Los días de recuperación de Luis Eugenio Silva
<P>En una antigua casa de Providencia, el padre se dedica a leer, oficiar misa y recibir las visitas de amigos y de otros sacerdotes, a quienes ha dicho que el día de su intento de suicidio, "me fui a negro".</P>

Todas las mañanas, el padre Luis Eugenio Silva celebra una misa para los otros sacerdotes que habitan en la residencia Santo Cura de Ars, en la comuna de Providencia. Son en total 10, la mayoría ancianos y en delicado estado de salud, quienes junto al ex párroco de la iglesia Sagrada Familia, en Lo Barnechea, tienen una rutina supervisada por funcionarias de la Fundación Las Rosas.
El cura diocesano fue trasladado hasta ahí, luego que el 6 de junio fuera dado de alta. Anteriormente, Silva permaneció internado durante tres semanas, en el Hospital de la Universidad Católica -en la sede de San Carlos de Apoquindo-, tras intentar suicidarse por medio de cortes en el cuello y los brazos, además de la inhalación de gas. El arzobispo de Santiago, Ricardo Ezzati, escogió esta casa en la calle Manuel Montt, entre otras cosas, porque cuenta con enfermeras las 24 horas.
En el entorno de Silva aseguran que se encuentra "estable", sin embargo, durante junio acudió semanalmente a la consulta de su siquiatra, en el mismo hospital donde estuvo internado: "El está bien, pero todos sabemos que necesita un proceso más largo de recuperación", explica un cercano.
Además de oficiar una misa diaria, Silva está dedicado a la lectura y la escritura. Ha recibido visitas de amigos cercanos y otros sacerdotes, como John O'Reilly, Cristián Precht, el propio Ezzati y Fernando Rojas. También hace dos semanas sostuvo una reunión con el cardenal Francisco Javier Errázuriz, quien se mostró muy preocupado por su estado de salud.
A todos ellos, el padre Silva les ha explicado lo que sucedió el miércoles 12 de mayo, cuando en la cocina de la casa parroquial de la iglesia Sagrada Familia intentó quitarse la vida: "No sé qué me pasó; me fui a negro, me consumió la angustia". Además, el sacerdote ha aclarado que antes del intento de suicidio, no escribió ninguna carta, sino frases aisladas en un block de notas que había en la misma cocina donde sucedieron los hechos. Esto, para explicar que no fue un acto premeditado, sino consecuencia de una profunda angustia, causada por la ola de rumores que hablaban de un programa de televisión que lo involucraba en conductas impropias.
El sacerdote ha salido de la casa para visitar a su madre y almorzar donde sus hermanas. A todos ellas les ha comunicado la intención de volver a realizar sus comentarios religiosos y sus clases en la UC.
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