La historia íntima de la llegada del WRC a Chile

La ilusión dio paso a la realidad. Tras extensas negociaciones, la Federación Internacional de Automovilismo confirmó que nuestro país albergará una fecha del Campeonato Mundial de Rally por los próximos tres años. A continuación, el origen de una historia de fantasía que permitirá tener corriendo por los boscosos caminos de Concepción a los mejores pilotos del mundo, llevando las imágenes del territorio nacional a 850 millones de personas en el mundo.


“En septiembre del año nueve después de Cristo, 20 mil soldados romanos avanzan confiados en su victoria hacia un bosque impenetrable en el norte de Germania. Pero en realidad todo comenzó años atrás…”

Las palabras de Valerio Massimo Manfredi, un novelista y arqueólogo italiano, en su libro Teutoburgo, pertenecen a una ficción, pero reflejan la misma ansiedad y emoción que existió el pasado 10 de octubre, cuando un grupo de representantes del RallyMobil emprendió con esperanza un viaje a París, confiados en obtener la proclamación de una fecha del Campeonato Mundial de Rally (WRC) para Chile.

Eso sí, la ilusión no era reciente. En realidad todo comenzó años atrás, tal como nos indica Felipe Horta, productor general del RallyMobil, campeonato que se atrevió a soñar con traer a nuestro país la fiesta del motorsport que pondrá a Chile en las pantallas de 850 millones de personas.

La idea de dar un salto mayor comienza a gestarse en 2012, con el Motorshow del RallyMobil frente a La Moneda. “En 2011 hicimos un evento nunca antes visto, el cierre de la temporada del RallyMobil frente al Palacio de Gobierno. Al año siguiente, repetimos el espectáculo en la principal arteria de la ciudad y hacemos una evaluación que nos hizo darnos cuenta de que estábamos frente a un fenómeno de orden social, que logró poner al gobierno central en el escenario de autorizarnos a hacer ese tipo de evento. Ese logro, con la autoridad entregándonos todas las facilidades, nos permitió darnos cuenta de que el RallyMobil había llegado a un estado de consagración”.

Sin imaginarlo, esa jornada calurosa en la capital se convertiría en el punto de inflexión para el sueño del arribo del WRC a Chile. “Estaba caminando en el parque de asistencia del Motorshow y me pregunto qué debo hacer para que el campeonato siga evolucionando, que se hace después de haber corrido en La Moneda. En ese momento le pregunto a Sebastián Etcheverry (jefe de investigación y desarrollo del RallyMobil y amigo personal de Felipe Horta) qué tengo que hacer para tener el Campeonato del Mundo en Chile. Y él me dice: ‘Yo me voy a hacer cargo, voy a averiguar, me voy a poner en campaña’. Me acuerdo perfecto de ese día, fue un sábado a las dos de la tarde, frente a la puerta principal del BancoEstado”.

Una decisión que entregaría un pilar clave a la futura postulación de Chile al WRC se había tomado un par de meses antes. “Habíamos viajado el año anterior a Europa, habíamos estado con la gente de M-Sport, con Renault Sport, con Citroën, con David Richard en Prodrive y empezamos a ver hacia dónde iba el automovilismo mundial, para que nos pudiésemos adherir como un último vagón llamado Chile. Estaba por esos años la opción de habernos asociado a Argentina, con el concepto de los Maxi Rally, pero nos hubiésemos equivocado, porque ese es un auto de concepción más artesanal. Ahí dije que debíamos apegarnos reglamentariamente a lo que establece la FIA, porque si en algún momento queríamos postular al Mundial, un argumento para nosotros puede ser que seamos FIA. Enfocar ese norte creo que fue muy bueno y por eso optamos por jugarnos por los autos de la categoría R”, dice Horta.

La decisión de saltar a los R no se tomó con total beneplácito entre los pilotos de la época, ya que se trataba de vehículos de mayor costo. Pero el campeonato avanzó, se disputó en 2013 la R3 y al año siguiente se suman los R2, con lo que se consolida deportivamente el evento bajo normas de la Federación Internacional de Automovilismo (FIA) y crece en estructura.

Con el tiempo avanzando, el destino empezó a tornarse aliado de esa idea loca del WRC en Chile. “El campeón de la R3, Jorge Martínez, que estaba apoyado por Renault, es invitado a Francia a probar el Clio Turbo. En ese viaje fueron muchas personas, incluido Sebastián Etcheverry, y además logran la posibilidad de ir a probar un R5 en M-Sport. En esa reunión de la R5, Etcheverry habla con Malcolm Wilson (fundador de M-Sport y jefe de equipo del Ford World Rally Team) y le pregunta qué debe hacer para postular al Mundial de Rally. Wilson llama a su secretaria, le entrega a Etcheverry un papelito y le dice ‘a esta persona tienes que llamar, se llama Oliver Ciesla, es el CEO del WRC. No hables con la FIA, ni con nadie más, solo él’”, recuerda Horta.

Era el primer acercamiento a las cúpulas del WRC, sin embargo, pronto vino un cable a tierra. “Etcheverry llama a Oliver Ciesla, pero le dice que no hay opciones, que se olvide, que en Sudamérica ya está Argentina y además está México. Pero Etcheverry insiste hasta que le dice ‘bueno, vengan a Córcega en 2014’”.

Lo que vino después parecía derrumbar la opción. La fecha que había entregado el ejecutivo del WRC coincidía con una etapa del RallyMobil, por lo que se tuvo que pedir reagendar. “Nos dijo ok, les avisamos cuándo. Ahí pensamos que se había acabado todo, pero seguimos insistiendo, Etcheverry es un ‘hinchapelotas’ por naturaleza y consiguió respuesta: el 14 de abril de 2015, a las 14 horas en el Hotel del Lago, en Villa Carlos Paz. Nos dieron media hora para exponer”, recuerda el productor.

El Mundial de Rally abría una ventana a Chile. “En 15 minutos me paré frente a ellos con un powerpoint. Los saludé en inglés, me aprendí lo que tenía que decir y luego les dije que el resto de la presentación la quería hacer en español, porque esto que diría tiene un grado de convicción y de pasión que me era muy difícil expresarla en inglés. En mi exposición les dije que teníamos cuatro grandes argumentos, no para pedirles que viniese el rally mundial a Chile, sino por los que creemos que debe estar en Chile: tenemos una policía que lleva 16 años trabajando con nosotros, un campeonato con estructura FIA, una empresa que nos está apoyando y los mejores caminos del mundo”.

Horta, incluso, se dio espacio para ofrecer una ruta que acomodara a todos. “Lo que proponemos es que desde México los autos van por tierra al puerto de Manzanillo; luego, en 14 días se llega al puerto de Valparaíso, corren en Chile, luego se van a Argentina, corren allá y regresan a Europa. Hoy, el WRC va a México, luego viaja a Córcega y después regresa a Argentina, por lo tanto, los costos de venir a Latinoamérica se multiplican. Con nosotros, ustedes ahorran gastos y, además, nosotros aportamos. Aplaudieron y nos dijeron muchas gracias”, precisa.

Tras esa reunión, nadie sabía qué esperar. Se especulaba con lecturas corporales, con miradas, pero la verdad es que no había indicios de si había sido bueno o no. Según recuerda Horta, “la primera señal la tuvimos cuando fuimos a comer esa noche. Vimos que las personas del WRC llegaron al mismo restaurante, pero no les dijimos nada. Y nos olvidamos de ellos con nuestra conversación, hasta que se nos acerca Olivier Ciesla y Larkins. Nos saludan, nos felicitan por la presentación y nos preguntan si nos pueden acompañar. Se sientan a la mesa con nosotros y entre conversaciones nos preguntan más cosas de Chile y nos dicen que estaríamos en contacto”.

Al día siguiente, en pleno Rally de Argentina, la comitiva chilena se reunió en el parque de asistencia con los ejecutivos del WRC. “Empezamos a conversar y Felipe Horta le empieza a preguntar por el campeonato y por la posibilidad de postular, que estábamos interesados, hasta que Ciesla saca un papel donde tenía escritos unos apuntes y nos dice ‘en 2017 vamos a ver si ustedes son capaces, vamos a hacer una visita inspectiva al campeonato. Si hacen las cosas bien, cosa que no dudo, nosotros en 2018 hacemos un evento candidato, algo que es mandatorio para recibir una fecha del mundial. Si pasan el evento candidato, tienen el evento por tres años”, señala Sebastián Etcheverry.

» Trabajo arduo

Tras la visita a Argentina comenzó el romance con los máximos ejecutivos del WRC. Viajes constantes a diversas fechas del Mundial para empaparse de lo que significaba el campeonato y el destino que vuelve a jugar a favor de Chile, cuando la FIA solicita que el número de fechas crezca a 16 para 2021. Eso obligó a que se recibieran propuestas y entraron las postulaciones de otros países, entre ellos Croacia, Kenia, Nueva Zelandia, Turquía y Japón.

La cercanía con Oliver Ciesla y Simon Larkin comenzó a crecer, lo que se vio reflejado en el Gran Premio de Concepción de 2017. “Una semana después del rally de Argentina, en 2017, nos vienen a inspeccionar. Y ahí nos dicen que está todo bien encaminado, tras ver toda la logística, el manejo con las autoridades, el lanzamiento que se hizo en la galería de arte, que fue notable, y donde nos reconocieron un gran manejo y cuidado de la marca rally. Eso para nosotros fue muy importante”, reconoce Horta.

Pero lo que parecía ir con viento seguro se complicó en 2018, año en que se debía realizar el denominado Evento Candidato, preámbulo obligatorio para una fecha nueva.
Para comprobar los avances, llegó a Santiago un emisario, el portugués Joao Opazo, quien, como dice Horta, “subestimó las debilidades nuestras y sobreestimó las potencialidades nuestras y sobre eso consideró que la parte deportiva la haríamos bien”. El problema de eso fue que no alertó a la producción de que la información deportiva del evento, con todos los detalles, debía estar lista para la fecha de Córcega, tres semanas antes de lo previsto en Concepción.

“Completamos todo en 48 horas sin dormir. Habíamos ido a la visita técnica a Concepción y nos devolvimos por tierra a trabajar. Al día siguiente de esa visita, Etcheverry tomó un avión con su hija Renée y con mi hija Colomba y viajaron rumbo a Córcega, solo con las tapas de la carpeta. El material se los enviamos por un link”, reconoce Horta, a lo que su brazo derecho complementa diciendo que “empezamos a buscar un centro de impresión y, de suerte, en la mitad de Córcega nos encontramos con un local abierto a las 8 de la mañana. Estaba vacío, tenía todas las máquinas para imprimir y empezaron a salir las hojas con la documentación”.

Con el material en la mano se hicieron presentes en el parque de asistencia de la isla francesa. “Llegamos a las 11 de la mañana y nos encontramos con Larkin. Le entregamos el póster del rally de Concepción, los planos y la carpeta con todo el material. Se sorprendieron que hubiésemos cumplido, ya que el portugués les había dicho que teníamos graves problemas deportivos. Y Ciesla toma la carpeta, lo empieza a chequear y nos dice que todo se revisaría en una reunión final durante la tarde”, rememora Etcheverry.

Esa reunión marcaría el desenlace. La resolución era cosa de minutos. Pero el destino otra vez metió su mano y esa jornada de revisión nunca se realizó, puesto que ese mismo día el sistema de cronometraje del WRC había sufrido problemas y la atención estaba centrada en solucionar ese inconveniente. ¿Y la reunión con los chilenos? Ya habría tiempo para los detalles.
La candidatura había entrado en línea recta y solo restaba esperar hasta el 12 de octubre, día en que la FIA anunció que Chile por primera vez se convertía en sede del WRC, cerrando una historia que mezcló sueños, esfuerzos y pasión, sobre todo pasión. MT

Cifras del WRC

Horas de transmisión en tv: 13.452:57:36 h

Audiencia en tv: 849 millones

Espectadores presenciales: 4,1 millones

Espectadores en ruta: 500 mil

Fans Facebook: 2,5 millones

Instagram: 638 mil

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