Terapias en agua caliente se convierten en alternativa para combatir estrés y dolor crónico
<P>Se realizan en agua normal o de mar a 36 °C y cada vez tienen más adeptos. Kinesiólogos las están usando para tratar pacientes.</P>

Imagine que flota en una piscina con agua a 36 °C, la misma temperatura de su cuerpo. Con flotadores especiales se entrega a la suave vibración de la corriente, mientras un terapeuta le da masajes con una antigua técnica oriental. Así funciona el watsu, una terapia acuática que mezcla respiración, movimientos y relajación y que junto a talasoterapia -que usa agua temperada, pero de mar- se han convertido en las nuevas formas para combatir el estrés, el cansancio y todo tipo de dolores musculares. No se trata sólo de una moda. Ambas terapias -que se imparten en clínicas, spa, hoteles y piscinas- están siendo usadas como por kinesiólogos para complementar el tratamiento de una serie de males.
Volver al útero
Los terapeutas que practican watsu coinciden en que las sesiones son responsables de profundos estados de relajación consciente, sensación que se puede asociar al útero materno, lo que genera en los usuarios sentimientos de confianza y seguridad. Watsu surge de la unión de dos palabras: water (agua) y shiatsu (milenaria técnica japonesa de sanación). Annemarie Jacobs, kinesióloga de la Clínica Indisa, realiza esta terapia a pacientes derivados por reumatólogos y fisiatras. "Son personas que sufren fibriomialgia o dolores crónicos".
La clínica Meds también lo incorporó como una de las técnicas usadas para el bienestar de sus pacientes. Daniela Casado, kinesióloga del recinto, dice que atienden principalmente a personas cuyas patologías tienen un gran componente sicológico, sienten mucho dolor y están muy tensos. "Generalmente los derivan reumatólogos y con la orden médica se hace un programa kinésico". Casado dice que a la quinta sesión ya es posible ver resultados.
Rodrigo Salas también es terapeuta de watsu. Conoció la técnica hace ocho años, cuando pasaba por dificultades anímicas y se metió al agua. Tanto fue su cambio, que decidió estudiarla, y desde entonces se ha dedicado por completo a esta terapia. "He hecho watsu en distintos lugares del país. En los géiseres del Tatio, en San Pedro de Atacama, en piscinas, termas y hasta en jacuzzi familiares. Chile posee una amplia oferta", dice.
La temperatura exacta no es un requisito al azar. Cuando no es la adecuada, las personas comienzan a tiritar de frío, haciendo imposible la relajación muscular. "Con menos de 34 grados el watsu no funciona, porque se requiere descansar y conectarse con las emociones. De hecho, dice, no es poco común que algunos pacientes lloren al terminar la sesión", confiesa Jacobs.
Carmen Luz Orrego, terapeuta y presidenta de la Federación Chilena de Trabajo Corporal Acuático, señala que una de las dificultades de estas prácticas es contar con piscinas adecuadas, que puedan mantenerse en los 35 o 36 grados que se requieren. Por lo mismo, cada terapeuta certificado se encarga de arrendar espacios para su práctica (watsufed@vtr.net o www.watsu.cl), habiendo especialistas certificados en Viña del Mar, Algarrobo, Temuco, Concepción, Valdivia, Osorno y Santiago.
Las únicas personas para las que no está indicada esta terapia son las que tienen insuficiencia cardíaca severa o individuos con capacidad pulmonar reducida o infecciones agudas. Incluso, personas que tengan fobia al agua pueden practicar watsu. Como Roberto. Por su esposa, se enteró de esta práctica y cuando un lumbago crónico retornó a su vida se armó de coraje y decidió probar. "Era una piscina baja. En cualquier momento me podía parar. Me pusieron los flotadores y ya a los cinco minutos me había olvidado que estaba en el agua", cuenta. A las tres sesiones se fue su lumbago.
El mar en caliente
Desde hace muchos años los romanos ya calentaban el agua del mar para darse baños relajantes. Con el tiempo, se comprobó que con una temperatura de 36° o 37° se produce un proceso de ósmosis natural de los minerales y sales del mar que son semejantes al plasma sanguíneo (calcio, magnesio, sodio, yodo y otros oligoelementos). En el centro Thalassus de Concón, explican que con este método terapéutico ayuda a combatir reumatismos crónicos, osteoporosis y problemas circulatorios. Además se estimulan las defensas del organismo, porque éste se depura al activar sudoración y diuresis. Luisa trata de ir al menos una vez por semana a estos baños de mar caliente, por que le quita el estrés. "Salgo como si estuviera en vacaciones, sin tensiones, sin dolores", dice. En el Hotel Panorámico de Tongoy, también tienen tinajas de talasoterapia. La administradora, Marcela Jara, dice que quienes más las piden son personas adultas, sobre los 30 años que ven en esta opción una forma de botar las tensiones acumuladas o adultos mayores para dolores reumáticos.
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