Aprender a mirar la naturaleza con otros ojos

Gracias a su especial geografía, Chile es un país que cuenta con variados climas, y una biodiversidad especial y única en el mundo, que le permite destacarse como destino turístico cuando se trata de naturaleza. Desde hace unos años el Parque Futangue ha buscado darle una vuelta al concepto de sustentabilidad y hoy se presenta como un destino de descanso y exploración en armonía con la Tierra.


Para nadie es un secreto que el clima global está cambiando, y que es necesario hacer los mayores esfuerzos posibles por conservar los pocos pulmones verdes que van quedando alrededor del orbe. Es por eso que, desde 1997, el Parque Futangue inició su proyecto de conservación del bosque nativo, dando vida a lo que dos décadas después se convertiría en un verdadero circuito dedicado a la apreciación y cuidado de la Selva Valdiviana.

Ubicado en la parte norte de los Andes Patagónicos, con límites en las altas cumbres de la cuenca del Lago Ranco, en la Región de Los Ríos, el Parque Futangue se ha convertido en un destino de incomparables maravillas naturales, con varias hectáreas de bosques vírgenes que se busca preservar en este estado, respetando y potenciando la biodiversidad de esta zona del sur del país.

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Una red de más de 100 kilómetros de senderos ha sido construida respetando la flora y fauna del Futangue o “Cañón Grande”, como le llamaban los huilliches a esta zona, siempre tomando en consideración que cada ruta sea única y especial.

“La construcción de senderos ha sido gradual y prácticamente constante durante los últimos 20 años, pero más que pensar en distancias se plantea un hito geográfico al cual queremos llegar, puede ser la cumbre de un cerro, una laguna virgen o una cascada desconocida. La idea es buscar atractivos naturales y rutas escénicas que le agreguen valor al parque. Hoy, con Google Earth es mucho más fácil saber con qué te vas encontrar; antes era todo a pulso, pero siempre ha sido una aventura”, nos comenta Matías Ruiz-Tagle, gerente general de Parque Futangue.

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Más que simplemente decir “por aquí pasará el sendero”, en Futangue trabajan con expertos en la flora y fauna del lugar, que son los encargados de definir los protocolos para realizar las excursiones con el menor impacto posible, eso sin contar las instrucciones para los visitantes, que son estrictas e inapelables. “Un ancho de sendero suficiente y bien delimitado evita que los caminantes salgan de la huella y dañen la flora que la rodea”, aseguran desde la administración.

Es que en Futangue la naturaleza y su cuidado son la mayor preocupación, con énfasis que cada una de las 254 especies nativas y 58 endémicas sigan estando disponibles. Y es que de ellas 25 ya tienen problemas de conservación, y no hablamos solo de la flora como el mañío de hojas largas y el ciprés de las Guaitecas, sino también animalitos como el pudú y la ranita de Darwin también se encuentran amenazados.

» Paseos conscientes

Ya sea que se visite en invierno o verano, las políticas del parque son bastante estrictas en cuanto al manejo de residuos, y es que reducir el impacto ambiental es lo más importante. “En los senderos del parque no existen basureros, pues nuestra política es que los visitantes deben llevarse los residuos que generan. No dejar rastro es la premisa básica de las buenas prácticas en un área de conservación. En el caso del hotel, que se ubica fuera de las áreas de conservación, tiene solo 16 habitaciones, por lo cual el tema de los residuos no es particularmente complejo. Reciclamos y usamos la materia orgánica en nuestro invernadero, que, a su vez, provee al restaurante del hotel”, puntualiza Ruiz-Tagle.

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¿Qué se puede hacer en el parque, entonces? Con una expectativa de más de siete mil visitas entre noviembre de este año y abril de 2019, las actividades disponibles son variadas y para todos los públicos.

Los senderos son las estrellas, permitiendo llegar a cumbres a más de 1.350 metros de altura, o bien caminar en sectores prácticamente planos de la Selva Valdiviana. Los guías aquí recomiendan hacer los paseos temprano, vestir colores oscuros y no utilizar perfume, para maximizar las oportunidades de encontrarse con la fauna nativa.

Para los que no quieren caminar hay programas especiales con cabalgatas por la zona, o bien con recorridos en bicicleta que permiten visitas a lagunas vírgenes, cascadas, volcanes y campos de lava, además de kayaking en hermosas aguas azules, o bien se pueden aprovechar los ríos y acceder a un completo programa enfocado en la pesca con mosca, con excursiones especiales.

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Otra opción es enfocarse en la fotografía de la flora y la fauna, para lo cual hoy el Parque Futangue se encuentra trabajando en la primera guía de campo de flora, fauna y hongos, la que se espera lanzar antes del verano, para que los visitantes puedan guiar mejor su recorrido.

Matías Ruiz-Tagle no duda un segundo en el potencial de este parque, “pienso que Futangue es solo el comienzo de algo más grande, porque toda nuestra comuna de Lago Ranco y el Cordón del Caulle, en general, tiene potencial para transformarse en las nuevas Torres del Paine. Los Andes Patagónicos son un lugar virtualmente inexplorado e impenetrable; Futangue hizo posible acceder a esas maravillas de la naturaleza”. MT

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