Ignacio Walker tras renunciar a la DC: “Hay una descomposición interna, un grupo de dirigentes ha decidido tomar el partido por asalto”

FOTO: MARIO TELLEZ / LA TERCERA

El extimonel de la DC tomó esta mañana la decisión de hacer pública su salida de la colectividad. Acusa que la junta nacional, que se llevará a cabo este sábado, está deslegitimada. El exsenador dice que permanecerá como independiente y descarta entrar a Demócratas, el colectivo que fundó su hermano. Además, critica a la actual directiva por "botar" a Felipe Delpin. "Yo no he visto algo tan rudo, tan implacable y tan obsceno en la política chilena", dice.


“Yo soy nacido y criado en la Democracia Cristiana (DC). No tengo recuerdos de haber ingresado. Mi primera campaña fue a los siete años, de la mano de mi madre. Con eso lo digo todo”.

Puede que el exsenador y excanciller Ignacio Walker no recuerde el día que entró a la DC, pero no olvidará este lunes, en que puso fin a su militancia. Si bien anteriormente había sostenido que permanecería mientras exista una posibilidad de rectificación, ver que decenas de sus camaradas abandonaron la colectividad -incluidos sus dos hermanos- lo hizo dar un paso al costado.

¿Cómo decantó su decisión de dejar la DC?

Este es un proceso muy profundo, de mucha reflexión, meditación. Al constatar que la DC está viviendo una descomposición interna con las características de una crisis terminal, me preguntaba si tenía algún sentido seguir militando en el partido de toda mi vida... Esta es una decisión muy dura en lo personal, pero estoy muy tranquilo, porque ha sido una reflexión serena.

Concretamente, ¿en qué momento dijo que tenía que dar un paso al costado?

En esta última semana, cuando vi que habían renunciado militantes y dirigentes tan destacados como los exministros Genaro Arriagada, José Pablo Arellano, Claudio Orrego, José de Gregorio, Jorge Burgos, René Cortázar. Cuando después vi que dos destacados senadores en ejercicio como Ximena Rincón y Matías Walker renunciaron también, con mucho dolor, me consta en cada uno de ellos. Ahora está la suspensión de Fuad Chahin por haber votado Rechazo, sumado a que Eduardo Frei está pasado al tribunal supremo.

Usted dijo anteriormente que iba a permanecer en la DC mientras exista alguna posibilidad de rectificación. ¿Ya no existe esa posibilidad?

Esa posibilidad ya no existió. Hace unos meses, nueve expresidentes del partido, encabezados por Eduardo Frei, solicitamos que la DC declarara libertad frente al Apruebo o el Rechazo, considerando que la mitad de los parlamentarios estaban por el Apruebo y la mitad estaba por el Rechazo. La directiva insistió en forzar artificialmente una definición que desgarró y empezó a resquebrajar al partido con una decisión absurda en favor del Apruebo. Luego, los mismos nueve expresidentes del partido solicitamos, ante el triunfo del Rechazo, que se conformara una mesa integrada e integradora. Tampoco se nos hizo caso. Como si todo lo anterior fuera poco, los otros expresidentes del partido solicitaron que la junta nacional se autoconvocara, y el tribunal supremo decidió que no cabía lugar a tal convocatoria. Aquí hay una situación imposible.

¿Por qué no fue una opción aguantar hasta el sábado, cuando se realizará la junta nacional? Muchos quieren esperar al menos para ver qué pasa.

Es que yo le desconozco legitimidad a esta junta nacional, al consejo nacional y al tribunal supremo, porque tienen todos sus mandatos vencidos. Han hecho oídos sordos a la petición de los expresidentes, de militantes, de dirigentes. No espero nada de esta junta nacional, cuyo mandato está completamente vencido y se ha puesto de espaldas a la realidad del país y de la inmensa mayoría del electorado democratacristiano.

¿Cree que la actual mesa directiva tiene responsabilidad de que tantos militantes se estén yendo?

Aquí hay un grupo de dirigentes que ha decidido tomar el partido por asalto. Yo no tengo memoria en la historia de los partidos políticos chilenos de una situación como esta, es decir, un grupo de poder que no trepidó en ningún obstáculo. Incluso cuando Felipe Delpin, que era el líder de este grupo, renunció después de la derrota del 4 de septiembre para la política de la directiva, lo dejaron solo. O sea, lo usaron, lo pusieron de presidente y después lo botaron. Yo no he visto algo tan rudo, tan implacable y tan obsceno en la política chilena a lo largo de la historia de 160 años de los partidos políticos. Es muy impresionante cómo una forma de hacer política se ha apoderado de un aparato partidario o lo que queda de él, haciendo oídos sordos del sentido común, del electorado democratacristiano.

De todas formas, la DC acarreaba problemas desde antes de esta directiva...

La DC ha tenido ocho presidentes en siete años: tres titulares y cinco interinos. Yo me pregunto qué pasaría con una empresa que tiene ocho gerentes generales en siete años. Esa empresa se va a la quiebra, pero aquí no estamos hablando de una quiebra económica, sino de un quiebre político. Mi decisión es una más, entre muchas otras, de decenas y centenares de dirigentes y militantes que están abandonando el partido. El electorado mira estupefacto cómo la DC está quebrada espiritualmente.

Naturalmente, uno podría pensar que usted entrará a Demócratas, el colectivo que fundó su hermano. ¿Es una posibilidad? ¿Volvería a militar?

Yo no voy a militar en ningún partido, no tengo pensado hacerlo. Voy a permanecer como independiente. Creo que mi contribución con otros es tratar reconfigurar el centro político, de la centroizquierda en Chile, que es un casillero que ha ido quedando vacío, pero que tiene un tremendo espacio político. Yo siempre aspiré a que la centroizquierda por el Rechazo pudiera concluir en la formación de un gran partido democrático y reformista. Eso no fue posible por ahora. Pero sí aspiro a que Amarillos por Chile, el Partido Demócrata, Una que nos una, en que están estas personas que pertenecieron a la Concertación, puedan converger en el tiempo próximo en torno a una gran alianza de centro o de centroizquierda que pueda responder a los anhelos de la inmensa mayoría del país.

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