La ruta de la calidad en la formación con modalidad a distancia
Cada cierto tiempo, el debate sobre la educación superior en Chile vuelve a su punto de partida: la calidad. En este ámbito, el país cuenta con un sistema de aseguramiento de la calidad robusto, construido a lo largo de más de dos décadas, que evalúa integralmente a las instituciones de educación superior, considerando sedes, niveles y modalidades. Este sistema ha permitido avances relevantes en materia formativa.
Sin embargo, surge una pregunta clave: ¿este sistema, concebido bajo una lógica predominantemente presencial, logra capturar adecuadamente la complejidad de los procesos formativos en entornos digitales?
En la actualidad, la educación a distancia o en línea ha demostrado ser una alternativa efectiva para ampliar el acceso a procesos formativos, especialmente para quienes no pueden asistir presencialmente a un aula.
Su expansión, no obstante, plantea una tensión relevante: cómo asegurar calidad en contextos de mayor flexibilidad y escalabilidad sin debilitar la exigencia formativa.
Para garantizar su sostenibilidad y calidad, resulta necesario complementar los marcos regulatorios existentes con el desarrollo de capacidades institucionales específicas.

Esto implica avanzar desde un enfoque centrado en condiciones de provisión hacia uno basado en evidencia de resultados de aprendizaje, donde la equivalencia entre modalidades sea demostrable.
En este contexto, los estándares de calidad y sus mecanismos de implementación deben reconocer los esfuerzos institucionales orientados al diseño, implementación y mejora continua de programas en línea, asegurando procesos y resultados equivalentes.
En esta línea, AIEP ha incorporado estándares de certificaciones basadas en marcos de calidad internacionales, como Online Learning Consortium y Quality Matters, fortaleciendo el diseño instruccional, la evaluación de asignaturas, el acompañamiento a los estudiantes y la mejora continua bajo estándares ampliamente reconocidos.
Ello supone, además, potenciar los mecanismos como analítica de aprendizaje, trazabilidad de la interacción docente-estudiante y evaluación en entornos virtuales, que permitan evidenciar el logro del perfil de egreso.
La construcción de una ruta de calidad para la modalidad online requiere integrar la experiencia acumulada de las instituciones, fortalecer sus procesos internos y reconocer la experiencia de miles de estudiantes que valoran esta modalidad como alternativa de formación.
Asimismo, exige comprender que la experiencia formativa online no es equivalente a la presencial, sino distinta, lo que obliga a repensar cómo se enseña, evalúa y acompaña el aprendizaje.
El debate público sobre educación superior exige avanzar hacia una ruta clara, con criterios diferenciados que reconozcan estas particularidades.
El desafío no es solo expandir la educación a distancia, sino lograr que el sistema de aseguramiento de la calidad evolucione para evaluarla con propiedad, desde una lógica basada en evidencia y no en supuestos heredados de la presencialidad.
* Directora Nacional de Aseguramiento de la Calidad de AIEP
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