La controversia que rodea a Fernando Tirado, el convencional que el pueblo chango no reconoce como propio

Fotografía: Facebook Consejo Nacional del Pueblo Chango

El Consejo Nacional del Pueblo Chango, la principal organización que agrupa a 66 organizaciones desde Antofagasta hasta Valparaíso, está distanciado del constituyente, quien se supone los representa en el órgano que redactará la nueva Constitución. Dirigentes changos -quienes cuestionaron su elección y hasta recurrieron al Servel- aseguran que han tratado de comunicarse con él, pero en todos estos meses no han tenido respuesta. Debido a esta lejanía han buscado otras maneras para llegar a la Convención. Tirado se defiende y dice que él solo le rinde cuentas "a la gente que tiene derecho a voz y voto”.




Cuando la Convención Constitucional cumplió su primer mes de funcionamiento, la mesa directiva sorprendió con una simbólica imagen. Uno de los pasillos de la sede del Congreso en Santiago, donde sesiona el órgano, amaneció con 27 banderas colgadas.

La machi Francisca Linconao y de fondo algunas de las banderas que se instalaron ese día en la Convención. Foto: Cristóbal Escobar / Agenciauno

Ese día, la presidenta del organismo, Elisa Loncón, explicó el hito: “Como mesa estamos impulsando la incorporación de todas las regiones, de todos los pueblos, las diversidades, el movimiento feminista, eso es en lo que se está trabajando y tenemos que llevarlo a la Constitución”.

Lo que Loncón probablemente no sabía era que mientras ella explicaba este simbolismo, el pueblo chango miraba las banderas que flameaban en Santiago con decepción. Eran 27, pero faltaba una y no cualquiera. Se trataba de la whipala chango, la bandera considerada oficial de este pueblo indígena.

En su reemplazo colgaba el estandarte de una pequeña agrupación de changos de la comuna de Caldera. “Fue una burla para nuestro pueblo”, afirma a La Tercera PM el vocero del Consejo Nacional del Pueblo Chango, Luis Castro, al recordar el momento.

Para la gran mayoría de las 66 agrupaciones, desde la Región de Antofagasta hasta Valparaíso, que están reunidas en el Consejo Nacional del Pueblo Chango, la ausencia de su bandera oficial sintetiza algo aún más profundo: el quiebre y la enorme distancia que existe entre este pueblo indígena y el convencional constituyente que salió electo como su representante, Fernando Tirado.

La bandera oficial del pueblo chango. Imagen: Facebook Consejo Nacional de Pueblo Chango.

El inicio de las diferencias

El pueblo chango fue reconocido oficialmente por el Estado hace muy poco. Luego de un largo proceso, las comunidades lograron que en tiempo récord, el 17 de octubre de 2020, se publicara la norma que reformó la Ley Indígena y que les entregó el ansiado reconocimiento a su cultura, tradición, historia y vigencia.

Testigos de todo este proceso relatan que el pueblo reactivó sus redes paulatinamente. De esta manera fue como en enero del año pasado nació el Consejo Nacional del Pueblo Chango, una iniciativa para pasar de la organización local a una de alcance nacional. Al principio partió con 33 agrupaciones que iban desde Antofagasta hasta Valparaíso. A la fecha, el consejo suma 66 organizaciones changas.

El convencional Tirado formó parte desde un comienzo de este consejo. Lo hizo representando a sindicatos de pescadores artesanales de un sector de Los Vilos. Pero el quiebre y el alejamiento no tardaron en llegar. Cuando se conformó el consejo, testigos de estas primeras diferencias aseguran que Tirado intentó imponer su estilo de hacer las cosas.

Por eso habría forzado a que el consejo tuviera una personalidad jurídica y tratado de instalar una estructura vertical para organizar a las comunidades. Esto, agregan, chocó con el resto de los changos, quienes se opusieron a ese estilo. “Él buscaba el poder, tener una supremacía en los cargos del consejo, pero nosotros no trabajamos de esa forma, sino que lo hacemos como nuestros ancestros, de forma horizontal, donde todos participan y deliberamos con unanimidad”, dice Castro, quien además es dirigente de la agrupación de changos de la Caleta Barranquilla, ubicada a 80 kilómetros al sur de Caldera.

Esto llevó a que Tirado se fuera del consejo y nunca más volviera. Tras su reconocimiento en la Ley Indígena, vino un paso más. Se acercaba la elección de convencionales y el Congreso aprobó los escaños reservados. Entre ellos se dispuso de un cupo especial para el pueblo chango.

El consejo realizó un proceso participativo para elegir a su representante, dirimió y presentó a Castro como su candidato. Como todo se hizo tan rápido, la ley incluyó una excepción para los changos: tanto el padrón como los candidatos solo debían presentar una declaración jurada ante el Servel para acreditar su condición de integrante del pueblo chango. Esto debido a que recién la Conadi está realizando el estudio antropológico que definirá los criterios para la acreditación de la calidad indígena de este pueblo, un proceso que es lento y que aún no está listo.

Llegaron las elecciones y Tirado, junto a su dupla alternativa, Marta Rodríguez, obtuvieron 388 votos, versus los 359 de Luis Castro y Brenda Gutiérrez y los 153 de Horacio Cortés y Lorena Cornejo. Al sumar los votos nulos y blancos, la participación fue de 909 changos de un padrón de 1.951.

Esta no era la primera aventura electoral de Tirado. En 2012 compitió para ser concejal de la comuna de Los Vilos por el pacto “Regionalistas e Independientes” y salió electo con el 39% de los votos. Luego, en 2016 quiso ir a la reelección. Esta vez como candidato a concejal, por la misma comuna, como militante del PPD en el pacto de la Nueva Mayoría. Ese año perdió y consiguió el 24% de los votos.

El consejo intentó impugnar el triunfo de Tirado y presentó un escrito ante el Servel para “esclarecer y corregir el procedimiento electoral de las candidaturas y resultados del pueblo chango”.

En el escrito presentado se solicitó “la revisión del conteo de votos de mesas descuadradas, el cierre definitivo de las mesas no escrutadas, una inspección del procedimiento de sufragio de los convencionales constituyentes de pueblos originarios y candidaturas independientes del pueblo chango”.

También pidieron que se auditara “el padrón electoral construido y que se esclarezca si los votos se condicen con los sufragios válidos”. En esa misma línea solicitaron revisar “la forma en que se procedió a la inscripción de candidaturas” y si “la inscripción de electores está dentro de la norma”. Finalmente, pidieron al Tricel que fiscalizara “los actos de intervencionismo electoral, desinformación, engaño, ‘acarreo’, coacción, suplantación de electores (comuna de Andacollo con seis votos donde existe un elector inscrito), que se manifestaron en la campaña de Fernando Tirado- Marta Rodríguez”.

Sin embargo, debido a problemas de formalidades, la solicitud no fue acogida y Tirado fue confirmado en su cargo. En una declaración pública, el consejo rechazó su nombre asegurando que se trataba de un “operador político” con nexos en la ex Concertación.

La respuesta de Tirado

Consultado al respecto, Tirado dijo a este medio que “acá se armó una batería de calumnias e injurias, yo podría haberme querellado, porque deberían haberme demostrado con hechos concretos lo que ellos estaban diciendo, no lo hice, pero si siguen con esto, caiga quien caiga”.

En la foto se ve, a la derecha, al convencional del pueblo chango, Fernando Tirado, acompañado de la convencional Gloria Alvarado. FOTO: DIEGO MARTIN / AGENCIAUNO

“Yo fui elegido, participaron tres candidatos y de los tres candidatos yo fui elegido. Esta cuestión es democracia, yo no fui a robar los votos, ni tampoco soy compadre ni amigo del Servel ni del Tribunal Calificador de Elecciones, ni los conozco, entonces cómo”, agregó el exconcejal y ahora convencional.

Respecto del quiebre con el Consejo Nacional del Pueblo Chango, el convencional señaló que esa organización no tiene personalidad jurídica: “El que quiere participa y el que no quiere no participa, no es obligación. Yo le rindo a la gente que tiene derecho a voz y voto”.

La alternativa del consejo para incidir en la Convención

“Estamos desilusionados, porque el Consejo Nacional Chango abarca a casi todo el borde costero y nuestro representante no salió, fue un balde de agua fría. Ahí nos dimos cuenta de inmediato que no íbamos a tener ni voz ni voto en la Convención Constitucional como pueblo indígena, porque él vela más por los pescadores artesanales”, afirma la dirigenta de la comunidad Archipiélago de Humboldt, Brenda Gutiérrez.

A su juicio, el interés de Tirado solo es representarse a sí mismo: “Él en un comienzo estuvo en el Consejo Nacional Chango, pero tuvo diferencias con el consejo y se salió. Yo creo que por ahí va la cosa. Desde ese momento hubo un quiebre y no quiere dialogar con nosotros. Me duele, porque en estos momentos mi pueblo no está siendo representado”.

Lo mismo cree el dirigente de la agrupación de la Región de Valparaíso Changos del Éxodo, Claudio Valle. Él cuenta que junto a otros compañeros han tratado de comunicarse en reiteradas ocasiones con Tirado, pero no han conseguido que les responda.

Este dirigente cuenta que hace poco recibieron un video en YouTube de un asesor de Tirado en el cual se asegura que el foco será representar los intereses de los sindicatos de pescadores artesanales del sector de Los Vilos. “El pueblo chango tiene pescadores artesanales, pero también tiene algueros, buzos, pescadores submarinos, recolectores y también tiene profesionales hijos de pescadores que son artistas, escritores. Es una amplia variedad y su definición los deja afuera. En lo concreto, no estamos siendo representados, nos aleja cada vez más y eso nos pone tristes. Ni la Segunda Región, ni la Tercera ni la Quinta se sienten representados, solo una pequeña parte de la Cuarta Región en el sector de Los Vilos”, agrega Valle.

La antropóloga Aranza Fuenzalida lleva más de 20 años trabajando y haciendo estudios sobre este pueblo. Es colaboradora del consejo y también coincide con esta visión. “No todos los changos son pescadores artesanales. Existe un cliché de que los changos andan en bote y no pueden andar en camionetas 4x4, por ejemplo. Existe esta sensación de que solo pueden ser pescadores y que viven en condiciones precarias y no es así. Ser representante de un escaño reservado indígena tiene que hacer referencia a que tú eres indígena, no el representante de un rubro económico”, agrega.

Castro es más categórico: “Es él quien tiene que hablar con nosotros, no mandarnos mensajes en videos a través de otras personas. Él siempre ha dicho que está trabajando para la pesca artesanal y no el pueblo chango. Eso nos molesta en cierto sentido, porque los escaños reservados fueron para representar a los pueblos indígenas y las temáticas que tienen que ver con ellos, no con sindicatos de rubros particulares”.

Los changos comentan otra imagen para graficar el asunto. Este fin de semana realizaron un consejo que duró tres días en Taltal para celebrar el primer aniversario desde que el Estado los reconoció en la Ley Indígena. Tirado, quien estaba en su semana territorial, no asistió. Tampoco lo hizo su asesor.

Por lo mismo, el chango y también vocero del consejo, Felipe Rivera, es categórico al momento de referirse a esta situación: “No existe un proceso de participación, de consulta ni de deliberación de nuestro pueblo chango y comunidades en el proceso constituyente”.

Fotografía del consejo realizado en Taltal. Imagen: Facebook Consejo Nacional del Pueblo Chango.

Castro pide que Tirado haga su trabajo, ya que “si tenemos un representante del pueblo chango la idea es que él sea responsable del cargo al que postuló y asumió”. Ante el actual escenario, el vocero cuenta que buscarán otras formas para hacerse escuchar: “Nosotros estamos esperando que se abra la posibilidad para postular e ir a exponer por nuestra propia cuenta a las comisiones las inquietudes y proyectos que tenemos como pueblo chango”. Para ello, ya han hecho acercamientos con convencionales de los pueblos mapuche, diaguita y atacameño.

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