Rodrigo Delgado, exministro del Interior: “Este Estado de Excepción es de talla S cuando el problema requiere uno XL”

El ministro del Interior, Rodrigo Delgado, en una actividad con la PDI en Independencia en diciembre.

El ministro del Interior, Rodrigo Delgado, en una actividad con la PDI en Independencia en diciembre. Foto: Diego Martin / Agencia Uno.

El antecesor de la ministra Izkia Siches criticó la medida ingresada por el gobierno, pues señala que "el terrorismo no es acotado, la quema de casas no son acotadas, los delincuentes no actúan de manera acotada. Este estado reducido a las rutas, me parece insuficiente". Sostiene, además, que no están claras las facultades que tendrán las Fuerzas Armadas (FF.AA).




Hasta antes del cambio de mando, el 11 de marzo, el exministro del Interior, Rodrigo Delgado, se coordinó con su sucesora, la ministra Izkia Siches. El traspaso incluyó conversaciones sobre distintos temas, entre ellos, claro, la violencia rural en la Macrozona Sur. Las advertencias, sin embargo, no fueron suficientes para el gobierno entrante, quienes por entonces rechazaban de plano renovar el estado de excepción.

“Esperamos mantener el Estado de Derecho, la tranquilidad y no queremos más víctimas en la zona, pero también queremos presentarle al país una estrategia diferente, que nos permita lograr avanzar, porque lamentablemente con las medidas hasta ahora no hemos tenido los mejores resultados”, dijo Siches, el 25 de febrero. Casi dos meses y medio después, la ministra tuvo que anunciar en La Moneda la aplicación de la medida, pero “acotada” a las carreteras.

Para las autoridades salientes del Ministerio del Interior, la medida, sin embargo, es insuficiente. Si bien en el fuero interno reconocen que esto evidencia que el gobierno se dio cuenta de la magnitud del problema, prefieren “no hacer leña del árbol caído”, aunque tienen sus reparos con el decreto enviado a Contraloría. El extitular de la cartera, Rodrigo Delgado, lo ejemplifica así: “Este estado de excepción es de talla S cuando el problema requiere uno XL”.

¿Qué le pareció el cambio de postura del gobierno al ingresar por decreto el estado de excepción y desechar la idea del “estado intermedio”?

No me parece un cambio de postura genuina, sino que obedece a la imposibilidad de poner de acuerdo a su coalición en un tema que a nuestro juicio es tan importante como brindar protección a las personas de la Macrozona Sur y que han sido castigadas por el terrorismo. No veo un cambio, sino que una adaptación del estado intermedio que no les pudo funcionar por la presión política de sus partidos.

¿Y de alguna manera no les causa sorpresa -como exautoridades- que este gobierno decrete esta medida, siendo que fue bastante crítico cuando ustedes la invocaron?

Me genera la misma sorpresa que cuando nos dicen que hay complejidades con el uso de las armas y que es culpa del gobierno anterior; o cuando critican el nulo avance de las leyes de la agenda de seguridad cuando como parlamentarios se negaban a votarlas a favor. Lo que pasa es que se han dado cuenta de que una cosa es legislar y otra gobernar, donde es fácil opinar con “el diario del lunes”, como se dice en jerga futbolística. Acá más que sorpresa uno ve un proceso en que el gobierno ha tenido que desdecirse respecto de definiciones del pasado.

¿Otra vez aplica el “otra cosa es con guitarra”?

Es más bien que la guitarra está desafinada y están tomando otro tipo de instrumentos. Uno en la vida puede cambiar de opinión, pero es mejor decirlo frontalmente y decir, “he tenido que tomar esta decisión”, pero no disfrazar las decisiones que se están tomando.

¿Por qué?

Porque este “estado de excepción acotado” es como comprarse una camisa XS, cuando se necesita una XL. El terrorismo no es “acotado”, la quema de casas no son “acotadas”, los delincuentes no actúan de manera “acotada”. Este estado reducido a las rutas me parece insuficiente.

¿Cree que puedan ampliarlo?

Bueno, ya lo hicieron una vez en el norte y no veo por qué no lo puedan hacer en el sur. Son condiciones distintas, pero acá estamos hablando de terrorismo, de robo de madera, de tráfico de madera, homicidios, y eso requiere una complejidad. Esto no quita que el gobierno pueda seguir con otras definiciones y así lo dijeron ayer, que puedan trabajar con la fiscalía, dialogar con las comunidades, inversión para el desarrollo, cosas que también nosotros hacíamos. No es estado de excepción o diálogo, es estado de excepción y diálogo. La medida fomenta la tranquilidad de las personas, lo que es fundamental para el desarrollo del país.

¿Hasta cuándo resiste el estado de excepción?

Bueno, por lo pronto el borrador de la constituyente elimina este estado de excepción. Ahora, hay que trabajar en un proyecto serio y moderno como el de infraestructura crítica, porque apunta a lo mismo, pero de manera más sinérgica. A mi me llamó la atención cuando se votó el proyecto de ley que tipificaba las usurpaciones: los parlamentarios decían que se criminalizaba al pueblo mapuche, lo mismo con el robo de madera, y les demostramos que en el Maule, por ejemplo, el robo de madera era algo importante. Hay que dejar de pensar que la seguridad está radicada solo con la Macrozona Sur. Para dejar atrás el estado de excepción hay que avanzar con un proyecto de infraestructura crítica, como en otras partes del mundo, donde el resguardo no apunta a coartar libertades, sino a entregar seguridad para una mayor libertad de acción de las personas. Hay muchos errores conceptuales de los parlamentarios ligados a la izquierda.

¿Con el estado de excepción invocado es factible el Acuerdo Nacional por la Seguridad que pidió el Presidente Boric, tomando en cuenta que esta era una de las exigencias de la oposición para sentarse a conversar?

Yo creo que en la medida que las señales no sean robustas siempre será complejo sentarse en una mesa cuando no se tiene una misma visión de lo que es la seguridad. Las rutas son importantes, pero quedan muchas dudas con este decreto: ¿Podrán las FF.AA. acompañar a un operativo policial cuando no estén en una ruta? Cuando muere Pablo Marchant (miembro de la CAM que murió en medio de una “operación de sabotaje”) este ingresó con un fusil a un predio privado, dejando gravemente herido a un adulto mayor: ¿qué pasaría ahora si ocurre lo mismo? ¿Si las FF.AA. ven una acción de este tipo, fuera de las carreteras, no podrán hacer nada? No lo sé, me quedan muchas dudas.

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