Un año perfecto para Koepka

El actual campeón del US Open se impuso en St. Louis, a dos golpes de su escolta, un renovado Tiger Woods.


Brooks Koepka está demostrando por qué muchos ojos se volvieron hacia él hace unos años, cuando irrumpió en el PGA Tour. El estadounidense consiguió ayer su tercer major en apenas dos años, pues había ganado los US Open de 2017 y 2018. Es decir, se ha quedado con tres de los últimos cinco torneos “grandes” que se han disputado en su país.

El oriundo del Estado de Florida no partió tan bien el campeonato. El primer día sólo anotó uno bajo el par, por haberse ido al agua en el hoyo seis y anotar doble bogey. No estaba entre los líderes, pero eso cambió el viernes cuando igualó el récord de 63 impactos para una ronda de PGA Champiosnhip y escaló al tercer lugar, a dos palos de Gary Woodland, la sorpresa del campeonato, pero que no llegó a sellar su superioridad en los primeros dos días con un buen fin de semana.

El sábado fue la consagración de Koepka. Sus 66 impactos no fueron determinantes, pero sí la caída de varios de sus rivales directos. Así, partía la jornada de domingo con dos golpes de ventaja sobre Adam Scott, su compañero de salida ayer, y a tres de Jon Rahm, Rickie Fowler y Woodland.

La ronda de ayer no fue fácil para el líder; Scott e incluso Tiger Woods se le acercaron peligrosamente en la tabla, pero supo mantenerse. El australiano era el único que lo asustaba, pero en el hoyo final envió la pelota fuera de cancha. El cierre de la centésima edición del “Major de los Jugadores” fue el momento en que Koepka, de 28 años, mostró la sangre fría que lo ha destacado en el circuito y con par (contra bogey) cerró el título. Así es Koepka, pocas veces parece nervioso, perturbado y es raro es que demuestre algunas emociones en la cancha.

Lo cierto es que el nuevo campeón preferiría estar en otro lado. Su tío abuelo, Dick Groat, ganó dos veces la Serie Mundial del béisbol y ese era el deporte que practicaba cuando niño, hasta los 10 años, cuando un accidente automovilístico lo obligó a buscar una actividad más tranquila. “No soy un gran loco del golf, que es algo aburrido, le falta acción. El béisbol está en mi sangre”, explicaba hace unos años en una entrevista.

La carrera de Koepka no es normal en Norteamérica. Sin la posibilidad de entrar al PGA Tour, decidió probar suerte en Europa: estuvo en el Challenge y en el European Tour, donde obtuvo ocho coronas.

“Creo que es mi enfoque … No sé lo que es, pero también tengo que llevarlo a los eventos regulares del Tour”, dijo Koepka. “Cada tiro es tan importante cuando estás aquí fuera luchando, tratando de acertar fairways y greens y tienes que ser muy paciente y en eso creo que hago un trabajo bastante bueno”.

La temporada de Koepka se vuelve más sorprendente considerando que comenzó el año con una lesión en la muñeca que le impidió jugar por casi tres meses y lo mantuvo fuera del Masters, el primer Major del año.

“Pasar de ni siquiera estar seguro de poder volver a jugar a jugar este año y ganar … es alucinante”, dijo Koepka. “No tengo una respuesta para eso. Estoy feliz de que haya sucedido “.

“Jugué muy bien allí, especialmente en los últimos nueve”, dijo Scott. “Fue divertido estar de vuelta en la pelea, pero no pude embocar en  el 14 y 15 y Brooks lo hizo “.

Finalmente, segundo en solitario fue Tiger Woods. Su mejor major desde el segundo puesto obtenido en este mismo torneo de 2009, un año después de su último título en major, el US Open. Encadenando el sexto puesto conseguido en el Open británico de este año, puede asegurarse que Tiger está de vuelta.

“Fue duro”, dijo Woods. “Luché mucho con mi juego de hoy. Pero me mantuve y peleé y traté de hacer tantos birdies como fuera posible “. “Luché en los dos últimos Majors, algo que nunca me hubiera imaginado hace un año”, dijo Woods. “Se siente especial estar aquí”.

Seguir leyendo