China despide a Jiang Zemin con explosiones de sirena y un sombrío memorial

Los asistentes hacen una reverencia durante un homenaje formal al difunto expresidente chino Jiang Zemin en el Gran Salón del Pueblo en Beijing, el 6 de diciembre de 2022. Foto: AP

El actual líder Xi Jinping alabó a Jiang, quien promovió los principios del mercado, como un "gran marxista".


China despidió sombríamente al difunto exlíder Jiang Zemin, con las autoridades proyectando un aire de dolor y unidad nacional mientras aplacaban un raro estallido de disidencia contra el gobernante Partido Comunista.

En todo el país, los cuernos y las sirenas sonaron durante tres minutos el martes por la mañana en homenaje a Jiang, quien se desempeñó como jefe del partido durante 13 años, hasta 2002, y murió de leucemia el 30 de noviembre, a la edad de 96 años. Los mercados de valores continentales suspendieron el comercio por la misma cantidad de tiempo. Las actividades de entretenimiento público en todo el país se detuvieron por el día, mientras que las banderas chinas flamearon a media asta en los principales espacios públicos, instalaciones del gobierno y edificios comerciales.

En un servicio conmemorativo televisado en el Gran Salón del Pueblo de Beijing, el líder chino Xi Jinping y miles de otros participantes también observaron un período de silencio al presentar los respetos a Jiang, cuya muerte se produjo días después de que las protestas estallaron en algunas ciudades importantes contra el enfoque de tolerancia cero de Xi frente al Covid-19.

Una banda militar tocó un canto fúnebre mientras los asistentes, vestidos de negro o en uniformes de servicio, con flores blancas en sus pechos, se acercaban a un gran retrato de Jiang en el escenario, mostraron imágenes de televisión estatal. La urna del exlíder fue cubierta con una bandera del partido y colocada en un estrado floral flanqueado por coronas y guardias de honor.

Xi Jinping y otros líderes chinos rinden homenaje a Jiang Zemin en el Hospital General del Ejército Popular de Liberación de China en Beijing, el 5 de diciembre de 2022. Foto: Reuters

En su elegía, Xi alabó a Jiang como un “gran marxista y un gran revolucionario proletario”, que “dedicó toda su vida y energía al pueblo chino”. Xi instó a sus compatriotas a “convertir el dolor en fuerza”, reuniéndose en torno a su propio liderazgo y persiguiendo su agenda con un mayor fervor.

Xi también reformuló la afirmación del partido sobre el papel de Jiang en sofocar los disturbios en Shanghái durante las protestas prodemocráticas de 1989, cuando era jefe del partido de la metrópoli oriental.

La muerte de Jiang llegó en un momento sensible para Xi, quien ha estado lidiando con ira pública contra sus políticas de Covid Cero. El fin de semana anterior, en lo que algunos analistas describieron como la mayor muestra de disidencia en China desde los disturbios liderados por estudiantes en 1989, los manifestantes salieron a las calles en varias ciudades importantes para desahogar frustraciones con los confinamientos recurrentes y las pruebas de Covid masivas que han estrangulado la economía e interrumpido la vida cotidiana.

Nombrado secretario general después de que el partido aplastó las protestas de 1989 con la fuerza mortal, Jiang ayudó a apuntalar el sistema autoritario de China y presidió el ascenso económico de la nación en el siglo XXI. Trajo empresarios al redil del Partido Comunista y aceleró el abrazo de los principios del mercado, una trayectoria política que Xi ha detenido desde que tomó el poder, a fines de 2012.

Jiang también dirigió la dura represión ante las amenazas percibidas para el gobierno de partido único, incluida una campaña de largo alcance para suprimir el movimiento espiritual Falun Gong. Los chinos más jóvenes con pocos recuerdos de su gobierno a menudo lo consideraban una figura gregaria con lentes de gran tamaño, y compararon su personalidad animada favorablemente con las de sus sucesores más apáticos.

El Presidente chino, Xi Jinping, expresa sus condolencias a la esposa de Jiang Zemin, Wang Yeping, segunda desde la izquierda, y a otros familiares en Beijing, el 5 de diciembre de 2022. Foto: AP

La muerte de los altos funcionarios chinos en el pasado ha estimulado el duelo público que evolucionó en protestas masivas contra los líderes titulares. Durante los seis días de duelo oficial para Jiang, las autoridades parecían haber atajado nuevos disturbios contra el Covid Cero al mantener una gran presencia policial en las principales ciudades, utilizando la vigilancia digital para localizar a los manifestantes y eliminar la disidencia de las redes sociales.

Aun así, algunos en las redes sociales chinas parecían usar la muerte de Jiang para emitir una luz negativa sobre el liderazgo de Xi. “Lo que extrañamos no es solo al anciano mismo, sino especialmente los años que pasaron”, escribió un usuario en la plataforma de microblogging de Weibo, ocupando un apodo con que muchos chinos comunes y corrientes se refieren a Jiang.

“Para muchos chinos de clase media, Jiang representó una sociedad relativamente más abierta, a pesar de que el gobierno autoritario del partido se mantuvo fuerte”, dijo Rana Mitter, profesor e historiador de China en la Universidad de Oxford. El partido estaría ansioso por evitar que tal nostalgia se alimente de la insatisfacción actual, agregó.

En su elegía, Xi alabó a Jiang por haber “mantenido la estabilidad de Shanghái” durante las protestas de 1989, que comenzó como una reunión en la Plaza Tiananmen de Beijing llorando la muerte de un exsecretario general antes de ampliarse en manifestaciones nacionales que pidieron una reforma política.

Una bandera china ondea a media asta frente al distrito financiero de Lujiazui, el día del servicio conmemorativo del expresidente chino Jiang Zemin, en Shanghái, el 6 de diciembre de 2022. Foto: Reuters

Antes y después del servicio conmemorativo de Jiang, la televisión estatal emitió imágenes que mostraban la Plaza de Tiananmen, adyacente al Gran Salón del Pueblo, en su mayoría vacía, ocupada solo por buses estacionados y un puñado de personal.

Los oficiales de policía, algunos vestidos con gruesos abrigos y sombreros para alejar el frío de Beijing, mantuvieron una fuerte presencia alrededor de la plaza, incluso después de que terminó el servicio conmemorativo, cerrando algunas áreas a los peatones, mientras permitían el acceso a otros solo después de los controles de identidad.

Las autoridades chinas han aliviado algunas restricciones por el Covid y han suavizado su retórica sobre el virus desde las recientes protestas. Las autoridades dijeron que sus esfuerzos para luchar contra la pandemia han entrado en una nueva fase, y las principales ciudades comenzaron a levantar algunas restricciones a los movimientos de los residentes, como poner fin a las pruebas de Covid obligatorias para las personas que desean usar el transporte público o ingresar a espacios públicos.

Personas observan una transmisión en vivo del servicio conmemorativo del difunto expresidente chino Jiang Zemin, donde el actual mandatario, Xi Jinping, pronuncia un discurso en una pantalla en la calle comercial Wangfujing, en Beijing. Foto: AP

Jiang es considerado el exlíder más importante en morir desde Deng Xiaoping, el anciano revolucionario ampliamente venerado como arquitecto de las reformas económicas de China, quien falleció en 1997. Los eventos conmemorativos públicos para Jiang coincidieron en gran medida con los arreglos para Deng.

Jiang murió en Shanghái, el primer líder chino supremo en fallecer fuera de Beijing desde la victoria comunista en 1949. Su cuerpo fue enviado a la capital por aire y colocado en un hospital militar. Xi, su predecesor Hu Jintao y otros altos funcionarios presentaron sus respetos en una recepción fúnebre el lunes, antes de que una procesión transportara el cuerpo al Cementerio Revolucionario de Babaoshan, en el oeste de Beijing, para la cremación.

Los sitios web del gobierno chino, así como muchos comerciales, pusieron en gris sus páginas de inicio como una marca de respeto. Los medios estatales publicaron relatos hagiográficos que celebraron “la gran y gloriosa vida de Jiang Zemin”.

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