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Las razones del alejamiento de Pizarro de la selección chilena

<P>Al margen de los actos de indisciplina, la familia del jugador fue clave para la decisión. En su casa no entendían cómo podía gastar tanto tiempo para tirar un barco que no llegaba a ningún lado. Incluso, lo convencieron de volver a dar pie atrás cuando quiso regresar, hace un par de meses.</P>

La pregunta ronda en las cabezas de los italianos: ¿cómo el mejor volante central de la Serie A se perderá el Mundial? Porque los técnicos coinciden en que David Pizarro es el volante de contención que más destacó. Es fijo en el esquema de la Roma, el cuadro que hace una semana le arrebató el liderato a Inter y que hoy sueña con su cuarto scudetto. Pero la respuesta a esa gran interrogante tiene varias aristas, todas ellas atendibles para explicar la ausencia de "Pek" en el proceso de Marcelo Bielsa.

Pizarro se hartó del antiguo proceso. Colmado de las indisciplinas recurrentes en la carrera hacia Alemania 2006, el porteño levantó la voz varias veces para denunciar tales situaciones y, según dicen sus cercanos, nunca encontró una explicación.

"Estaba cansado de que algunos no se comprometieran. Había muchos actos de indisciplina. Pizarro no soportaba que jugadores como Reinaldo Navia o Mauricio Pinilla armaran 'carretes' o se fueran de las concentraciones", asegura un cercano.

El 12 de octubre de 2005, el porteño dejó la Selección, tras el pobre empate sin goles ante Ecuador. Era la última fecha de las eliminatorias para Alemania 2006. Antes, Chile había rescatado un valioso empate en Colombia y soñaba con una última inspiración para el Mundial. Sin embargo, desde Barranquilla la indisciplina volvió a herir el ánimo del volante.

"David (Pizarro) lo dijo en su momento. El desorden que se dio en un principio no fue cómodo para él. Vio que muchos jugadores no estaban metidos y eso lo aburrió. El mismo dio los motivos", dice Julio Pastén, secretario del Sindicato de Futbolistas.

Razones familiares

Con el proceso perdido, Pizarro encontró en su familia el apoyo para algo que lo dejó realmente mal. "David estaba muy triste por no cumplir su sueño de ir al Mundial", dice un cercano al mejor chileno en la historia del calcio.

Su familia, su mujer Carolina y sus hijos Davca y Bastián, no entendía cómo viajaba 14 mil kilómetros para jugar por Chile y muchos de los jugadores no respondían a la exigencia. Entonces, surtieron efecto los constantes consejos de su núcleo y el porteño dio un paso al costado.

"Le hicieron ver que no valía la pena dejar a su familia tanto tiempo, con un viaje tan largo, para compañeros que no se comprometían", dice el mismo cercano. Así, decidió renunciar a la Selección y priorizar su carrera en Italia. El tiempo le dio la razón.

Y cuando insinuó la opción de volver hace un par de meses, nuevamente fue su entorno familiar el que le hizo recapacitar. Una vez que filtró la decisión de reconsiderar, en su casa lo convencieron de que no había sido un buen paso y que había quedado en evidencia ante la opinión pública.

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