Las idas y venidas de Carabineros en el caso Catrillanca

Que hubo disparos, que no los hubo. Que ningún carabinero tenía cámara, que uno sí portaba una. Con el correr de los días, las versiones sobre lo que ocurrió la jornada en que falleció Camilo Catrillanca han experimentado una serie de modificaciones.


Fue pasada las 16.45 de la tarde del 14 de noviembre que el comunero Camilo Catrillanca falleció en la comuna de Ercilla, en La Araucanía, tras recibir un disparo por parte de efectivos del Gope de Carabineros. A partir de ese momento, no solo comenzaron las críticas al actuar policial, sino que también una ola de versiones sobre cómo ocurrieron los momentos previos a la muerte del comunero mapuche, y lo que pasó después.

¿Existió un enfrentamiento? “Hubo fuego cruzado”, aseguraron las autoridades de la zona una vez que se conoció lo ocurrido, en base al parte que Carabineros elaboró ese mismo día. “Repelimos el ataque utilizando para ello el armamento fiscal de cargo”, se señalaba en el documento policial, lo que fue reforzado por los funcionarios del Gope en su declaración conjunta.

“Este personal es atacado con armas de fuego provenientes del costado izquierdo (…) Se sentía pasar cerca de nuestros cuerpos”, aseguraron los suboficiales Patricio Sepúlveda, Carlos Alarcón, Raúl Sepúlveda y Braulio Valenzuela en su insólita declaración conjunta.

Pero esta versión, a pocas horas de ser entregada, fue cuestionada por la fiscalía y por los propios carabineros que estuvieron ese día en el operativo. Ellos descartaron el enfrentamiento y dijeron que comenzaron minutos después de la muerte de Catrillanca. “Mientras el conductor realizaba las maniobras para salir del lugar nos comenzaron a disparar, sin que yo lograra saber desde dónde nos disparaban. En todo el procedimiento, recuerdo que ese fue el momento en que comenzaron a dispararnos. Con anterioridad a este momento no percibí que hubiésemos recibido disparos”, dijo el funcionario de Fuerzas Especiales (FF.EE), Gabriel Veloso, quien llegó a la comunidad Temucuicui cuando Catrillanca ya había sido abatido.

¿Qué pasó con las cámaras? En sus primeras declaraciones ante la fiscalía, todos los imputados aseguraron que no portaban cámaras al momento del operativo. Sin embargo, luego se identificó el uso de estos artefactos, lo que obligó a los policías a cambiar de versión. Carlos Alarcón dijo a la fiscalía que “en la primera declaración dije que mis compañeros no llevaban cámara, pues en ese momento no lo consideré relevante. Me enteré después que declaré la primera vez, cuando hablé con el sargento Ávila, que él sí llevaba la cámara en su casco, pero no sé en qué condiciones”.

Su compañero Patricio Sepúlveda sostuvo a los fiscales del caso que “nunca le puse atención si mis compañeros llevaban cámaras o no. No tengo una explicación respecto a lo que declaré sobre las cámaras en la declaración anterior”.

De esta manera los imputados iban cambiando sus versiones en cosa de días. Las primeras declaraciones las prestaron el entre el 14 y 15 de noviembre, y las segundas ocurrieron los entre el 20 y el 23 del mismo mes.

Pero, la que más llamó la atención fue la del funcionario del Gope, Raúl Ávila. El domingo 18 de noviembre, el ministro del Interior, Andrés Chadwick, en compañía del general director de Carabineros, Hermes Soto, anunciaron que una tarjeta de video de Carabineros fue destruida por un efectivo.

Ávila dijo en su segunda declaración a la fiscalía que tras entregar su primera versión ante el Ministerio Público, decidió romper la tarjeta de video, pues, aseguró que esta no había grabado el operativo y tenía imágenes privadas con su señora. “Una vez que me retiré a mi domicilio, y al ver la gravedad de la situación que se estaba investigando, la verdad es que me asusté y por eso, y por el temor de exponer a mi señora, tomé la decisión de destruirla, cortándola con una tijera y luego arrojándola al baño. Estoy consciente de la gravedad de este hecho”, aseguró.

Pero esta versión, al parecer, tendría otra vuelta. En conversación con La Tercera PM, el abogado del sargento Ávila, Javier Jara, dijo que “lo único que puedo señalar por ahora es que no me consta que en esa tarjeta hubiera imágenes privadas y adelantar que mi cliente no manipuló la evidencia”.

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