Palestino iguala en casa del campeón

Foto: Photosport.

El conjunto árabe, solidario y descarado, firma un empate de mucho mérito ante River Plate y estrena su casillero en la fase de grupos. Un punto de vida para un equipo abonado a los desafíos y las gestas.


 

River Plate-Palestino (0-0)

River Plate: F. Armani; I. Martínez Quarta, L. Ponzio (70’, I. Scocco), J. Pinola; G. Montiel, E. Pérez, F. Angileri, J. Quintero (61’, C. Ferreira), I. Fernández; R. Santos Borré, L. Pratto (61’, M. Suárez). DT: M. Gallardo.

Palestino: I. González; G. Soto, A. González, L. Del Pino, B. Véjar; J. Fernández, A. Farías, C. Cortés (72’, E. Guerrero); L. Jiménez; L. Passerini, R. Gutiérrez (84’, D. Rosende). DT: I. Basay.

Árbitro: A. Herrera (VEN). Amonestó a Pinola (RP); Soto, Jiménez y Passerini (P).

Estadio Monumental.. Encuentro disputado sin público, por sanción.


No se dejó intimidar Palestino, acostumbrado a la intifada futbolística desde la llegada de Ivo Basay a la banca, en su visita al Monumental de Núñez. Ni la envergadura del rival, defensor de la corona; ni el esquivo historial chileno en Buenos Aires ante River; ni la presencia en la oncena de Gallardo de hasta seis futbolistas ungidos campeones de América hace apenas tres meses; consiguió amilanar al conjunto árabe. El estadio, vaciado de hinchas por los lamentables desmanes de la final continental ante Boca, tampoco resultó tan inexpugnable como otras veces. Y, Palestino se lanzó en busca de la proeza.

Con un descaro admirable y una conmovedora solidaridad defensiva, la escuadra nacional consiguió achicar los espacios al equipo millonario durante buena parte del primer tiempo. Con todo su fútbol anudado a la bota izquierda de Juan Fernando Quintero, un agente permanente de peligro a balón parado, River Plate apenas logró imponer su ley cuando el menudo volante colombiano retrasó su posición para formar parte del circuito de creación.

De un fantástico pase filtrado suyo para la aparición de Santos Borré, a la media hora de juego, nació la acción más clara del primer tiempo, pero Nacho Fernández, con todo a su favor, envió su plácido remate inexplicablemente fuera.

Un disparo envenenado de Luis Jiménez -un día más el hombre más lúcido de su equipo-, que se marchó besando el poste, y un nuevo indulto -esta vez de Pratto- echaron el cierre al primer asalto. Vibrante. Sin goles.

Dio un paso al frente Palestino tras el intermedio, en una auténtica declaración de intenciones, y Véjar rondó el tanto tras una fantástica pared con Passerini, de opaco desempeño. La apuesta, decidida, temeraria, también admirable, pudo acabar en drama, pero González se volvió inmenso para evitar el gol cantado de Fernández y el árbitro, el venezolano Herrera, hizo la vista gorda ante una posible mano de Farías dentro del área que señaló fuera.

En un epílogo absolutamente abierto, Armani y el poste evitaron un gol olímpico del Mago que habría hecho historia, pero no pudieron evitar que Palestino terminase sumando, tras su derrota inicial en la fase de grupos, un punto de mucho mérito en la casa de un gigante, en el feudo de todo un campeón de América.

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