Cuatro series sobre política para ver este fin de semana de elecciones

Borgen, The plot against America, Veep y El reino, que están disponibles en Netflix y HBO Max, retratan no solo historias sobre elecciones presidenciales sino que también lo hacen con ferocidad y sobre cómo la política termina cambiándole las vidas a sus protagonistas, con ecos reconocibles en lo que estamos viviendo en la realidad local.




*Borgen

Mientras algunos quedaban aún marcando ocupado con House of cards, esta serie danesa demostraba que la calidad podía ir más allá de una sola temporada, que es lo que le sucedía a la ficción protagonizada por Kevin Spacey, que arrancaba bien y luego caía estrepitosamente en la caricatura y traicionaba a sus personajes.

Borgen, que cuenta con tres temporadas de 10 capítulos, disponibles en Netflix, se enfoca en Birgitte Nyborg, la primera mujer que logra ser Primera Ministra de su país. El nombre de Borgen hace alusión al Palacio de Christiansborg, sede de los tres poderes del Estado y oficina del Primer Ministro.

En la trama, se muestra a la protagonista como opositora, luego ascendiendo al liderazgo, la relación de los medios de comunicación con el poder y cómo la política, en algún momento, requiere meter los pies en el barro y se deben adoptar decisiones que conllevará enemigos, crisis y problemas.

Una de las virtudes de la serie es cómo logra aunar una historia central que cruza todas las temporadas con capítulos que tienen historias puntuales que se resuelven al final del episodio, con personajes secundarios bien delineados y una protagonista que tiene varias capas de profundidad con el correr de la historia, consiguiendo la empatía del televidente.

Si aún no han visto Borgen, nunca es tarde para ponerse al día y, aunque enfoca su mirada en Dinamarca, hay numerosas tramas que podrían tener símiles nacionales.

*The Plot Against America

Basada en la novela homónima de Philip Roth, esta miniserie de seis capítulos pasó injustamente inadvertida. La trama muestra una historia alternativa sobre una familia judía de clase trabajadora de New Jersey que vive el ascenso político del aviador Charles Lindbergh, imaginando que gana las elecciones presidenciales de EE.UU. en 1940, con la promesa de mantener la neutralidad estadounidense en la Segunda Guerra Mundial. Pero Lindbergh, en realidad, muestra su cara real al negociar un acuerdo con Hitler, escalando un progresivo antisemitismo.

David Simon, lo más cercano a un dios de la TV estadounidense, está tras esta miniserie que tiene evidentes ecos con la elección de Donald Trump. En el estilo de Simon (The wire, The duce), hay una historia que se va conformando de a poco, con un profundo desarrollo de los personajes y alto grado de realismo, hasta que todo estalla.

Las actuaciones son espectaculares. Zoe Kazan está soberbia como la mujer que apoya al padre de familia, pero rehúye de las discusiones políticas; John Turturro es el rabino que apoya a Lindbergh, convencido de que no es nazi ni antisemita, mientras su mujer, interpretada por Winona Ryder -en su mejor rol y actuación de la última década-, lo apoya y se vuelve fanática del nuevo presidente.

La miniserie, disponible en HBO Max, es tan intensa y su recreación de época tan bien lograda, que no solo vale la pena verla: se trata de una de las grandes ficciones sobre cómo la política puede quebrar a un entorno o enceguecer a otros, sin comprender del todo dónde se han metido.

*Veep

A estas alturas, un clásico de las comedias estadounidenses, con Selina Meyer, quien se convierte en vicepresidenta y, con el correr de los capítulos, en presidenta de Estados Unidos, pese a su carácter explosivo y muy incorrecto. Con capítulos de media hora, es una sátira inteligente y graciosa -estrenada en 2012-, donde a menudo nos hace pasar vergüenza ajena lo que hace y dice Selina, pero que tras la asunción de Trump, en la realidad, dejó corta a la ficción.

Un ejemplo: en un capítulo, Selina se entera que un demente ha matado a decenas de personas. “¿Musulmán o blanco?”, pregunta ella sobre el asesino. “No sé”, le responde un asesor. “¿Qué me beneficia?”, interroga ella. “Blanco”, le responden sus asesores. “Crucemos los dedos”, concluye ella.

El corazón de la serie es Julia Louis-Dreyfus, quien logró varios Emmys consecutivos a mejor actriz de comedia gracias a este papel. Ella está realmente sólida y chistosa, cada escena parece más imposible, pero ella y el libreto se las ingenian para que, aún con todo, uno enganche con ella, quien está dispuesta a lo que sea por mantenerse en el poder, aunque la política definitivamente le aburre.

Veep tiene siete temporadas y en Chile no tuvo el eco que mereció en su momento. Es cierto que hay situaciones que tienen inspiración en la realidad estadounidense y eso puede ahuyentar a quienes no estaban al tanto de la política en ese país, pero los chistes igualmente se pueden entender, siempre y cuando la sátira sea lo tuyo.

*El reino

La serie argentina, estrenada este año, es de esas que se ven el modo maratón. Sin llegar a cambiar las cosas en la ficción latinoamericana, tiene una producción de alto nivel -muy superior a lo que se puede encontrar en Netflix, la plataforma donde se puede ver- y, como suele suceder en series con componente político, imagina un universo que parece irreal, pero que en realidad puede suceder en un futuro cercano.

Marcos Ludevid/NETFLIX © 2021

En este caso, un candidato a vicepresidente de Argentina (interpretado con aplomo y espesor por el gran Diego Peretti) es un fanático religioso evangelista y debe asumir la candidatura a presidente luego de que su compañero de fórmula es asesinado en un acto de campaña. ¿Quién lo mató? Es la pregunta central.

Pero la serie escrita por Claudia Piñeiro y Marcelo Piñeyro, quien además dirige, toma la historia principal con reflexiones sobre el poder, el engaño y la religión. Especialmente esto último, además de los juegos políticos, en pos del poder, con algunos buenos villanos que presenta la trama.

Si bien el protagonista es Chino Darín, quien interpreta al hijo del líder del partido “progresista”, las escenas se las roban Peretti y Joaquín Furriel, un operador que no está dispuesto a perder en este juego político. De las ficciones latinas disponibles que abordan la política y las elecciones presidenciales, El reino destaca fácilmente y, una vez más, se pueden encontrar momentos fácilmente reconocibles de la política de cualquier país. A ello hay que sumar un montaje vertiginoso y dudas que se van sembrando -es un mérito que cada episodio tenga un misterio que obliga a seguir viéndola- hasta que termina su temporada. Muy entretenida.

Comenta

Los comentarios en esta sección son exclusivos para suscriptores. Suscríbase aquí.