De Almodóvar a Andrés Wood: la disputa por el Oscar Internacional

Dolor y gloria

Cerca de 90 películas fueron enviadas por sus respectivos países para buscar una de las cinco nominaciones a la estatuilla de Hollywood. Por Chile va Araña, pero las favoritas hasta el momento son la española Dolor y gloria de Pedro Almodóvar y la surcoreana Parasite de Bong-Joon ho.




Acida e incómoda, la nueva cinta del realizador surcoreano Bong Joon-ho ganó por decisión unánime del jurado la Palma de Oro en el último Festival de Cannes y está en este momento en el primer lugar entre las favoritas para quedarse con el Oscar a la Mejor película internacional. Conocido hasta este año como Oscar extranjero, el galardón debe finalmente decidirse entre cinco largometrajes que integren la llamada lista corta, a partir de una preselección de 10 filmes que se conoce en diciembre. El camino de Parasite hacia el Oscar es largo, pero es, después de todo, el mismo que debió recorrer la chilena Una mujer fantástica hace dos años atrás.    

Aunque la producción coreana cuenta con el favoritismo de los críticos y la prensa, hay que decir que en el mundo de los Oscar la última palabra muchas veces no tiene que ver con lo que piensan los cinéfilos. Son los más de siete mil miembros de la Academia de Hollywood los que finalmente deciden y sus inclinaciones pueden perfectamente preferir una película menos incómoda y vitriólica. Pueden preferir, por ejemplo, Dolor y gloria, la celebrada nueva cinta de Pedro Almodóvar, que obtuvo también en Cannes el premio a Mejor actor para Antonio Banderas.

En este año la Academia de Hollywood recibió más de 85 postulaciones al Oscar internacional desde todo el mundo y no extrañaría que se iguale el récord de 92 del 2017, el mismo año de Una mujer fantástica de Sebastián Lelio. En rigor, el plazo fatal para presentar películas fue el lunes pasado, con algunas cintas de países que nunca habían participado, entre ellos Ghana, Uzbekistán, Nigeria o Uganda. Chile, que el año pasado presentó Y de pronto..el amanecer, de Silvio Caiozzi, va este año con Araña, la obra de Andrés Wood sobre tres ex miembros del grupo de extrema derecha Patria y Libertad que se enfrentan hoy a su pasado radical.

Entre los países latinoamericanos asoman tres naciones con cintas que podrían optar a la selección final: Argentina, Brasil y Colombia. El primero nominó a La odisea de los giles, trabajo de Sebastián Borenzstein protagonizado por Ricardo Darín, que este año llevó más de un millón de espectadores en salas de su país. Basada en la novela La noche de la usina de Eduardo Sacheri, el largometraje relata la encrucijada económica y anímica de una serie de personajes estafados durante la crisis conocida como "el corralito" en la Argentina del 2001. Se estrena, a propósito, la próxima semana en Chile. 

Colombia apuesta por un largometraje mucho más en la línea autoral que la comercial propuesta trasandina: lo suyo es Monos, el celebrado filme de Alejandro Landes que ganó el Premio del Jurado en el último Festival de Sundance y que se interna en la historia de unos niños que pertenecen a una guerrilla local. Brasil, por su parte, nominó a La vida invisible de Eurídice Gusmão, obra de Karim Aïnouz basada en la novela homónima de Martha Batalha que cuenta la existencia paralela de dos hermanas pianistas en el Río de Janeiro de los años 50, sin saber una de la otra.        

El largometraje brasileño ganó la competencia Una Cierta Mirada del último Festival de Cannes, donde también participó Los miserables, del francés nacido en Mali Ladj Ly, triunfador en ese encuentro con el Premio del Jurado. Este es, además, el representante de Francia al Oscar: sin tener que ver directamente con la conocida novela de Victor Hugo, Los miserables describe la vida difícil y peligrosa de un grupo de inmigrantes en un barrio periférico de París.     

https://www.youtube.com/watch?v=Kr9vLVlkIG4

Comenta

Los comentarios en esta sección son exclusivos para suscriptores. Suscríbase aquí.

Arqueólogos descubren en Pompeya cuatro nuevas habitaciones en una casa excavada con anterioridad que posee objetos del día a día utilizados por una familia de clase media.