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Qué es el “divorcio del sueño” y por qué puede ser beneficioso para algunas parejas

Especialistas de distintas áreas explican cómo puede favorecer al vínculo de pareja y a los hábitos de sueño de ambos. Asimismo, detallan los factores que se deben tener en cuenta al aplicarlo y por qué esta medida no puede considerarse una “solución” para un potencial trastorno del sueño.

Qué es el “divorcio del sueño” y por qué puede ser beneficioso para algunas parejas. Foto: referencial.

Factores como los ronquidos, los movimientos nocturnos y las diferencias de horarios entre los miembros de una relación pueden contribuir a que los hábitos de sueño de al menos una de las partes se vean interrumpidos.

Aquello no solo podría desencadenar consecuencias en la salud física y mental de las personas involucradas, debido a las dificultades para dormir, sino que también podría generar tensiones entre ambos.

Es por esto que cada vez más parejas han optado por adoptar el llamado “divorcio del sueño”.

El término describe cuando los integrantes de una relación deciden dormir en camas o habitaciones separadas, para así favorecer su sueño. Esto puede darse durante toda la semana o por días específicos, dependiendo de cada caso.

No se trata de una separación afectiva ni de un divorcio bajo el concepto legal o tradicional, sino que más bien, de una decisión conjunta, pensada para que ambos puedan descansar mejor y, en última instancia, también resguardar su vínculo.

Según especialistas en distintas áreas consultados por La Tercera, adoptar el “divorcio del sueño” puede ser beneficioso para algunas parejas.

Qué es el “divorcio del sueño” y por qué puede ser beneficioso para algunas parejas. Foto: referencial.

Por qué el “divorcio del sueño” puede ser beneficioso

El académico del Departamento de Medicina Familiar de la Universidad de los Andes, el Dr. Andrés Glasinovic, comenta: “En mi práctica clínica como médico familiar, he visto cómo esta decisión, lejos de ser un problema de relación de pareja, puede ser un acto de cuidado y respeto mutuo”.

“El sueño es una necesidad biológica fundamental en el ser humano, no un lujo. Cuando se ve amenazado noche tras noche por ronquidos, movimientos excesivos de piernas o diferencias irreconciliables de horario, se activan múltiples procesos biológicos dañinos para la salud”.

En este sentido, agrega Glasinovic, “no dormir un mínimo de 7 horas de un sueño de buena calidad en los adultos sin duda afecta mucho la salud”.

“El llamado ‘divorcio del sueño’ podría ser una estrategia razonable en algunas parejas que buscan preservar el descanso y, por extensión, la salud de la relación”.

El director del Laboratorio de Neurociencia Afectiva de la Facultad de Psicología UDD, Francisco Ceric, comparte esta perspectiva.

“Podría ser beneficioso cuando dormir juntos está provocando interrupciones o molestias frecuentes del sueño, debido a ronquidos, movimientos, diferencias de horarios de trabajo, preferencias de temperatura u otras condiciones. En esos casos, dormir separados podría ser una medida práctica para proteger el descanso de ambos y un punto crítico: los hábitos en ciclos diarios”.

Ceric, quien también es académico en la Facultad de Psicología de la Universidad del Desarrollo, explica que esto último es especialmente relevante, ya que mantener horarios estables y rutinas consistentes de sueño es la base para la regulación de los ritmos circadianos (el reloj biológico que organiza los ciclos de sueño y vigilia).

En palabras de Glasinovic: “Dormir bien no es solo ‘descansar’, es un proceso clave de restauración neurológica. Sabemos que un buen dormir mejora el bienestar global, la salud mental, los procesos hormonales, la inmunidad y la expectativa de vida”.

Mantener una higiene del sueño óptima también puede favorecer a cómo la pareja se comunica, controla el estrés y resuelve situaciones de la vida diaria, asegura Ceric.

Qué es el “divorcio del sueño” y por qué puede ser beneficioso para algunas parejas. Foto: referencial.

“Cuando una persona ha dormido mal, suele estar más irritable e impulsiva, menos tolerante a la frustración y con menos recursos para enfrentar desacuerdos cotidianos, dado que fisiológicamente predomina un sistema de alerta continua. También se pueden presentar dificultades para prestar atención, interpretar las intenciones del otro y controlar respuestas impulsivas, como un sistema de alerta ante amenazas”.

“Por eso, la calidad del sueño tiene efectos psicológicos muy concretos sobre el ánimo, la capacidad de autorregulación y la forma en que nos relacionamos con los demás. Cuando una persona duerme de manera adecuada y mantiene hábitos de sueño (horarios y buen dormir), generalmente dispone de mejores recursos cognitivos y emocionales para comunicarse y resolver problemas”.

Debido a estos motivos, explica el académico de la UDD, “mejorar el sueño puede disminuir tensiones que a veces parecen problemas de pareja, pero que están siendo amplificadas por el cansancio”.

“Además, la calidad del sueño repercute tanto en la salud física, como por ejemplo en la energía, la recuperación corporal, el funcionamiento inmunológico y cardiovascular, pero también en el ánimo, la concentración, la memoria, la regulación del estrés y la intimidad”.

La académica del Postítulo en Psicoterapia Sistémica Relacional: Fundamentos y Estrategias para una Clínica del Cambio de Psicología UAH, Blanca Lecaros, concuerda en que el “divorcio del sueño” puede ser positivo para algunas parejas, especialmente cuando al menos una de las partes no duerme bien.

Sin embargo, la autora del podcast y libro homónimo La pareja en el laberinto (Laurel Editorial, 2025) afirma que “incluso puede ser beneficioso no solamente por un tema del dormir, sino que también, por ejemplo, porque el exceso de cercanía puede ser difícil en algún momento de la pareja y estar un poco más distanciados en la noche puede favorecer el deseo o las ganas de estar juntos”.

Qué es el “divorcio del sueño” y por qué puede ser beneficioso para algunas parejas. Foto: referencial.

Lecaros comenta que, usualmente, existe la idea de que cualquier distanciamiento puede ser peligroso para una relación. No obstante, sostiene, no es así en todos los casos.

“A veces, la distancia favorece la conexión de la pareja. Otras veces, es señal de que la pareja está en un proceso de deterioro y distanciamiento que va siendo más profundo. Lo importante es entender qué sentido tiene en cada pareja”.

La psicóloga especialista en relaciones dice que si está el privilegio de tener espacios separados para dormir, tomarlo puede favorecer un buen sueño, sin necesariamente afectar cómo se da el vínculo entre ambos.

“Siempre un buen sueño va a mejorar la vida de las personas. Cuidarlo es una necesidad básica. Entender eso (dormir separados bajo este contexto) como una señal de deterioro de la relación me parece muy rígido”.

Pese a lo anterior, precisa, hay personas para las cuales dormir juntas es un elemento fundamental en su conexión emocional. Para estos casos, se pueden buscar matices.

“Por ejemplo, pueden quedarse dormidas juntas y luego separarse a la mitad de la noche, o dormir juntas a veces y en otras ocasiones no. Hay que buscar ajustes, y eso no puede determinarse más que en cada caso particular”, dice Lecaros.

Y agrega: “A veces, el ‘divorcio del sueño’ eventualmente puede favorecer incluso una mayor conexión en algún periodo en el que haya mucho agobio por la presencia del otro”.

Un ejemplo de ello fue la pandemia, explica, cuando “muchas parejas se separaron (para dormir) por el exceso de presencia física entre ambas partes”.

“Cada pareja tiene que ir buscando cuál es su nivel de cercanía y distancia para poder mantenerse abiertos y conectados uno con el otro”, enfatiza la académica de la Universidad Alberto Hurtado.

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Cómo lograr que el “divorcio del sueño” funcione

Ceric afirma que lo primero es identificar con claridad el problema que se intenta resolver con esta medida.

“No es lo mismo separarse para dormir debido a los ronquidos que hacerlo porque existen otros niveles de conflictos. Si el problema principal es relacional, cambiar de habitación difícilmente lo solucionará y podría incluso aumentar la distancia”.

También es importante que la decisión sea compartida, ya que “si uno de los integrantes la toma o interpreta como un rechazo, un castigo o una imposición, puede generar más conflicto que el original, que era dormir mejor”.

“Una alternativa razonable es probar el acuerdo durante un período determinado y luego evaluar sus efectos, como si ambos descansan mejor, si mejora el ánimo, si disminuyen los conflictos y cómo se ha visto afectada la cercanía”.

Junto con ello, añade el académico de la UDD, se debe observar si la medida permite mantener horarios estables y una rutina de sueño consistente, ya que cambiar constantemente la hora de acostarse o levantarse puede alterar los ritmos circadianos.

“No necesariamente tiene que ser una decisión definitiva. Lo básico es que conviene proteger deliberadamente los espacios de intimidad y las rutinas compartidas. Si se duerme por separado, es recomendable conservar algunos rituales comunes, como conversar antes de acostarse y compartir momentos, para que la reorganización del sueño no implique perder espacios significativos para la relación”.

Los especialistas concuerdan en que la confianza y el entendimiento mutuo son esenciales en las conversaciones de pareja, lo que también incluye evaluar si se adopta o no el “divorcio del sueño”.

“Esta decisión requiere poder hablar sobre necesidades personales sin que sean interpretadas como una falta de afecto o de compromiso. Es importante conversar desde la propia experiencia y no desde la acusación, manteniendo el foco en la mejora de la calidad de sueño”, dice Ceric.

“La confianza también permite comprender que una pareja puede modificar la forma en que duerme sin que eso determine la calidad de su vínculo. Dormir juntos no garantiza una relación cercana, del mismo modo que dormir separados no significa necesariamente que exista distanciamiento”.

Qué es el “divorcio del sueño” y por qué puede ser beneficioso para algunas parejas. Foto: referencial.

“Lo relevante es el significado que la pareja le da a esta decisión, que ambos se sientan considerados y que puedan acordar cómo mantener sus rutinas y los espacios cotidianos compartidos. Su utilidad depende de que sea una decisión conversada y acordada por la pareja, y no una forma de solucionar conflictos más amplios o expresar distanciamiento emocional”.

La académica de la UAH subraya que la confianza mutua es clave para que el “divorcio del sueño” pueda ser tomado como una forma de cuidar el vínculo más que de amenazarlo.

La honestidad y que sea realmente una decisión tomada desde el cuidado y el amor es súper importante. Yo creo que la honestidad siempre favorece a la intimidad, aunque a veces implique conversaciones difíciles, porque puede ser que a uno le resulte una especie de abandono y para el otro sea una necesidad de libertad”.

“Eso es lo que puede hacerlo complejo: cómo el que quiere un poco más de aire para poder dormir bien, puede darle seguridad en el cariño y en el vínculo al otro. Que esa necesidad no sea vivida como abandono emocional, porque a veces, uno de los puntos que cuesta cuando se busca cuál es el nivel de cercanía o distancia en una relación, es que ambos no necesitan el mismo nivel de cercanía y distancia, y en algunos casos el que necesita más distancia se aleja sin asegurar el vínculo”.

Bajo esta línea, Lecaros destaca: “Una de las formas más buenas para poder sentirse libre dentro de una relación es dar seguridad en el vínculo, respetando al mismo tiempo los propios límites”.

Ceric sintetiza: “Dormir bien favorece tanto la salud física como el bienestar psicológico. Este ‘divorcio del sueño’ no implica una separación afectiva. Puede entenderse como un acuerdo práctico y flexible para proteger el descanso de ambos en la pareja, siempre que sea conversado, compartido y no sustituya la evaluación de un posible trastorno del sueño o de dificultades relacionales de fondo”.

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Por qué el “divorcio del sueño” no puede considerarse una “solución” para un potencial trastorno del sueño

Aunque el “divorcio del sueño” puede ser beneficioso para algunas parejas, esta medida no puede considerarse una “solución final” a un potencial trastorno del sueño, advierte Glasinovic.

“El ronquido, por ejemplo, no es solo ruido molesto; puede ser el síntoma principal de la Apnea Obstructiva del Sueño, una condición que aumenta significativamente el riesgo de hipertensión arterial, arritmias, infarto cerebral y al corazón”.

Si bien, separarse de la pareja al dormir puede eliminar interrupciones durante el sueño, no soluciona la presencia de una potencial afección médica asociada a los signos en cuestión.

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“Consultar con un médico con competencias en medicina del sueño ante la sospecha de un trastorno del sueño es un acto de responsabilidad y salud”, recalca el académico del Departamento de Medicina Familiar de la Universidad de los Andes.

“Como médico familiar dedicado a la medicina del estilo de vida, mi deber es recordar que el objetivo no es solo silenciar el síntoma, sino que hacer un diagnóstico y manejo oportuno, poniendo la salud y bienestar del paciente y su pareja en el centro. Otras afecciones como el Síndrome de Piernas Inquietas o el insomnio crónico también tienen tratamientos específicos, por eso es necesario consultar”.

“La consulta médica permite discernir si el ‘divorcio del sueño’ es una elección de comodidad de la pareja o si estamos descuidando una condición médica que, una vez tratada, podría incluso hacer que la pareja vuelva a disfrutar de dormir feliz junta”, sentencia Glasinovic.

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