Linchamiento a Goikoetxea: la muerte de Maradona reflota la ira contra el futbolista que le rompió la pierna en 1983

El propio ex jugador del Athletic de Bilbao salió a contestar en redes ante el acoso personal al que estaba siendo sometido después del deceso del argentino.




La muerte de Diego Armando Maradona ha despertado infinidad de emociones. La mayoría de afecto, admiración y cariño, pero también con unas dosis de odio como efecto secundario. Lo sufre por ejemplo Andoni Goukoetxea, el central del Athletic que rompió la pierna al argentino en 1983. Desde que el astro argentino pasó a la eternidad, Goikoetxea no ha parado de recibir insultos a través de las redes sociales. “Para todos aquellos que me estáis echando ‘piropos’, contestaros sería como lavar la cabeza a un burro, perder tiempo y jabón”, responde desde su cuenta en Twitter el ex defensor del Athletic de Bilbao.

La reacción tiene origen en las diversas alusiones que ha tenido que soportar desde el fatal desenlace del Diez. Unas más mesuradas que otras.

Los insultos provienen de una incidencia que marcó su carrera y que lo convirtió en villano en el mundo entero. El 24 de septiembre de 1983, Goiko estuvo a punto de arruinar la carrera al astro argentino. Ese día, en el Camp Nou, minuto 59 del duelo, el planeta entero se paralizó: una fuerte entrada por detrás y a la carrera del defensor, con los tapones de punta, desencadenó la fractura del tobillo izquierdo del transandino. “Me quebró”, les dijo el Diez a sus compañeros mientras yacía en el suelo, en una percepción inequívoca propia del conocimiento este tipo de dolencias.

Goikoetxea había abandonado su demarcación habitual en el campo para perpetrar el ataque. Increíblemente, para las consecuencias que produjo, solo fue amonestado por el árbitro con la tarjeta amarilla. Unos días después, el Comité de Competición le impuso de oficio 18 partidos de sanción El Comité de Apelación redujo posteriormente el castigo a 10 encuentros.

El parte médico no hizo más que confirmar el presagio. “Fractura del maleolo peroneal del tobillo izquierdo, con desviación. Arrancamiento del ligamento lateral interno con desgarro”, consignó el documento. Maradona debió ser operado en la clínica Asepeyo, de la ciudad española. “Quizás tenga que morirse alguien en el fútbol para que esto cambie”, comentó César Luis Menotti, el entonces técnico azulgrana.

Mientras estaba hospitalizado, Maradona vio una imagen que lo descolocó. “Durante uno de esos días en el hospital, estaba mirando un partido que jugaba Athletic Bilbao y veo que a Goikoetxea lo llevan en andas. Eso me dolió más que la propia lesión”, contó en una entrevista para la televisión colombiana.

Con todo, Maradona lo disculpó, aunque en su estilo. “La lesión tiene un nombre y es Goikoetxea, pero lo perdono. Sé que no es ningún santo, pero no puedo vivir para siempre con rencor”, declaró hace un tiempo. “Me partió el tobillo en nuestro campo, a 60 metros del arco de ellos. Nunca creí que iba a venirme a buscar con tanta mala leche. Cuando paro la pelota, siento un ‘crack’, como cuando se rompe una madera”, relató respecto del momento exacto de la fractura.

Goikoetxea, un tipo bonachón fuera de la cancha, nunca más pasó inadvertido. De hecho, no hay entrevista en la que no deba responder por esa temeraria acción. “¡Y nada! Yo ya pasé página. He estado muchas veces y la gente me saluda cariñosamente, me recuerdan la anécdota de Maradona pero aquello se quedó ahí. Mi hija ha pasado mucho tiempo en Barcelona, que es una ciudad encantadora, y al final el tiempo pone a cada uno en su sitio”. La respuesta obedece, simplemente, a la propuesta “Le nombran a Barcelona y...”, en una entrevista a El Periódico.

Y añadió: “Yo lo que recuerdo es el cariño de mi gente en Bilbao en el partido siguiente, contra el Lech Poznan, que se me pusieron los pelos de punta. O cuando volví, que ganamos 0-1 y marqué. Tras muchos años, y con la tranquilidad de poder hablar de todo, digo que Maradona no murió en aquella entrada, que empezó curiosamente a ganar títulos justo después. Disputó la final de Copa contra nosotros, ganó el scudetto con el Nápoles y el Mundial de México-86. Volvió a los campos cuatro meses después, como les pasa a muchos futbolistas en su carrera y, después de ser el mejor jugador de aquella década, sin duda, no supo administrar su vida personal, que fue un despropósito”, declaró. Fue en 2015.

Ese partido frente al Lech Poznan tiene una particularidad. Fue el último en el que ocupó los zapatos con los que produjo la lesión de Maradona. Hasta ahora, los guarda en una suerte de museo personal que tiene en su departamento en el Cantábrico. “No quiero que esto se malinterprete. No las conservo como el que conserva una pieza de caza. Estas botas simbolizan para mí la cruz y la cara del fútbol, su dualidad: por un lado, el acoso que sufrí tras la lesión de Diego; por el otro, lo emotivo que resultó el homenaje de San Mamés”, le declaró a El País.

La rivalidad entre el Athletic y el Barça tuvo otro capítulo. Un verdadero bochorno. En la final de la Copa del Rey de 1984, en el estadio Santiago Bernabéu, ambas escuadras, con Maradona y Goiko en sus filas, o para el caso en sus trincheras, terminaron protagonizando una batalla campal.

Han pasado 37 años de la entrada escalofriante que estigmatizó de por vida a Goikoetxea, internacional con España y jugador años más tarde del Atlético de Madrid. La muerte de Maradona ha desempolvado el episodio que retrató para mal su carrera.

Goiko, eso sí, tuvo palabras de despedida para el astro que marcó su carrera y su vida. “Me acabo de enterar del fallecimiento de Maradona. Me da mucha tristeza. Fue un genio, que nació para jugar al fútbol. Goian Bego (descansa en paz, en vasco), Diego”, tuiteó apenas se enteró de la muerte.

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