Editorial

Agenda de reformas en la salud pública

Los cambios en que pretende enfocarse el Ministerio de Salud van en la dirección correcta, pero es clave procurar que sea una oportunidad para avanzar en reformas estructurales, como por ejemplo en gestión  hospitalaria.

Luego de que el Ministerio de Salud diera por cumplido los objetivos que se trazaron con la dictación del decreto sobre alerta oncológica, existe interés por conocer cuáles serán los siguientes pasos que dará la autoridad para efectos de reformar la salud pública y de esa forma hacerse cargo de sus principales problemas, como listas de espera o la gestión hospitalaria. El Ministerio ya convocó a un Consejo Nacional de Salud, en tanto se constituyó un Consejo Asesor Estratégico de Fonasa, a partir de cuyos informes posiblemente será posible afinar una agenda de trabajo. Es una buena oportunidad no solo para impulsar medidas específicas, sino sobre todo para avanzar en cambios más estructurales, que apunten a las soluciones de fondo.

En el intertanto, la ministra de Salud ha ido entregando algunas definiciones sobre la orientación que deberían tener algunas de estas reformas, que en general avanzan en la dirección correcta. En entrevista con este medio, la secretaria de Estado planteó que se está fortaleciendo la relación público-privada, porque lo esencial -dijo- es poner al frente a los pacientes antes que las creencias ideológicas. En materia de listas de espera -probablemente uno de los mayores problemas que presenta la red pública- la ministra señaló que una de las metas es priorizar a quienes dentro de una misma patología se van a atender antes o después. Para ello, indicó, ya se están probando algunos sistemas de priorización, así como definir con mayor precisión qué es una espera, lo que entre otros aspectos supone fijar con mayor exactitud cuánto es lo máximo que tendría que esperar un paciente. Siendo una prioridad correcta, sería bienvenido que la autoridad transparente detalladamente los criterios para priorizar tanto patologías como pacientes.

El Ministerio de Salud también pretende poner especial foco en la gestión hospitalaria, donde se ha ido asentando que los problemas son más de orden estructural que de escasez de recursos. Hay una serie de diagnósticos que muestran cómo la productividad de los hospitales ha ido disminuyendo a pesar de que los recursos se han multiplicado a través de los años. Un informe de la UNAB revela que entre 2013 y 2025 la dotación de personal en la atención institucional de Fonasa prácticamente se duplicó, con un alza de 95,5%, y las horas semanales trabajadas crecieron en magnitud similar. Pese a ese refuerzo, la productividad por funcionario, medida sin considerar exámenes de diagnóstico, cayó 40,75% en el mismo período.

La interrogante es si en este plano habrá medidas estructurales, donde un aspecto que marcaría la diferencia es que el Estado pueda asegurar una correcta fiscalización en el uso de los recursos. Hoy, como juez y parte, dicha tarea se hace compleja. Un informe de 2017, elaborado por el CEP y la Escuela de Salud Pública de la U. de Chile, planteaba la creación de una Dirección Nacional de Salud, organismo técnico e independiente del Minsal, cuya tarea sería monitorear el desempeño de los prestadores estatales, idea que se podrían retomar. Asimismo, parece improbable poder avanzar en más gestión con las trabas que hoy tienen los hospitales para definir el personal que necesitan, lo que supone avanzar en flexibilidad pese a las resistencias gremiales. Clave es el rol que podría jugar Fonasa, sobre todo asegurando que pueda administrar bien sus recursos comprando en el sector público o privado.

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