Juan Pablo Letelier: “El vacío ante la falta de definiciones en nuestro sector explica que Jiles y Jadue tengan un espacio”

El senador socialista aborda el debate por el 10%, el clima de polarización en el país y las irrupciones del alcalde PC Daniel Jadue y la diputada humanista Pamela Jiles en la carrera presidencial.




“Estos han sido días duros”, dice el senador Juan Pablo Letelier (PS) -en medio del debate por el segundo retiro del 10%- refiriéndose a la compleja semana que hoy termina. Su abstención permitió, en parte, que avanzara la alternativa que propuso el Ejecutivo a la reforma de la oposición que ya no contaba con los respaldos necesarios para convertirse en ley y de paso le valió críticas de su propio sector. Lo acusaron de ser parte de una “nueva cocina”, pero lo que quizás más le pesó fueron las amenazas que recibió en redes sociales y por las que terminó poniendo una denuncia ante la PDI. El legislador resiente el clima de polarización que se ha tomado el debate y llama a su sector a encauzar por la vía institucional los “brotes de populismo” que, a su juicio, han permeado el Congreso y que podrían afectar el proceso constituyente. En materia presidencial, admite que el mundo socialdemócrata tiene un déficit y ha dejado espacio a figuras como Pamela Jiles (PH) o Daniel Jadue (PC), aunque cree que son figuras que están sobredimensionadas.

Desde su propio sector lo acusaron esta semana de ser parte de una “cocina” para viabilizar el proyecto del gobierno para un segundo retiro del 10%...

La gente en este periodo está inclinada a decir muchas cosas falsas producto de pura ignorancia. Ya la semana pasada para quienes queremos que salga una ley pronto para el segundo retiro del 10%, era evidente que no íbamos a tener los 26 votos para la reforma. Parece que eso le molestó a alguna gente de un voluntarismo excesivo.

¿Qué le pasa cuándo recibe ese tipo de acusaciones? La senadora Provoste (DC) habló de una cocina de espaldas a la gente.

Lo lamento, porque deteriora las relaciones. Lo único que puedo decir es que cuando el gobierno trató de asociar la reforma de pensiones al retiro, le dijimos que eran dos temas separados. Y sobre el 10% no hay cocina posible. Cuando era evidente que no se iba aprobar la reforma nuestra, solo quedaba un camino. Si lo que interesaba era el retiro del 10%, si el objetivo era otro... quizás para algunos el objetivo siempre ha sido usar este tema para la confrontación política. Bueno, ahí tenemos una diferencia.

Pamela Jiles acusó un acuerdo entre una élite política corrupta. Algunos de su sector han apuntado a ella entre quienes estarían aprovechando esto políticamente...

Jiles hizo acusaciones al voleo y la emplazo a que demuestre qué fue lo que se negoció, porque es muy fácil en este tiempo hacer acusaciones infundadas. Si la diputada hace acusaciones con ese lenguaje descalificador, debería hacerse cargo de sus dichos.

Usted dijo que el populismo podría terminar descarrilando el proceso constituyente, ¿en qué sentido?

Tanto las expresiones de populismo como quienes intentan extremar posiciones, evidentemente, generan un clima de polarización que en nada contribuye al proceso constituyente. En ese proceso la gente tiene que encontrarse, debatir, deliberar, reflexionar, convencer y ser convencido. Eso es fundamental y siento que hay gente que no le interesa el proceso constituyente o equivocadamente creen que es mejor polarizar el clima. Eso hace que las mayorías se silencien porque o hay miedos o se anulan las opiniones distintas. Hay mucha irresponsabilidad de parte de algunos sectores de la oposición, que buscan polarizar y piensan que todo es un gallito con el gobierno.

¿Cree que con el 10% se cayó en eso?

Sí, hay algunos que han estado en eso y dejaron de tener como principal preocupación a la gente y prefirieron utilizar y jugar con su frustración.

¿Qué sectores de la oposición dice usted que están en eso?

Para buen entendedor, pocas palabras. Es notorio quienes están en eso, pero prefiero apuntar al problema político.

Se ha dicho que en la oposición había sectores preocupados también de ponerle coto a un tercer o cuarto retiro. ¿Compartía esa inquietud?

El uso de esos ahorros es una mala política pública. La única razón por la que se ha recurrido a esos recursos es porque el gobierno no ha generado una política para ir en ayuda de la gente más perjudicada por esta pandemia. Sería bueno para evitar que esto siga pasando que de una vez por todas el Ejecutivo manifestara su disposición a avanzar en una verdadera reforma del sistema de pensiones, donde se generen las bases para un nuevo modelo, basado en un pilar de seguridad social y, por otro lado, terminando los abusos de las AFP.

¿Qué le parece que el gobierno haya decidido ir al TC?

Enfrentar carencias de políticas públicas a través de iniciativas de reformas constitucionales, agregando artículos transitorios a la Constitución no es el mejor camino. Pero eso se da producto de dos cosas: hay un proceso constituyente en curso, una democracia cada vez más líquida. Y producto del estallido social están ocurriendo transformaciones y fenómenos, hay demandas sociales que están sobre la mesa y donde el gobierno que administra el Estado está llegando mal o no está tomando iniciativa.

¿Pero comparte que había razones para recurrir al tribunal?

Fue inoportuno hacerlo en medio del debate, pero hay una razón. A mi juicio, en este proceso constituyente no es bueno seguir legislando a través de reformas constitucionales.

¿Cree que con la estrategia de La Moneda queda descartado un nuevo retiro?

No soy partidario de que se siga con la idea del uso de los fondos para enfrentar la crisis. Pero el gobierno debe abrirse a conversar con la oposición sobre cómo van a ser estos próximos 16 meses de su gobierno y evitar polarizaciones.

El gobierno se ha negado a acoger la propuesta de la oposición en materia previsional. ¿Ve margen para llegar a una fórmula consensuada?

Poco con el gobierno. Más espacio hay con los senadores que han logrado darse el tiempo para estudiar nuestra propuesta de mejor forma. Lo que necesitamos es sentar las bases para un nuevo modelo previsional. Será el proceso constituyente el que profundice su orientación, los principios en que tienen que fundarse el nuevo sistema y, por tanto, lo que podemos hacer hoy es sentar las bases de un modelo mixto en el marco de los criterios y principios de la OIT.

Vacío presidencial

El legislador aborda también la ausencia de un liderazgo que represente a su sector en las próximas elecciones presidenciales. “La socialdemocracia necesita redefinir los ejes de su propuesta, le ha costado redefinir su proyecto”, dice.

¿Cómo ve que el PS no tenga todavía un candidato presidencial claro?

El PS se ha empeñado por sobre todo en poner el énfasis en la necesaria unidad de la oposición. Hemos puesto ese objetivo por delante a cualquier otro, antes de levantar liderazgos propios. Quizás eso nos ha hecho retrasar levantar candidatos propios y eso es un debate que vamos a tener ahora.

Ante la negativa de los senadores Allende y Montes, algunos han planteado la posibilidad de que el timonel partidista Álvaro Elizalde asuma ese desafío. ¿Cómo ve eso?

Carlos Montes es una persona brillante, Isabel es una mujer con un liderazgo reconocido, pero han dicho que es necesario optar por buscar nuevos liderazgos. Álvaro ha planteado un criterio de que a él le corresponde dirigir el partido, no buscar proyectos personales. Estoy seguro que hay muchas otras figuras sobre las cuales se puede reflexionar.

¿Qué lectura hace de que figuras como Pamela Jiles o Daniel Jadue sigan subiendo en las encuestas?

Este no es un fenómeno de esta coyuntura. Se comenzó a vislumbrar hace cuatro años atrás y por ende es un tema un poco más profundo sobre la promoción de nuevos liderazgos. Eso es algo de lo que nos tenemos que hacer cargo colectivamente. El vacío ante la falta de definiciones de nuestro sector explica que Jiles o Jadue tengan un espacio, que está sobredimensionado por el momento, frente a la ausencia de otros. Eso no hace más que reflejar lo tardío que ha sido nuestro trabajo. Pero esto no es de ahora, nos pasó también cuando surgió el liderazgo de Alejandro Guillier.

¿Hay un fracaso por parte de la izquierda socialdemócrata de no ocupar este espacio?

Tenemos un déficit. A la socialdemocracia le ha costado entender el mundo que ha cambiado. Nuestro mayor desafío es nuestra nueva mirada y definición de la democracia y del Estado en este mundo tan cambiante. La socialdemocracia necesita redefinir los ejes de su propuesta, le ha costado redefinir su proyecto.

Usted hablaba de que esto también se remonta a la época en que respaldaron la candidatura de Alejandro Guillier. Usted dijo que se arrepentía de votar por él. ¿Lo sostiene?

Considero muy violento para la democracia proponer cambiar ciertas reglas básicas. Alejandro Guillier fue candidato presidencial, lo respaldé y fuimos derrotados con su candidatura. Pero me parece del todo inadecuado que él esté proponiendo acortar el mandato de la persona que le ganó en las urnas. Es inaceptable y me defrauda profundamente. Y no es que a mí me guste Piñera, por favor, ha sido uno de los peores Presidentes de la historia de Chile, pero no es el punto. El punto es que tiene un mandato de nuestro pueblo para gobernar este país hasta marzo del año 2022 y siento un arrepentimiento en ese contexto.

Comenta

Por favor, inicia sesión en La Tercera para acceder a los comentarios.