El avance del AfD en Alemania
El triunfo de la derecha radical en las elecciones de Sajonia-Anhalt encendió las alertas en Alemania; sin embargo, más que limitarse a desacreditar al AfD, los partidos tradicionales y el canciller Merz deberían abordar las causas de su ascenso.

Los resultados de las recientes elecciones en el estado de Sajonia-Anhalt remecieron los cimientos de la política alemana. Por primera vez, un partido de derecha radical como el AfD o Alternativa para Alemania, que no ha marcado clara distancia con el nazismo y que los propios servicios de inteligencia germanos consideran extremo, ganó una elección en ese país por primera vez desde 1945. Si bien obtuvo poco menos del 44% de los votos y quedó a tres escaños de poder formar gobierno en solitario, el solo hecho que haya tenido un sólido resultado, superando por más 25 puntos a su más cercano perseguidor, la CDU, el partido de centroderecha del canciller Friedrich Merz, encendió las alertas en el país.
Si bien Sajonia-Anhalt no es uno de los principales estados del país y está ubicado en la ex Alemania Oriental, donde los partidos de derecha radical han logrado sus mejores resultados, en parte por el desencanto de su población con la herencia de la unificación de los años 90, ello no resta importancia al triunfo del AfD sino que viene a confirmar su ascenso. A nivel nacional, según los sondeos Alternativa para Alemania es hoy el primer partido del país, con el 28% de las preferencias, seguido por la CDU con el 20% y superando por más de 15 puntos al otro partido tradicional del país, el socialdemócrata SPD. En 2015 tenía solo un 4% de apoyo y en los últimos dos años creció 10 puntos.
El llamado “Brandmauer” o muro de contención contra la derecha más radical levantado por los partidos tradicionales en Alemania está demostrando ser cada vez más permeable. Es verdad que ningún partido tradicional se ha mostrado dispuesto a pactar con el AfD en Sajonia-Anhalt, pero la posición de la ciudadanía parece ser distinta. Probablemente el AfD logre formar gobierno en el estado con el apoyo de los populistas de izquierda del BSW, quienes, pese a sus diferencias, coinciden en su rechazo a la inmigración y su oposición al apoyo alemán a Ucrania. Un hecho que debería llevar a los partidos tradicionales a hacerse cargo seriamente de las razones que explican el ascenso del AfD.
Si bien el fenómeno se da en medio de un crecimiento sostenido en toda Europa de los partidos populistas de derecha dura, el caso de AfD tiene sus propias particularidades. No solo porque los mismos partidos de la nueva derecha europea han marcado distancias con dicha tienda, sino también por la propia historia alemana. Pero pese a ello, hay elementos comunes. El desencanto de la ciudadanía con la política tradicional, la creciente inquietud con la inmigración en un país cuya economía lleva años virtualmente estancada -en 2025 el PIB creció apenas un 0,2%- y una coalición de gobierno disfuncional entre la CDU y el SPD han favorecido que calara en la población el discurso del AfD.
Por ello, más que limitarse a desacreditar a Alternativa para Alemania, el canciller Merz -el jefe de gobierno más impopular de la historia reciente de Alemania, con un 13% de apoyo-, junto a la CDU y el SPD deberían entender y abordar con propuestas concretas las causas que explican el ascenso de ese partido si quieren contener su crecimiento en la población. Más aún cuando se avecinan dos nuevas elecciones en Mecklemburgo-Pomerania Occidental y Berlín, donde el AfD también muestra cifras positivas.
COMENTARIOS
Para comentar este artículo debes ser suscriptor.
Lo Último
La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
Plan Digital+$6.990 al mes, por los 3 primeros meses SUSCRÍBETE












