“Tenemos 45 heridos y 450 detenidos. Eso no es entregar la calle”: Carabineros defiende estrategia aplicada en protestas de un nuevo 18-O

El jefe nacional de Orden y Seguridad, general Marcelo Araya, descartó que los policías hayan optado por no intervenir ante situaciones de delitos flagrantes, aunque sostuvo, por ejemplo, que en el caso del intento por derribar el perímetro donde estaba la estatua de Baquedano eran muchas las personas que estaban manifestándose en el lugar y prefirieron no actuar ante la posibilidad de generar un mayor caos. "Tuvimos una estrategia que nos permitió anticiparnos a algunos escenarios, pero también hubo un grado de violencia importante por parte de estos grupos de delincuentes", dijo.




Era una de las jornadas que pondrían a prueba los protocolos, los nuevos carros lanzaguas y agentes capacitados para el diálogo con manifestantes. El primer aniversario del estallido social, en octubre del año pasado, no era parámetro, dado que la pandemia se encontraba en uno de sus momentos más altos y las medidas de confinamiento bajaron las tensiones. Sin embargo, ayer era una buena prueba para la estrategia de orden público.

Así lo tomaron en Carabineros y en el gobierno, quienes hace semanas venían preparando lo que serían varios días de movilizaciones (entre el viernes 15 y el lunes 18), el que tuvo su momento más álgido durante la tarde-noche de ayer al cumplirse dos años del denominado estallido social. Todo era monitoreado por el alto mando de la institución, el ministro del Interior, Rodrigo Delgado, y el subsecretario de la cartera, Juan Francisco Galli.

Fueron más de cinco mil carabineros desplegados en la Región Metropolitana, quienes comenzaron a vivir la jornada más pesada, pasada las 18.00, cuando los saqueos, ataques incendiarios y lanzamientos de bombas molotov se acentuaron en las inmediaciones del centro de Santiago. De inmediato, ante los 486 hechos de violencia a nivel nacional (229 en la RM) surgió la pregunta: ¿Por qué Carabineros no detiene los desmanes?

Hasta antes de iniciarse las protestas, en la policía uniformada la instrucción era una: no se dispara, a no ser que la vida del policía esté en riesgo; carros lanzagua para diluir los saqueos y disturbios; no se interviene con manifestantes pacíficos en el lugar. Y así quedó reflejado en el día de ayer.

Uno de los hechos que más llamaron la atención esta nueva jornada de 18-O fue el ingreso al sector donde antes estaba la estatua del general Manuel Baquedano, en el que manifestantes intentaron derribar el perímetro que resguardaba la base del monumento. ¿Por qué Carabineros no lo impidió? Quien se hace cargo de esa interrogante es el jefe Nacional de Orden y Seguridad, general Marcelo Araya, quien defendió la estrategia empleada por la policía uniformada: “Había entre cinco mil y seis mil personas en ese momento en el lugar, no ingresaríamos con eventuales víctimas civiles que nada tenían que ver en esos desmanes”, dice.

No afectar la protesta pacífica

El uniformado agrega que mientras eso ocurría ahí y todas las cámaras ponían su foco en ello, en las inmediaciones se estaban cometiendo otros delitos y fue ahí donde decidieron actuar. “La idea fue no afectar a la gran mayoría que se estaba manifestando pacíficamente, respetamos su derecho a manifestación y por eso intervinimos en otros sectores donde había bombas molotov, quemas de paraderos de buses, tiendas y destrucción del inmobiliario público”, explicó.

Ayer, Carabineros no ocupó las carabinas lanzagases marca Stopper que comúnmente son utilizadas ante estas masivas protestas y se optó, principalmente, por más de 10 carros lanzagua, granadas de mano, las nuevas escopetas antidisturbios y vehículos lanzagases. En todo minuto descartan que la policía uniformada “entregara la calle” o “haya dejado actuar a vándalos”, de hecho, el solo plantearlo es algo que molesta en los altos mandos de la institución. Esa sensación es compartida por el general Araya.

¿Por qué en los saqueos no se detenía gente?

Usamos nuestros recursos y detuvimos a 450 personas, en total, y a 244 por saqueos. Sí actuamos, recibimos, además, muchos llamados de gente que nos pedía acudir a lugares para frenar acciones violentas. Tratamos de llegar a todos esos llamados, a pesar del poco tiempo de acción que teníamos, ya que debido a la cantidad de gente que había en las calles, nos hacía imposible llegar más rápido. Pero llegamos. Se habla mucho de los locales afectados, pero logramos frustrar cerca de 300 saqueos.

Se vio un alto uso de artefactos incendios, ¿lograron repeler eso?

Hubo un alto uso de fuegos artificiales, tronadoras, bombas molotov y algunas armas. En Antofagasta, por ejemplo, intervinimos e incautamos un paquete con 20 bombas molotov, las que claramente serían dirigidas a Carabineros, con intención de lesionar y matar.

Está la sensación, y algunos miembros del oficialismo lo han planteado, de que la policía entregó la calle...

Los carabineros trabajaron casi 24 horas, desde las 5 de la mañana de ese día, hasta las 5 de la mañana de hoy. Por eso siempre voy a destacar el trabajo de Carabineros y prueba de ello es que tenemos 45 efectivos lesionados y 450 personas detenidas. Eso no es ‘dejar hacer’ o entregar la calle. Tuvimos una estrategia que nos permitió anticiparnos a algunos escenarios, pero también hubo un grado de violencia importante por parte de estos grupos de delincuentes.

¿Se privilegió el uso de los carros lanzagua para evitar enfrentamientos directos con los manifestantes?

Se usó harta agua y todos nuestros recursos. También rescatar el uso del agente de diálogo, lo que propició que las manifestaciones se realizaran sin problemas, que fueran pacíficas. Nuestro mensaje es: nadie quiere la violencia, el crimen, la maldad, al contrario, hemos rescatado el orden público. Hoy la ciudad despertó con ese asombro, porque nuestras calles están rotas, luminarias rotas, veredas hechas pedazos… y ¿quiénes están regulando el tránsito? Los carabineros.

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