Los días más difíciles de Luis Eugenio Silva
<P>Un complejo estado anímico gatilló la decisión del sacerdote de atentar sin éxito contra su vida. El cuadro depresivo que se le desencadenó tras enterarse de que padecía cáncer a la piel se agudizó tras enterarse de que un canal de TV preparaba un reportaje en el que se le imputaban supuestas conductas impropias.</P>

A principios de abril, el sacerdote Luis Eugenio Silva se comunicó con el abogado Herman Chadwick, preocupado por la eventual emisión de un reportaje televisivo del cuál él era el protagonista. Por esos días llegó a sus oídos que Chilevisión preparaba un reportaje sobre supuestas conductas impropias que lo involucraban y quería consultarle a su amigo y presidente del Consejo Nacional de Televisión (CNTV) qué podía hacer al respecto. Chadwick, según relata un cercano al religioso, le preguntó sobre la veracidad de las acusaciones. Silva afirmó que se trataba de hechos completamente falsos y, ante esa respuesta, el abogado quedó en analizar cómo podía ayudarlo.
No era la primera vez que el sacerdote tocaba el tema con sus cercanos. Al interior de la Iglesia relatan que se había convertido en un tema recurrente en las últimas semanas. Hace casi un mes expresó también su inquietud a los sacerdotes John O'Really y Cristian Precht por el contenido que podía traer el reportaje. Lo que había trascendido entonces en círculos eclesiásticos era que Chilevisión investigaba supuestas conductas de connotación sexual en que habría incurrido el sacerdote.
En el entorno del eclesiástico dicen que estas versiones afectaron mucho su estado de ánimo y agravaron el difícil momento que enfrenta el religioso en su vida personal. Hace un año le habían detectado un cáncer a la piel que lo obligó a someterse a un delicado tratamiento. La enfermedad está controlada desde el punto de vista médico. Sin embargo, le desencadenó un cuadro depresivo que no le ha sido fácil sobrellevar.
El momento que atravesaba, de acuerdo con sus cercanos, habría gatillado su decisión de quitarse la vida cerca de las 20.00 horas del miércoles pasado, cuando ingirió una dosis de fármacos, encendió el gas de la cocina de la casa contigua a la Iglesia Sagrada Familia de Lo Barnechea -donde él habita- y se autoinfligió heridas cortantes en las muñecas y cerca de la yugular.
La gravedad de su aflicción sicológica fue advertida hace un mes y medio por el Arzobispado de Santiago, donde se decidió que los sacerdotes Fernando Vives, Juan Debesa y Cristián Precht acompañaran al académico de la UC en el complejo trance. Su labor consistía en velar por su bienestar y por el buen ejercicio de sus obligaciones sacerdotales. Por ese motivo lo llamaban a diario a la casa parroquial donde vive en compañía de una empleada doméstica.
Los tres religiosos cumplieron su trabajo con discreción. Lo mismo que el padre Silva, quien no dio mayores señales en público de la profundidad de su depresión. No alteró mayormente su rutina como profesor ni tampoco como párroco de la Iglesia Sagrada Familia. Su cumpleaños lo celebró con una concurrida misa y una fiesta a la que asistieron muchos de sus familiares y amigos. En los últimos días celebró la boda de una sobrina del diputado Edmundo Eluchans en Casablanca y bendijo las argollas de un habitual feligrés de su parroquia. Y nunca interrumpió su nutrida agenda social.
La mañana del miércoles que intentó quitarse la vida tampoco dio mayores indicios de su estado de ánimo, según relatan sus alumnos de la UC. Como de costumbre, el miércoles pasado llegó a las 8.30 de la mañana a la Casa Central para impartir la cátedra de ética a los estudiantes de segundo año de Periodismo. Durante la clase se mostró tranquilo y de buen humor. Inclusive mantuvo su buen estado de ánimo, dicen dos de los jóvenes presentes, cuando se refirió al tema del suicidio al término de la clase. En un tono reflexivo, el padre argumentó que no podía condenarse a quienes toman esta decisión desde el punto de vista moral, porque no se encuentran en su pleno juicio y, por tanto, no actúan en forma deliberada. En ese contexto, el religioso recordó el caso de Ernesto Rossetti, su amigo y ex dueño de La Dulcerías las Palmas, quien puso término a su vida al ingerir una dosis de cianuro. Según el relato de los estudiantes, el sacerdote dio fin a su exposición en forma intempestiva, se puso su sombrero y les dijo, en broma, que debía irse "a poner rayos en su nariz de payaso". Se refería al tratamiento de radioterapia al que se somete en forma semanal en la Clínica de la Universidad Católica. Con anterioridad, Silva también habló de su problema de salud en forma distendida, diciéndoles a sus alumnos que "no creyeran lo que dice Twitter. Yo no me voy a morir. Tengo para rato", dijo entonces.
En la tarde de ese día, Luis Eugenio Silva continuó con su agenda habitual. Almorzó y luego salió a realizar trámites. Alrededor de las tres de la tarde fue a una tienda del mall de La Dehesa a comprar un Iphone. No obstante, según testigos, no concretó la compra y se retiró muy molesto por la lentitud con que atendían.
Un sacerdote cercano a Silva dice que la angustia del padre se hizo evidente unas horas después, cuando llegó a su casa un grupo de feligreses. De acuerdo con esta versión, ellos abordaron los rumores que existen sobre las supuestas conductas impropias que se atribuyen al sacerdote. El religioso volvió a negar las acusaciones, como lo ha hecho cada vez que han surgido comentarios sobre comportamientos anómalos de su parte.
Esa tarde, el grupo de católicos abandonó la casa del párroco sin advertir ningún indicio de lo que ocurriría unas horas más tarde. Tampoco sospechó nada el arzobispo de Santiago, Ricardo Ezzati, quien esa noche ofreció una cena de despedida a Fernando Chomalí, su sucesor en la arquidiócesis de Concepción. Apenas supo del intento de suicidio, Ezzati telefoneó a Fernando Vives, para que concurriera a acompañar a Silva.
Hoy el cura diocesano está en proceso de recuperación en el área de salud mental de la Clínica de la Universidad Católica ubicada en San Carlos de Apoquindo. En su entorno dice que se encuentra estable y que una de las noticias que le ha dado más tranquilidad es que la investigación periodística de Chilevisión estaría paralizada. Al interior de la Iglesia dicen que la gestión de Herman Chadwick contribuyó a detener la emisión del reportaje; sin embargo, en el entorno del abogado lo desmienten en forma categórica. La otra versión es que no se habrían encontrado pruebas para atribuir al ex comentarista de Canal 13 conductas de connotación sexual.
COMENTARIOS
Para comentar este artículo debes ser suscriptor.
Lo Último
Lo más leído
Casi nadie tiene claro qué es un modelo generativo. El resto lo leyó en La Tercera
Plan Digital + LT Beneficios$6.990 al mes SUSCRÍBETE













