta casa, como Esta noche desciendo del caballo/ante la puerta de la casa, donde/me despedí con el cantar del gallo/Está cerrada y nadie me responde (Trilce XLI).
Luego de una visita a la casa, hay que saltar a la calle. Santiago es una bella ciudad colonial, donde la mayoría de las construcciones son de barro, caña y teja. También es un excelente lugar para observar la herencia de la cultura huamachuco, encontrándose en los alrededores numerosos asentamientos preincaicos.
En cada rincón de la urbe hay algún retrato o verso del poeta escrito en sus murallas. Se puede conocer la Escuela Primaria de Menores 80520 donde cursó sus estudios básicos o a Francisco Miñano, un profesor retirado que, se dice, es el mejor recitador de Vallejos y siempre está dispuesto a declamar unos versos para quien esté interesado.
Merece un paso el bello pueblo de Cachicadán (18 km de Santiago), frecuentado por Vallejo en su niñez. El pueblo es célebre por sus baños termales y coloridos y extensos campos de quinoa. La ruta sigue hasta Huamachuco, ciudad donde continuó sus estudios a los 12 años . Una visita obligada merece el campanario del Colegio San Nicolás, al que Vallejo dedicó los versos: Tristes campanas muertas sepultadas/en el féretro gris del campanario,/son como almas de bardos, olvidadas/en un trágico sueño solitario.
Pero sin duda la linda Trujillo (foto principal), es la que entrega más referentes vallejianos. Aquí se traslada en 1913 después de su intento fallido de estudiar medicina en Lima. En la U. de Trujillo estudia letras y se codea con lo más selecto del movimiento cultural, y sus poemas comienzan a ser publicados en revistas locales. Para visitar, podemos encontrar El Arco, edificación en cuya habitación N° 7 vivió el poeta, el antiguo Colegio Pedro Ureta y el colegio San Juan, ambos lugares donde trabajó.
Para el final, lo mejor es dar una vuelta por el Rinconcito César Vallejo (Orbegoso 303), un local de comida criolla decorado con temas vallejianos. Un lugar ideal para hacerse una idea de la bohemia que inspiró los versos más sentidos del poeta.
RUTA DE ARGUEDAS
Ríos y cañones del sur
Recorre los departamentos de Apurímac, Ayacucho y Cusco, donde pasó su niñez y juventud. Otros lugar a visitar es Huancayo (Junín), donde estudió hasta los 20 años.
Hacienda de Viseca. Aquí llegó a los nueve años después de escapar de su madrasta, hoy es Patrimonio Histórico.
Se ubica a 8 km de San Juan de Luicanas, en Utec.
RUTA DE VALLEJOS
Versos del mundo rural
Comprende las ciudades de Santiago de Chuco (lugar donde nació) y Trujillo (donde comenzó su carrera como poeta). La distancia es de 183 km.
Casa Museo César Vallejo. Ubicado en la antigua calle Colón, hoy César Vallejo con Cáceres, Barrio Santa Mónica, Santiago de Chuco. F. (044) 949-330613.
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